El CEO de ESS, Eric Dresselhuys ha tenido que retrasar los planes de expansión de su empresa debido a la falta de claridad sobre la posible aprobación de Build Back Better. FOTO: Washington Post por Mason Trinca.

El sector privado estadounidense sería el principal beneficiado de la aprobación de una ley que se basa casi totalmente en gasto doméstico.

El director ejecutivo de una empresa de baterías con sede en Portland cree que sus productos podrían desempeñar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático, almacenando la energía producida por la energía eólica y solar durante horas, en lugar de desecharla cada vez que la demanda de los consumidores disminuye.

Sin embargo, Eric Dresselhuys ha pausado los planes de ESS de multiplicar por ocho su producción, temiendo que los proyectos solo sean rentables para los desarrolladores y para su empresa si los legisladores demócratas promulgan los créditos fiscales para las energías limpias que propusieron como parte del proyecto de ley Build Back Better. El futuro incierto de la legislación ha congelado cientos de miles de millones de dólares de capital privado, según los análisis de grupos industriales y analistas no partidistas.  Además, ha complicado la tan anunciada revolución de la energía limpia en EEUU.

"Sería demasiado arriesgado apretar el gatillo en este momento", dijo Dresselhuys en una entrevista. "Quiero gastar decenas de millones de dólares para crear toneladas de puestos de trabajo, pero tengo que saber que va a haber un mercado detrás de eso. El crédito fiscal hace que la economía de este grupo de proyectos supere el obstáculo".

Por el momento, ESS dispone de un galpón industrial vacío de 45.000 pies cuadrados para posiblemente albergar equipos capaces de fabricar hasta 2 gigavatios hora de baterías al año.

El proyecto de ley, respaldado por el presidente Joe Biden, inyectaría unos $550.000 millones en el negocio de las energías limpias y el clima, según el Comité Conjunto de Impuestos, unos $311.000 millones de los cuales procederían de créditos e incentivos fiscales.

"Los inversionistas están esperando entre bastidores para inyectar capital a la energía limpia, esta es la industria posicionada para ser el motor principal de la prosperidad del siglo XXI", dijo Leah Stokes, profesora adjunta de ciencias políticas en la Universidad de California en Santa Bárbara. "Sin estos incentivos gubernamentales, ese capital no se invertirá. Con ellos, estamos destinados a tener una economía próspera basada en la energía limpia ".

Los expertos conservadores en política climática afirman que la imposición de un impuesto sobre el carbono lograría estos objetivos de forma más eficaz que la concesión de las subvenciones previstas en el plan de Biden.  Algunos Demócratas de alto rango consideraron brevemente la idea el año pasado, pero la abandonaron.

"Los créditos fiscales para energías limpias costarían $300.000 millones y están repletos de costosos mandatos sindicales y proteccionistas que aumentarán los gastos, violarán las normas mundiales de comercio y se arriesgarán a aranceles de represalia desde el extranjero", dijo Brian Riedl, analista de políticas del Instituto Manhattan, un grupo de reflexión de tendencia libertaria.  "Las inversiones ecológicas impulsadas por la obtención de créditos fiscales en Washington a menudo desvían los dólares de inversión alejándolos de las oportunidades más productivas e innovadoras que no pueden superar los obstáculos requeridos para obtener créditos fiscales."

Durante meses, los inversionistas, los capitalistas de riesgo y los fabricantes como Dresselhuys se han preparado para aprovechar los incentivos fiscales, para ayudar a financiar cientos, si no miles, de proyectos nuevos o ampliados de energía solar, eólica, captura de carbono, hidrógeno, vehículos eléctricos y combustible de aviación más sostenible, lo que podría ayudar a EEUU a reducir el uso de combustibles fósiles.

Los grupos industriales, así como los activistas ambientales, se han mostrado frustrados por los retrasos. Más de 260 empresas de energías limpias escribieron a los líderes del Congreso en enero diciendo que cada mes de retraso en los incentivos fiscales de Build Back Better le cuesta a la economía estadounidense hasta $2.000 millones en actividad económica. La carta citaba un análisis de la Asociación Americana de Energía Limpia según el cual, la legislación duplicaría con creces la inversión en energías limpias hasta alcanzar los $750.000 millones en los próximos 10 años, al tiempo que crearía cientos de miles de nuevos puestos de trabajo en EEUU.

El mismo análisis preveía que los créditos reducirían las emisiones de carbono del sector eléctrico de EEUU en aproximadamente un 70 por ciento sobre los niveles de 2005, lo que equivale a alimentar 175 millones de hogares estadounidenses con "energía limpia fiable", según el grupo industrial.

El proyecto de ley también ha pedido que se amplíen los créditos fiscales para los vehículos eléctricos hasta $12.500, ya que los fabricantes de automóviles de Detroit invierten miles de millones en nuevas plantas para producir vehículos eléctricos.

Los Demócratas siguen siendo optimistas respecto a la aprobación de los créditos.  Los senadores Joe Manchin (D-WV) y Kyrsten Sinema (D-AZ), cuya oposición ha obstaculizado el proyecto de ley, han expresado su apoyo a algunas de sus disposiciones clave sobre el clima, incluida la mayor parte de los incentivos fiscales a las energías limpias.  No obstante, Manchin también ha dejado claro este mes que no quiere aprobar un paquete económico de inmediato y que está centrado en otras prioridades legislativas.

Muchos otros responsables del sector de energías limpias afirman que sus planes avanzarán más lentamente sin los incentivos fiscales. Michael Garland, director ejecutivo de Pattern Energy, uno de los principales desarrolladores de energía eólica y solar, dijo en un correo electrónico que su empresa estimaba "un escenario de crecimiento más agresivo con" el proyecto de ley Build Back Better, pero que "sin su aprobación no procederemos con varios proyectos que superan los $6.000 millones de inversión".

Garland dijo que las disposiciones de Build Back Better "serán necesarias para alcanzar los objetivos climáticos en los plazos previstos".

La introducción de esas energías renovables en el mercado también sufrirá contratiempos. Los desarrolladores de nuevas líneas de transmisión (que conectan los grandes centros de población con la energía solar en el suroeste y la eólica en las grandes llanuras) advierten que las líneas de transmisión de alto voltaje podrían construirse más rápidamente si el Congreso aprobara un crédito fiscal a la inversión a largo plazo, que forma parte del paquete de medidas que se ha estancado.

Hace casi un año, dos cámaras empresarias elaboraron una lista de 22 proyectos "listos para empezar".  Aunque muchos de ellos podrían avanzar sin la legislación, los autores del informe dijeron que podrían desarrollarse más si se aprobaba. "Desgraciadamente, los 22 proyectos identificados en este informe solo proporcionan una fracción del total necesario para descarbonizar el sistema eléctrico".

"Se trata de líneas del tipo de las autopistas interestatales; encontrar la manera de recuperar sus costos es el mayor obstáculo", dijo Rob Gramlich, uno de los coautores del documento y fundador de Grid Strategies. Señaló que estas líneas son como los bienes públicos, como las carreteras, los puentes o la seguridad nacional, "donde los individuos prefieren no pagar por algo que beneficia a otros".

El proyecto de ley no solo ayudaría a las nuevas empresas, sino también a las antiguas, como las compañías de servicios públicos que operan centrales nucleares. La energía nuclear sigue siendo la mayor fuente de electricidad libre de carbono del país.  Constellation Energy tiene 22 reactores y un número considerable de ellos necesita el apoyo del gobierno debido a la dura competencia proveniente del gas natural y la energía renovable en las redes eléctricas regionales. Algunos gobiernos estatales ya han brindado ayuda.

La versión del Build Back Better aprobada por la Cámara proporcionaría entre 20 y 25 millardos de dólares en subvenciones a reactores que luchan por mantenerse a flote.

David Brown, vicepresidente senior para asuntos gubernamentales federales y de política pública de Constellation, dijo que Biden se había comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos a la mitad para 2030, en comparación con los niveles de 2005.

"El 50 por ciento de la energía limpia del país procede de unidades nucleares", dijo Brown. "No podemos darnos el lujo de perderlas si queremos lograr los objetivos de la administración".

"El parque nuclear existente todavía no está en muy buena situación económica", dijo John Larsen, quien dirige la investigación sobre política climática en el Grupo Rhodium, una organización independiente de análisis económico. "Con Build Back Better, sería diferente".

Los modelos del Grupo Rhodium muestran que la cláusula de la legislación rescataría al menos entre 10 y 15 gigavatios de energía nuclear (lo que equivale a ocho o diez grandes centrales) que de otro modo serían retirados.

El proyecto de ley de los Demócratas también daría un impulso a la captura de carbono, una técnica relativamente nueva, pero costosa, para extraer el dióxido de carbono del aire o de los gases emitidos por las centrales eléctricas o industriales.  La disposición actual, conocida como 45Q, reunió a una coalición bipartidista que incluye al senador Demócrata Sheldon Whitehouse, activista ambiental, y al senador Republicano John Barrasso, cuyo estado depende en gran medida del petróleo, el gas natural y el carbón.

Hay 85 proyectos en las primeras fases de trabajos de ingeniería y diseño, según el Equipo Especial de Energía Limpia de la Casa Blanca, pero los proyectos comerciales están mayormente pausados.

Según la legislación actual, el crédito fiscal para la captura de carbono en instalaciones industriales alcanzará los $50 por tonelada en 2026.  Nat Keohane, presidente del Centro de Soluciones Climáticas y Energéticas, dijo en un correo electrónico que el aumento del crédito para el uso industrial a $85 la tonelada, como se propone en el proyecto de ley estancado, "haría mucho" para que la captura de carbono sea "económicamente viable para industrias como la del cemento, las refinerías y la producción de acero, que serán fundamentales para la transición a cero."

Las grandes empresas petroleras, que bombean dióxido de carbono natural en pozos antiguos para extraer más petróleo, también están interesadas. Occidental Petroleum se ha asociado con Carbon Engineering en una empresa llamada 1PointFIve, que está construyendo la primera de cuatro plantas piloto.  Algunos analistas afirman que podría haber docenas más en camino, si las subvenciones para la recuperación intensiva de petróleo aumentan de $35 a $50 la tonelada.

Los cambios podrían suponer una ganancia inesperada para Summit Carbon Solutions, una empresa de oleoductos y gasoductos que capturaría y almacenaría 12 millones de toneladas de dióxido de carbono al año procedente de las plantas de etanol.  La disposición de Build Back Better supondría $420 millones más al año para el proyecto.

Los planes para que el transporte aéreo sea menos perjudicial para el medio ambiente también están pausado. La start-up LanzaJet abrirá este año una planta en Georgia que producirá un combustible sintético para las aerolíneas que, según la compañía, comparte las propiedades del combustible para aviones sin las emisiones de gases de efecto invernadero del combustible tradicional. En la actualidad, EEUU consume 21.000 millones de galones de combustible para aviones al año y solo 5 millones de ellos son bajos en carbono.

Build Back Better daría a las empresas un crédito fiscal de $1,25 por galón para el combustible con al menos la mitad de las emisiones estándar y hasta $1,75 por galón para lograr una reducción del 100 por ciento; un incentivo financiero clave para los planes de expansión masiva de LanzaJet.  LanzaJet se reunió con funcionarios de la Casa Blanca en septiembre para anunciar que pretende producir 1.000 millones de galones de combustible sustentable para 2030, una parte clave del objetivo de la administración de producir 3.000 millones de galones de combustible bajo en carbono para finales de la década.

Pero si el crédito fiscal "no existe, no se verá casi nada de eso en la producción", dijo Jimmy Samartzis, director general de LanzaJet. "Esta es una de las cosas que puede dar a la industria lo que necesita para despegar o puede realmente estancar las cosas".

Si no se aprueba el proyecto de ley Build Back Better, es probable que LanzaJet establezca algunas de sus nuevas instalaciones de producción fuera de EEUU en lugar de aquí, añadió.  "Es un momento crucial para nosotros como país si nos tomamos en serio la construcción de esta nueva industria, que requiere apoyo para su puesta en marcha".

(c) 2022, The Washington Post - Jeff Stein, Steven Mufson

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