renuncia de maestros
EDUCACIÓN. El gremio sufrió los estragos de la pandemia del coronavirus/EFE

Con el arribo de la pandemia del COVID-19 a Estados Unidos, uno de los gremios que sufrió una reinvención conforme el brote tomaba fuerza fue el educativo. Los docentes se vieron en una encrucijada en la que sus labores se alteraron por completo. Adoptar nuevas dinámicas fue una constante para un sector que debía sostenerse para continuar con el desarrollo intelectual de los más pequeños.

Pero la pandemia se sumó a una serie de situaciones adversas que se tradujo en la renuncia de cientos de miles de profesionales de la educación, un problema cada vez más grande para el país.

Según datos de la Asociación Nacional de Educación (NEA, por su sigla en inglés), Estados Unidos padece la baja de más de 800 mil maestros en el sector público y más de 550 mil en el privado.

El fenómeno se profundizó en 2020, cuando los primeros casos de COVID-19 se confirmaron y con ello llegaron las medidas sanitarias. Pero para la fecha, el sector aún sufre los estragos de la fuga de talento, al punto de buscar reparo en padres y representantes disponibles como maestros sustitutos.

Mientras el país regresa a la normalidad y la presencialidad en las aulas es ya una constante, las instituciones libran su propia lucha por sumar docentes mediante diferentes formas, la mayoría de estas son incentivos económicos.

El antes y después que para el mundo supuso la pandemia del COVID-19 aún deja heridas abiertas en el rubro educativo. Mientras aumentaban los contagios y fallecidos, Estados Unidos puso freno a su veloz ritmo. Hubo calles vacías, negocios cerrados y trabajadores con la incertidumbre de qué sucedería con sus empleos.

En las escuelas no hubo excepciones. La primera medida fue devolver a sus casas a los estudiantes, para iniciar en una dinámica virtual que, al menos en principio, no todos lograron adoptar.

La planificación para trabajar desde casa por solo unas semanas se convirtió en un encierro de meses y la carga laboral se hizo cada vez mayor.

“La carga de la enseñanza virtual, las dificultades técnicas, la pérdida de seres queridos, los desafíos de salud mental y, lo más apremiante, la lucha por mantener a nuestros estudiantes y a nosotros mismos a salvo”, comentó en entrevista para CBS la presidenta de NEA, Becky Pringle, respecto a los principales problemas para los maestros y cómo esto terminó en la renuncia de cientos de miles de ellos desde el año 2020.

“Irnos a la dinámica virtual fue difícil porque se fue haciendo según se desarrollaron los eventos”, agregó en exclusiva a El Tiempo Latino Cristina Llamozas, docente de la escuela Edna Rowe, en Texas. La profesional recordó que tenía 19 alumnos en el año escolar 2019-2020 y no todos contaban con computadoras, pues se trata de una institución para niños de escasos recursos: “Tuve estudiantes incluso sin acceso a internet”.

La carga de estrés fue incrementando dado el entorno -añadió Llamozas-, pues había padres que no sabían inglés, tampoco leer y ahora les tocaba enseñarlos a usar computadoras y ellos a sus hijos.

Un informe de la NEA sustentó lo señalado por la profesional. De acuerdo con el documento del organismo, el 80% de los docentes han sufrido una sobrecarga de trabajo al asumir -hasta cierto punto- las responsabilidades de los puestos libres de colegas que renunciaron o fueron despedidos.

Ayuda federal, un motivo para hacerse a un lado

La economía se convirtió en otro punto importante detrás de la baja de maestros en los dos últimos años. Por un lado, instituciones educativas se vieron obligadas a recortar su personal, especialmente en los colegios privados, pues los padres y representantes que se quedaron sin empleo durante la emergencia sanitaria no lograron cubrir los costos de la matrícula. Por otro lado, la ayuda federal empujó a numerosos docentes a quedarse en casa y obtener mayores ganancias en comparación a lo que percibían en sus respectivos empleos.

“El Estado empezó a dar ayuda a los desempleados y con eso estaban ganando más dinero que trabajando en el colegio”, expresó a El Tiempo latino Mary Fermín, docente de la escuela KLA, en Pembroke Pines, estado de Florida. “Tuve colegas que llegaron a recibir hasta $3 mil al mes sin trabajar”. La cifra era mucho más que los $2 mil que aproximadamente gana la profesional en su institución.

Según el informe de NEA, casi la totalidad de profesionales en el área (96%) considera que los salarios de los maestros deberían mejorar, especialmente en las instituciones privadas. “Esta es la trágica consecuencia de décadas dedicadas a subfinanciar crónicamente la educación”, denunció Pringle.

En casa y sin empleo, la educación privada se vio mermada. Fermín recordó que una vez se le ofreció la educación virtual a los padres y representantes, no fueron pocos los que dieron un paso al costado por falta de recursos. Sin dinero, no había manera de mantener a toda la plantilla de docentes en el lugar.

“Volvieron pocos niños (en la dinámica virtual) y solo se necesitaba una maestra por salón”, comentó. Su trabajo no se vio en riesgo, algo que supo agradecer, pues es madre soltera. Pero no todas corrieron con la misma suerte: de un grupo de 29 docentes, solo 10 terminaron el año escolar 2019-2020.

VACÍO. Las instituciones se vieron obligadas a cerrar sus puertas/Pixabay

Apuntando a otros horizontes

Con menos profesionales en las instituciones, la carga era cada vez mayor. El estrés se convertía en un compañero diario para las docentes, quienes arrastraron el problema a lo largo de los meses que terminaron con el curso 2019-2020 y el inicio del 2020-2021.

Además del aspecto salarial, las maestras -en un 90%- consideraron el estrés como un grave problema.

Conforme pasaba el tiempo, Estados Unidos seguía a la cabeza en la estadística de casos y muertes por coronavirus en todo el planeta. Científicos trabajaban día y noche por una vacuna efectiva mientras en el medio había una población con más dudas que certezas.

Si el sector educativo y sus constantes alteraciones para brindar sus servicios no lograba satisfacer la demanda de sus especialistas, entonces se debía mirar hacia otro lado. En LinkedIn, red social para profesionales y empresas, el 62% de los docentes de Estados Unidos confirmó en 2021 haber probado suerte en otras carreras.

Fermín reveló que siempre pensó en cómo generar otro ingreso para su hogar; no obstante, jamás imaginó renunciar a la institución. El principal motivo fue su estatus. En ese entonces, la venezolana estaba en proceso de convertirse en ciudadana estadounidense y sintió que abandonar el colegio la convertiría en una carga para el país.

“Finalmente salimos a flote, pese a haber carencia de maestros”, dijo.

ECONOMÍA. La ayuda federal resultó en algunos casos un ingreso mayor al salario en las escuelas/Pixabay

El reto de contratar maestros

La sensible baja de docentes en Estados Unidos se considera una fuga con soluciones a largo plazo. Desde el año escolar 2019-2020 y la renuncia masiva -sumado a los despidos- de maestros, el país marcha a un lento ritmo para volver a suplir la cantidad de bajas en el área.

“Necesitamos atraer a un grupo diverso de personas altamente calificadas a nuestras profesiones y retenerlas, mejorando las condiciones de trabajo y pagándoles lo suficiente para mantener a sus propias familias”, comentó Pringle respecto a cómo se puede conservar profesionales para que no se vean obligados a mirar hacia otro lado.

Eso se está empezando a ver.

“Este año, apuntando especialmente a las renuncias, las escuelas públicas se han visto en la obligación de dar incentivos”, manifestó Fermín. Pese a no contar con los mismos beneficios que en el sector público, detalló que al comienzo del año escolar en curso recibió de parte del estado de Florida un pago de $1 mil. Otro cheque por el mismo monto llegó a sus manos en enero de este año. Aclaró que las condiciones para obtener el dinero era mantenerse en sus labores.

Sin embargo, el camino hacia un rubro nutrido de expertos aún sigue sin llevar a la meta: “Conseguir maestras era una tragedia y es recién en este momento que estamos volviendo a la normalidad. Ya tenemos 20 niños por salón y dos maestras por aula”.

Otra de las formas de ayudar a los docentes a quedarse en sus puestos fue el suministro de herramientas a los alumnos.

Llamozas explicó su experiencia respecto a las alternativas propuestas en su institución. “El modelo híbrido me parecía una locura, pero fue el que se usó (en el año escolar 2020-2021)”. Pese a que el distrito escolar proveyó tablets, laptops y hotspots a los estudiantes necesitados, la planificación para la ejecución de determinadas actividades fue complicada, especialmente cuando un grupo trabajaba desde casa y otro iba al colegio.

Mientras esto sucedía, el coronavirus no bajaba sus números; todo lo contrario, los picos de las variantes delta y ómicron se convirtieron en otro dolor de cabeza para el sector.

Llamozas, por ejemplo, estuvo dos semanas en cuarentena en enero de 2021. Durante el mencionado lapso, sus alumnos terminaron bajo la mentoría de una de sus compañeras; sin embargo, la situación fue mínima en comparación a lo que ocurrió en la escuela KLA, donde, según dijo Fermín, el contagio fue masivo en diciembre de 2021 y la institución se vio obligada a detener sus actividades por 15 días.

ALTERNATIVAS. La educación virtual se convirtió en una opción para no frenar el desarrollo intelectual de los niños/EFE

Un gremio con reconocimiento

De acuerdo con el informe de la NEA, aún un alto grupo de maestras considera la opción de dejar su empleo -55%-, pero la cifra es más baja en comparación a la crisis desatada en el año 2020.

El problema ha disminuido y eso se refleja en el regreso a las aulas y en cómo la disminución de los casos graves de coronavirus -en parte debido a la vacunación masiva- no afecta tanto el desarrollo de las actividades escolares.

“Fue estresante, pero jamás pensé en renunciar”, comentó Llamozas. Agregó que uno de los aspectos que le subió el ánimo fue el reconocimiento hacia el sector docente, especialmente por cómo el gremio se desenvolvió en medio de la emergencia sanitaria.

A corto plazo, Pringle considera que debe haber una fuerte inversión económica en las profesionales, así como brindarles una licencia de emergencia a aquellos expuestos a la pandemia.

El presente ya no está tan agitado como el pasado y con ello se siente mayor optimismo. En el caso de Fermín, atrás quedaron los días de angustia e incertidumbre: “Creo que pasamos la peor parte. Todo ha cambiado muchísimo y ya no tengo ese miedo de que vayan a cerrar la escuela y me quede sin trabajo”.

Entretanto, Estados Unidos tiene aún pendiente la tarea de reforzar sus instituciones y llenar la vacante que miles de profesionales dejaron libres en los últimos dos años.