Un campo petrolero en operación cerca de Almetyevsk, Rusia. EEEUU anunció esta semana un embargo a las importaciones de productos energéticos de Rusia debido a la invasión de Ucrania. FOTO: Bloomberg por Andrey Rudakov.

Los analistas advierten sobre una crisis de suministro similar a la de 1979 si las medidas de Estados Unidos y otros países provocan un amplio bloqueo.

La prohibición de la Casa Blanca de importar petróleo ruso a Estados Unidos, anunciada ayer martes, es la medida más importante hasta el momento en una guerra energética mundial que se está intensificando rápidamente entre Rusia y Occidente tras la invasión de Ucrania ordenada por Vladimir Putin.

El petróleo Brent subió un 4 por ciento a $127,98 el barril el martes, un día después de alcanzar su nivel intradiario más alto desde la última crisis financiera mundial, mientras que los precios de la gasolina en Estados Unidos marcaron un nuevo máximo.

Debido a que los analistas advierten que es probable que se produzcan mayores aumentos, les presentamos una guía de lo que significa el embargo para los mercados mundiales y sus posibles consecuencias.

¿Qué se ha anunciado y qué no?

La orden ejecutiva del Presidente Joe Biden prohíbe las importaciones estadounidenses de crudo y productos petrolíferos, carbón y gas natural licuado, con un periodo de liquidación de 45 días para los contratos existentes.  También prohíbe a las empresas estadounidenses invertir en la industria energética rusa.

El Reino Unido dijo que también eliminará gradualmente las importaciones de petróleo, dando a las empresas un plazo hasta finales de año para cortar los envíos. Canadá, que importa cantidades insignificantes de petróleo ruso, ya había anunciado una prohibición similar.

Pero no se trata de un intento de embargar globalmente las exportaciones de petróleo ruso, como ocurrió cuando el petróleo iraní fue eliminado en gran medida de los mercados mundiales, más recientemente en 2018.  La UE, mucho más dependiente de la energía rusa, no sigue el ejemplo por ahora. Un embargo más amplio requeriría sanciones secundarias y probablemente necesitaría la cooperación de los países de la UE, e incluso de India y China, el mayor comprador de Rusia.

¿Qué importancia tiene la prohibición para Estados Unidos?

Estados Unidos es, por mucho, el mayor mercado de petróleo del mundo, con un consumo de unos 20 millones de barriles diarios.  El total de las importaciones estadounidenses de crudo y combustible ascendió a 8,5 millones de b/d en 2021 y Rusia representó alrededor del 8 por ciento de ese número.  Hacer frente a la pérdida de crudo ruso será más fácil que prescindir de productos petrolíferos como el gasóleo de vacío que las refinerías estadounidenses utilizan como materia prima para sus instalaciones.

"Las importaciones de crudo ruso fueron en gran medida oportunistas", dijo Robert Campbell, analista de la consultora Energy Aspects.  "El mayor efecto se notará en las importaciones de materias primas".

Aunque el suministro de petróleo nacional de Estados Unidos ha aumentado en los últimos años, las refinerías del país se construyeron para procesar crudos más "pesados" que los procedentes de los yacimientos de esquisto estadounidenses, lo que los obliga a utilizar productos petrolíferos rusos para mantener el funcionamiento.

"Aunque los volúmenes son pequeños en relación con la demanda global de petróleo de EEUU, la pérdida de estos suministros complicará las operaciones de las refinerías estadounidenses" y tensará el mercado estadounidense de la gasolina, dijo Campbell.

¿Qué tan grande es el problema para Rusia?

En teoría, Rusia puede vender su petróleo a otros compradores en un mercado fungible.  Lo que no se vende a Estados Unidos o a Reino Unido puede enviarse a otros lugares.

Pero el país se enfrenta a lo que los analistas describen como una incipiente "huelga de compradores": las empresas están cada vez menos dispuestas a arriesgarse a recibir crudo ruso por vía marítima, por temor a los riesgos legales o de reputación.  El revés en las relaciones públicas debido a la reciente decisión de Shell de comprar un cargamento de petróleo ruso con grandes descuentos fue una lección saludable para otros posibles compradores, dijeron los analistas.

Esta sanción autoimpuesta, agravada ahora por la prohibición de Estados Unidos, sigue siendo el problema mayor.  Campbell dijo que, a menos que Rusia pueda seguir enviando cargamentos de gasóleo y fuelóleo cada mes, podría desencadenar un efecto dominó, ya que sus refinerías se verían obligadas a reducir su actividad. La pérdida de demanda de las refinerías rusas podría obligar a los productores de petróleo del país a retrasar o reducir parte de su producción.

¿Qué pasará después?

Aunque las prohibiciones de EEUU y el Reino Unido pueden tener un pequeño impacto por sí solas, el significado subyacente es que la Casa Blanca ha demostrado que está dispuesta a seguir avanzando con las sanciones, incluso en materia de energía, dijo Richard Nephew, investigador principal del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

"Están diciendo: ‘Esta es un área en la cual estamos dispuestos a actuar’”, dijo Nephew, quien ayudó a diseñar las sanciones de la administración Obama hacia Irán.

El mayor temor para el mercado de petróleo – lo cual explica el salto en los precios esta semana - es ahora el de una escalada en el conflicto.  El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, afirmó el lunes que su país tiene "todo el derecho a tomar una decisión en respuesta" y cortar el suministro de gas natural a Europa a través del gasoducto Nord Stream 1, una arteria crucial para un continente que sigue siendo muy dependiente de la energía rusa.

"Creo que corremos un riesgo de avalancha", dijo Bob McNally, director de la consultora de Washington Rapidan Energy Group.  "Todavía estamos en la fase 1.  No creo que esto haya llegado a su peor punto".

Helima Croft, directora gerente de RBC Capital Markets y antigua analista de la CIA, dijo que las peticiones de sanciones secundarias hacia el petróleo ruso podrían ser difíciles de ignorar a medida que el número de víctimas de la invasión de Moscú sigue aumentando.

"Es entonces cuando el asunto se pone realmente difícil; cuando incluso las refinerías de China e India tienen que hacer un análisis costo-beneficio" sobre si comprar petróleo ruso, dijo.  Alemania y otros grandes importadores estarían "en un aprieto".

"¿Cuál es el precio que están dispuestos a pagar para demostrar que no pueden invadir un país soberano y destrozar el orden de la posguerra en Europa?", preguntó.

¿Hasta dónde podrían llegar los precios y cuál sería el impacto?

Cuanto mayor sea la pérdida de petróleo ruso del mercado, más subirá el precio del petróleo.  Las incertidumbres han aumentado la posibilidad de que el petróleo se dispare por encima de su récord anterior de $147 por barril alcanzado en 2008; un nivel cercano a $200 por barril si se ajusta a la inflación.

Novak, quien también fue ministro de Energía de Rusia, advirtió el lunes de la existencia de $300 por barril de petróleo si Europa seguía a Estados Unidos en la prohibición de las importaciones rusas de crudo.

Los analistas de Bank of America señalaron que un amplio bloqueo del petróleo ruso provocaría "un shock de suministro casi equivalente a (...) la crisis del petróleo de 1979" que causó inmenso dolor económico en las naciones occidentales.  Los precios podrían "superar potencialmente los $200 por barril" en ese escenario, dijeron.

Cuneyt Kazokoglu, responsable de la demanda de petróleo de la consultora FGE, afirmó que el choque de la oferta, similar al de 1979, podría dejar al mundo "en camino de otra grave recesión mundial".

¿Pueden los EEUU u otros productores intervenir para cubrir brechas de suministro?

El gobierno de Biden ha pasado semanas buscando barriles adicionales en todo el mundo: alentando a los productores nacionales a que aumenten la perforación, presionando a la alianza de productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para que aumente el suministro, impulsando posibles acuerdos para descongelar el crudo iraní y venezolano que está sometido a sanciones y liberando petróleo de las reservas estratégicas.

La Agencia Internacional de la Energía, que la semana pasada anunció la distribución de 60 millones de barriles desde los almacenes de emergencia del gobierno, ha señalado que podrían llegar más suministros para intentar frenar la subida de los precios.

Según Croft, para convencer a Arabia Saudita, el único productor de la OPEP con una importante capacidad excedentaria de producción, de que bombee mucho más crudo, puede ser necesario que la administración Biden resuelva primero ciertos temas de sus relaciones con el reino.

Sin embargo, la magnitud de la huella de Rusia en los mercados mundiales de petróleo - es el tercer productor mundial y el mayor exportador de productos petrolíferos - implica que una pérdida total de sus suministros sería casi imposible de reemplazar a corto plazo.

"La incertidumbre sobre cómo se resolverá este conflicto y la escasez de petróleo no tiene precedentes", dijo Damien Courvalin, analista de Goldman Sachs.

Los productores de esquisto de Estados Unidos se han convertido en otra posible fuente de suministros potenciales a corto plazo para aliviar el alza de precios, pero los ejecutivos de la industria dicen que es improbable una respuesta rápida del sector de esquisto estadounidense.

"Como industria, no podemos perder de vista la rentabilidad", dijo Ryan Lance, Director General de ConocoPhillips, uno de los mayores productores de Estados Unidos.  "Y hay que recordar que todo lo que emprendamos hoy no producirá hasta dentro de 12 o 18 meses.  Así que realmente hay que evaluar la bola de cristal hacia dentro de un par de años".

¿Cuáles son las soluciones a largo plazo?

Quienes defienden las energías limpias sostienen que la crisis - y el aumento del precio de la gasolina resultado de ella - es una razón más para que los países consumidores occidentales pongan fin a su dependencia de los combustibles fósiles que enriquecen a regímenes como el de Putin.

"Este momento es una llamada de atención sobre la necesidad urgente de la transición a la energía limpia nacional para que nunca más seamos cómplices de los conflictos alimentados por los fósiles", dijo el Senador Ed Markey (D-MA).

Derek Brower, Justin Jacobs y Myles McCormick en Houston

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