Un hombre pone gasolina a su vehículo en Londres. Los precios de la gasolina probablemente experimenten incrementos sustanciales debido a la invasión rusa en Ucrania, pero son sólo uno de muchos factores que podrían causar un deterioro económico a nivel global por culpa del conflicto. FOTO: EFE/EPA/NEIL HALL.

El aumento de los precios de la energía podría llevar al mundo a su segunda recesión en tres años

Un conflicto que podría convertirse en el mayor de Europa desde la segunda guerra mundial ha echado por tierra las esperanzas de una fuerte recuperación económica mundial tras el coronavirus, al menos a corto plazo.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia el jueves sacudió los mercados financieros y el aumento de las tensiones geopolíticas va a agravar la alta inflación y los cuellos de botella en la cadena de suministro.

Es probable que las repercusiones directas del menor comercio con Rusia, de las sanciones económicas que han impuesto EEUU y la UE a Moscú, y del contagio financiero sean inferiores a las consecuencias indirectas derivadas del efecto sobre la confianza de las empresas, los consumidores y los mercados de materias primas, según los economistas.

Estas repercusiones pueden ser desde relativamente limitadas hasta extremadamente graves.  Si los precios de la energía siguieran aumentando, por ejemplo, la economía mundial podría entrar fácilmente en su segunda recesión en tres años.

Detallamos a continuación los temas que los economistas consideran cómo los más importantes a tener en cuenta.

¿Hasta dónde llegará la guerra?

El objetivo del presidente ruso Vladimir Putin no está claro.  Los analistas consideran varios escenarios que van desde un cambio de gobierno en Kiev a un régimen favorable en Moscú, hasta un intento generalizado de redibujar las fronteras internacionales de Europa y más allá.

Holger Schmieding, economista en jefe del Berenberg Bank, dijo que lo primero que había que tener en cuenta era "hasta dónde llega la guerra", lo que determinaría la probable respuesta de los mercados financieros y de energía en los próximos días.

La respuesta global más amplia será igualmente crucial, dijeron otros economistas.  Tim Ash, economista de BlueBay Asset Management, destacó la postura de China, que ha señalado su voluntad de ayudar a Rusia a gestionar las consecuencias financieras de sus acciones militares.

La respuesta de Pekín sería vital en cuanto a las consecuencias más amplias, que podrían ir desde las malignas - por ejemplo, mayor tensión sobre su propia relación con Taiwán - hasta resultados diplomáticos más benignos.

"O bien [China] lo ve como una oportunidad para entrar en Taiwán, o como una oportunidad para mejorar las relaciones con los Estados Unidos", dijo.

¿Son capaces los mercados de aguantar el shock geopolítico?

Los principales mercados financieros mundiales cayeron fuertemente ayer jueves, pero el resultado podría haber sido más extremo, lo que sugiere que las acciones de Putin sorprendieron, pero que todavía no se cree probable que haya efectos de mercado más graves, similares a una crisis financiera.  Esto deja abierta la posibilidad de que sigan cayendo, con consecuencias para la riqueza de las empresas y los hogares, el consumo y la confianza mundial.

Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics, señaló que si bien se produjo una venta masiva de acciones, los rendimientos de los bonos disminuyeron y los diferenciales de crédito no se han ampliado mucho, lo cual sugiere que la reacción del mercado fue ordenada y no indica todavía las expectativas de una guerra más amplia en toda Europa.

No en todo el mundo se evitó un derrumbe del mercado y muchas economías emergentes sufrieron fluctuaciones mucho más bruscas.  Kevin Daly, gestor de carteras de Aberdeen Asset Management, señaló las fuertes ventas masivas en Ghana, Turquía, Egipto y Pakistán, citando una huida hacia la seguridad desde los países financieramente vulnerables.

Randy Kroszner, vicedecano de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago y ex gobernador de la Reserva Federal, dijo que los riesgos de recesión se manifestarán en la brecha de rendimientos entre instrumentos con grado de inversión e instrumentos más especulativos, la cual hasta ayer jueves no se había ampliado mucho.

Añadió que los rendimientos de la deuda soberana de los países geográficamente cercanos a la crisis ofrecerían un buen indicador sobre el temor de los mercados a que se llegue a un conflicto más amplio.

¿Qué tan grave puede ser el golpe a la confianza?

Para la economía mundial será crucial saber si los hogares y las empresas se vuelven significativamente más cautelosos, gastando menos y ahorrando más en respuesta a las acciones de Rusia.

Ian Shepherdson, economista en jefe de Pantheon Macroeconomics, dijo que el crecimiento más lento era inevitable.  "El ánimo de los consumidores se debilitará aún más en todas partes.   Esto depara en un crecimiento económico más lento de lo esperado inicialmente en Europa, Estados Unidos y en la mayoría de los mercados emergentes", añadió.

Susannah Streeter, analista senior de inversiones y mercados de Hargreaves Lansdown, dijo: "Dependiendo de la duración de esta crisis podría haber una importante pérdida de confianza por parte de las empresas y los consumidores".

Los economistas también advirtieron sobre las presiones que reciben las empresas expuestas a las cadenas de suministro en las cuales Rusia desempeña un papel crucial, pero poco conocido, como es la producción de materias primas importantes.  El país suministra alrededor del 40 por ciento del paladio mundial, un componente clave de los convertidores catalíticos de los vehículos de gasolina, así como de los dispositivos electrónicos.

¿Cómo afectan los problemas energéticos al panorama general de la inflación?

Europa depende en gran medida del gas procedente de Rusia y no puede encontrar rápidamente suministros alternativos si se cortan los gasoductos.  Con un invierno suave que está llegando a su fin y unos niveles de almacenamiento en toda Europa más altos de lo que esperaban algunos analistas del área de energía, el problema del suministro de gas se perfila menos grave, pero se presentará más adelante en el año si la crisis continúa.

La preocupación más inmediata es el impacto de la crisis en el precio del petróleo, el gas y otras materias primas.  Un fuerte aumento dispararía la inflación y afectaría a los consumidores.

"Nuestro modelo sugiere que, en el peor de los casos, los precios del petróleo podrían subir hasta $120-140 por barril", dijo Shearing, de Capital Economics.  "Si se mantiene durante el resto de este año, y vemos un aumento correspondiente en los precios del gas natural en Europa, eso añadiría unos 2 puntos porcentuales a la inflación de las economías avanzadas, más en Europa, menos en los Estados Unidos.  Así que eso es una presión adicional sobre los ingresos reales".

Shepherdson, de Pantheon, dijo que Estados Unidos estaría relativamente aislado en general, aunque el continuo aumento de los precios ayudaría a los productores de petróleo y gas de esquisto, pero golpearía los bolsillos de los consumidores de energía estadounidenses.

Esto puede incrementar la presión sobre los bancos centrales para que aumenten las tasas de interés.  El mes pasado, la Reserva Federal de EEUU señaló que empezaría a subir las tasas a partir de marzo para controlar la inflación galopante.  El presidente de la Fed, Jay Powell, se negó el mes pasado a decir cuántos incrementos de tasas habría este año.

Krishna Guha, vicepresidente de Evercore ISI, dijo que la invasión "complica la capacidad de los bancos centrales a ambos lados del Atlántico para diseñar un aterrizaje suave del repunte de la inflación por la pandemia", y espera que los mercados financieros reduzcan sus expectativas con respecto al aumento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales.

Chris Giles, Jonathan Wheatley y Valentina Romei en Londres

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