FUERZA. Digna Vielma, sobreviviente de cáncer (centro), junto con Astrid Jiménez, directora ejecutiva de Nueva Vida (der.); y Ana Quijada, la navegadora de casos. | Foto: Milagros Meléndez para ETL.

Digna Vielma todavía siente como si fuera ayer las emociones que experimentó el día que le diagnosticaron cáncer. “Lo primero que me dije a mí misma fue ‘voy a morir’ y de inmediato pensé en mis hijos. El mundo se me cerró”, contó a El Tiempo Latino con una sonrisa temblorosa.

AMOR. Digna Vielma, sobreviviente de cáncer, y su hija Yamilet, quien ha sido de gran apoyo para ella. | Foto: Milagros Meléndez para ETL.

Era marzo de 2020, justo cuando estalló la pandemia del COVID-19.

En medio del diagnóstico, Vielma perdió su trabajo y sin seguro médico la situación se complicaba.

Sin embargo, la mexicana, madre de tres hijos, dice que encontró en Nueva Vida “ángeles” que la llevaron de la mano por todo el doloroso proceso del tratamiento.

Recibió 18 quimioterapias y 30 radiaciones.

Como Vielma, miles de hispanas del área metropolitana de Washington han encontrado en esta organización sin fines de lucro un lugar vital para la prevención del cáncer al seno y un salvavidas para ellas y sus familias.

En el Mes de la Mujer, El Tiempo Latino destaca la labor de las mujeres que pelean la guerra contra el cáncer apoyadas por otro grupo de féminas compasivas y con gran sensibilidad cultural. 

Fundada en 1999, Nueva Vida se ha mantenido como la única organización en el área metropolitana de Washington DC especializada en cáncer de seno, con un enfoque en las mujeres hispanas.

BELLEZA. En octubre, Nueva Vida realizó una campaña de concientización en el Mall de Wheaton, con un evento de maquillaje y mamografías. | Foto: Nueva Vida.

“Nueva Vida nació de la preocupación y compasión de cuatro profesionales que palparon de cerca las grandes necesidades de las mujeres latinas impactadas por el cáncer de mama”, dijo Astrid Jiménez, quien dirige la organización desde 2012,

fundada por el oncólogo, Elmer Huertas; la psiquiatra, Lidia Carrota; la psicóloga, Gloria Elliott y la economista, Carolina Hinostrosa.

Las tres cofundadoras habían sido diagnosticadas con cáncer y para ellas era un pesar saber que había mujeres en la comunidad latina que se veían abrumadas por el diagnóstico al carecer de tantos recursos.

“Ellas se decían a sí mismas ‘si para a nosotras se no hace tan difícil este proceso, teniendo familia, amigos y hablando inglés, ¿se pueden imaginar qué pasa con una mujer que no tiene familia, no sabe inglés y no tiene seguro médico?’. Por eso decimos que Nueva Vida se formó de un acto de compasión, que es la columna vertebral de nuestra organización”, afirmó Jiménez

Principal causa de muerte

El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres latinas en los Estados Unidos, según la Sociedad Estadounidense de Cáncer.
A pesar que este tipo de cáncer tiene menos incidencia entra las hispanas, este grupo de mujeres aún posee una tasa más alta de mortalidad que las mujeres blancas no latinas que desarrollan cáncer de seno. 

En 2021, la Sociedad Estadounidense de Cáncer estimó que a nivel nacional habría un total de 28 mil nuevos casos de cáncer entre mujeres latinas y que esta enfermedad le costaría la vida a 3 mil de ellas.

Factores del diagnóstico avanzado

Una de las causas principales del diagnóstico avanzado de cáncer de mama en hispanas es la falta de acceso a los cuidados de salud temprano debido a que, entre otros factores, no cuentan con un seguro médico para realizarse los mamografías a tiempo.

“Yo me sentí una bolita en marzo en mi seno derecho. Le comenté a una amiga y ella me dio el teléfono de Nueva Vida”, contó Vielma.

Cuando ella acudió a la cita de mamografía, la doctora le dijo que necesitaba un ultrasonido. Luego de esto siguió la biopsia.

Vielma nunca imaginó que el diagnóstico sería cáncer. “Yo me cuidaba mucho en mis comidas, hacía ejercicios, no fumaba, no tomaba ni hacía desarreglos, por eso me tomó por sorpresa”, dijo.

Doble golpe sin seguro médico en medio de la pandemia

La pandemia del COVID-19 empeoró las condiciones no solo de salud, sino socioeconómicas, que de por sí ya eran complicadas.  

Después de más de 10 años de trabajar en un restaurante, Vielma perdió su empleo. Sin seguro médico, el tratamiento —que en muchos casos supera los $200 mil— era imposible.

Según datos del Censo, 30.2 % de hispanos entre los 18 y 64 años no tenían seguro médico en 2019. Se estima que 1.7% de hogares hispanos estaban en mayor posibilidad de tener deudas médicas.

Sin embargo, Vielma pudo someterse a las quimioterapias y radiaciones sin pagar ni un centavo.

La navegadora Ana Quijada explicó que Vielma calificó para un programa caritativo de Maryland contra el cáncer de mama y cervical. “Ana es un ángel; me ayudó en todo”, relató la paciente.

Quijada se pone en los zapatos de cada mujer que llega a Nueva Vida. “Trato de inscribirlas en los programas de ayuda lo más rápido que se pueda”. Y es que Quijada sabe muy bien lo que sienten las mujeres diagnosticadas y lo que significa Nueva Vida para ellas. 

La salvadoreña también es sobreviviente de cáncer de mama y como miles de latinas llegó a Nueva Vida buscando ayuda. Batalló la enfermedad desde 2002 al 2004, luego se quedó como voluntaria y parte del personal.

El programa de navegación para pacientes es de suma importancia en Nueva Vida ya que lleva de la mano a las pacientes por todo el proceso al que se deben enfrentar, empezando por: mamografías gratuitas o a bajo costo, el servicio de  interpretación durante las citas médicas y llenado de solicitudes para los programas. “Si una cliente necesita apoyo de salud mental, el navegador de pacientes la remite a los programas de grupos de apoyo generales y específicos”. 

Sin parar por el COVID-19

Aún en medio de la pandemia, pese a la limitación de recursos y fondos, Nueva Vida continuó asistiendo a las mujeres impactadas con el cáncer de seno, proveyéndoles víveres para ellas y sus familias, distribuyendo kits con mascarillas, jabones líquidos y elementos básicos de cuidado. 

“Todos en casa nos quedamos sin trabajo y después mi hija era la única que encontró empleo, pero Nueva Vida siempre estaba cuidando de mí y mi familia. Llegaba a casa con bolsas de comida”, expresó Digna. 

Las mamografías que se facilitaron en las unidades móviles fueron clave.
Hoy que el COVID-19 está más controlado en el país, Nueva Vida ingresa a una nueva etapa, siempre con la sensibilidad cultural y compasión que los distingue.
“Nunca le damos un ‘no’ a una mujer que solicita ayuda y vamos más allá de lo que necesitan”, puntualizó Jiménez.