La inflación inquieta a los responsables de la economía de la Unión Europea (UE). Y ahora se suma la guerra de Rusia contra Ucrania. La UE busca soluciones.

"Se necesita una respuesta fuerte y común", dijo hoy el Comisario de Asuntos Económicos de la UE, Paolo Gentiloni. Lo único que está claro es que la UE no volverá a una política de deuda moderada y a las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento el próximo año, como estaba previsto. Estos mecanismos, que quedaron suspendidos debido a la pandemia, se ven ahora amenazados por la guerra en Ucrania.

El Comisario Gentiloni afirmó que las deudas de los Estados en euro, se acercan ya al 100 por ciento de la producción económica. Un máximo histórico, sin tener en cuenta las consecuencias de la guerra.

El impacto en la UE no se puede comparar como el de Ucrania

El jefe del Eurogrupo, el ministro de Economía irlandés Paschal Donohoe, asume que los costes de la guerra se manifestarán en toda Europa. Pero que no se pueden comparar con el sufrimiento humano en Ucrania. "En realidad, empezamos esta nueva crisis con bastante fuerza", dice Donohoe, señalando que el crecimiento económico se recuperó tras la pandemia, con el apoyo del fondo de reconstrucción de la UE. Pero la agresión rusa afectará los progresos.

"La guerra tendrá graves repercusiones porque los precios de los bienes y las materias primas subirán, la inflación aumentará. También se trata de las políticas presupuestarias que algunos Estados miembros tendrán que adoptar para hacer frente a los precios de la energía y a la crisis de los refugiados", advirtió el comisario económico Gentiloni.

"Tenemos que estar preparados, en estos tiempos de incertidumbre, para mantener nuestras políticas coordinadas y adaptarnos constantemente". Por el momento, dijo, nadie puede hacer predicciones seriassobre la evolución de la economía este año. Eso depende en gran medida de la duración de la guerra, concluyó.

¿Aún es posible crecer?

El Ministro alemán de Economía, Christian Lindner, por su parte, se mostró cautelosamente optimista, afirmando que el crecimiento aún es posible. El Banco Central Europeo (BCE), sin embargo, asume en su análisis para este año más bien una estanflación, es decir, una combinación de crecimiento cero y devaluación de la moneda o inflación demasiado alta. Gentiloni anunció que la Comisión Europea no podrá presentar una previsión fiable hasta mayo.

Algunos Estados de la UE quieren contrarrestar las consecuencias sociales de la explosión de los precios del gas, el petróleo y la electricidad con recortes fiscales o descuentos en los surtidores, como lo proponen Francia y Alemania. "Se trata de amortiguar los efectos negativos", dijo Lindner, pero expertos advierten que, a largo plazo, "los costos energéticos no pueden ser subvencionados por el Estado".

Christian Lindner, ministro alemán de Finanzas.

Se requiere "vuelco" a la política presupuestaria de la UE

La vinculación de los precios de la electricidad al precio del gas, por ejemplo, parece ahora anticuada para muchos. Italia y Francia impulsan un nuevo fondo de la UE para las consecuencias de la guerra, que debería funcionar de forma similar al fondo de reconstrucción tras la pandemia. Este fondo de reconstrucción se financió con deuda conjunta por primera vez en la historia de la UE y comprende hasta 750.000 millones de euros.

Sin embargo, Alemania, Países Bajos, Austria y otros rechazan un nuevo fondo financiado con deuda. En primer lugar, se debe invertir el dinero que está en el fondo de la pandemia y en el presupuesto regular de la UE, según el Ministerio de Finanzas alemán. En la cumbre de la semana pasada en Versalles, la mayoría de los países de la UE rechazaron la iniciativa italo-francesa. Se debatirán nuevas "ideas" para financiar las cargas de la guerra y la defensa, dijo el jefe del Eurogrupo, Paschal Donohoe.

Jean Pisani-Ferry, economista del taller económico Bruegel, con sede en Bruselas, hace el siguiente cálculo: los Estados de la UE tendrían que gastar 50.000 millones de euros sólo este año para amortiguar el choque de precios de la energía, las materias primas y los alimentos. Además, se necesitarían 75.000 millones de euros para desprenderse del suministro energético ruso. Otros 30.000 millones se destinarán a la ayuda a los refugiados y a los suministros de socorro. Se añadirán al menos 20.000 millones de euros para aumentar el gasto en defensa.

Según Jean Pisani-Ferry, a largo plazo, "la UE tendrá que darle un vuelco a la política presupuestaria, los objetivos macroeconómicos, las regulaciones del mercado y el reparto de tareas entre la UE y los Estados miembros".