Kevin Gausman, una de las adquisiciones maestras de Toronto en el receso invernal / Fto captura MLB Network

Los Azulejos de Toronto quedaron fuera de los playoffs de la MLB en 2021, a pesar de ganar 91 juegos. Hubieran sido segundos o primeros en cualquier otra división del beisbol, salvo en el Oeste de la Liga Nacional. Por eso jugaron duro en el receso invernal. Y llegan al Día Inaugural como los nuevos favoritos en el Este de la Americana.

Una agresiva política en el mercado de las Grandes Ligas permitió a los canadienses mejorar cualitativa y cuantitativamente. Los Rays, los Yanquis y los Medias Rojas siguen siendo fuertes. Pero nadie sumó más que la divisa del Canadá.

El lineup ya era potente, con esa segunda generación de bigleaguers que heredó el talento de sus notables padres. Allí ya estaban el dominicano Vladimir Guerrero Jr., Bo Bichette, Cavan Biggio y Lourdes Gurriel Jr. También estaba el bombardero quisqueyano Teoscar Hernández. Y el versátil George Springer.

Pues bien, a ese grupo se sumó Matt Chapman, el seguro antesalista con potencial para sacar 30 cuadrangulares por campaña. El equipo que fue tercero en carreras anotadas en toda la pelota, ahora promete hacer más carreras en 2022.

Pero la historia podría ser la misma del año pasado, si Toronto no hubiera sido todavía más proactivo para mejorar su pitcheo. Cerró octubre en la quinta plaza entre 15 clubes. Desde entonces, firmó al as de los Gigantes de San Francisco, Kevin Gausman. Y al as de los Marineros de Seattle, Yusei Kikuchi. Y el boricua José Berríos, llegado en julio pasado, aceptó quedarse con un acuerdo multianual.

Ese trío formará una rotación llamativa junto al controlado surcoreano Hyun Jin Ryu y el talentoso joven Alek Manoah. Si el bullpen responde --y hay fundadas razones para creer que puede, al menos, hacer un trabajo aceptable-- Toronto vivirá una justa de alto vuelo, en medio de la más competida de todas las divisiones.

TRES CONTENDORES QUE APRIETAN

Porque el Este, sí, promete una verdadera guerra. Al menos cuatro conjuntos cuentan con las herramientas para aspirar al banderín, aunque los Azulejos luzcan hoy un poquito mejor.

Los Rays se mantienen en sus trece. Vuelven a presentar una de las nóminas menos costosas de la MLB. Pero han demostrado con los años que foman un roster eficiente.

De nuevo apelan a una constante rotación según la mano del pitcher contrario. Cuentan con un grupo joven de gran talento, encabezado por el patrullero Kevin Kiermaier, el slugger cubano Randy Arozarena y el emocionante campocorto dominicano Wander Franco.

Tampa Bay es un club atlético, de buena defensa y gran bullpen. La filosofía de cargarse de lanzallamas para tirar cuatro, cinco y más innings por juego les ha dado constante presencia en la postemporada. Y nadie aplica mejor en el terreno los preceptos del nuevo análisis beisbolero.

El problema de los Rays estará en sobreponerse a la pérdida de abridores importantes. El venezolano Yonny Chirinos de nuevo estará fuera. Y el as Tyler Glasnow también se sometió a la Cirugía Tommy John.

¿Ganarán 100 veces otra vez? Parece más difícil que en 2021. Porque les tocará medirse contra unos Azulejos y unos Yanquis que han crecido en comparación con el pasado campeonato.

Y es que no solo Toronto mejoró durante la pausa invernal. Nueva York también. Decidieron enfocarse en la defensa y ahora tienen un nuevo infield, con Anthony Rizzo, Gleyber Torres, Isaiah Kiner-Falefa y Josh Donaldson de derecha a izquierda. Y el receptor Ben Rortvedt, inoportunamente lastimado en el Spring Training, aporta una mascota más segura que el ya ido dominicano Gary Sánchez.

Los Bombarderos decidieron cambiar su perfil. Pero son terceros en discordia, porque vienen de una pobre cosecha, que les dejó por debajo de la media de carreras anotadas en las Grandes Ligas. Si las lesiones no volvieran a traicionarles, deberían sumar muchos batazos con Aaron Judge, Giancarlo Stanton, Joey Gallo, DJ LeMahieu, Torres, Rizzo y Donaldson. Pero los problemas físicos han sido recurrentes en esta divisa, desde hace un lustro. Y eso ha mermado una producción que mucho necesita su aceptable rotación, encabezada por Gerritt Cole.

Los Medias Rojas también contarán. Perdieron para el inicio al as Chris Sale y se les fue el venezolano Eduardo Rodríguez, lo que merma un área, el pitcheo, en la que ya fueron discretos hace un año.

Boston viene de una cosecha relativamente decepcionante. Y con todo y eso, terminó con 92 victorias, igual que Nueva York y por encima de Toronto.

Su fórmula vuelve a ser la misma: aguantar con un staff en la medianía, apostando a un potente lineup. Está por verse si el puertorriqueño Kike Hernández vuelve a producir al nivel de la última justa y su compatriota Christian Vázquez tiene una deuda que saldar.

Pero el cubano-americano JD Martínez vuelve a encabezar un orden que volverá a producir muchas carreras. Le ayudarán el mexicano Alex Verdugo y esos tres infielders de alta cilindrada: el dominicano Rafael Devers, Xander Bogaerts y el recién adquirido Trevor Story.

BALTIMORE, SEGURO COLISTA

Lo más seguro en el Este de la Americana es el lugar que ocuparán los Orioles el último día: el sótano de la división.

La nómina de los alados pagará en principio, solo 30 millones de dólares en salarios. Es la cifra más baja de todo el Big Show, según el sitio Spotrac.

Pero ojo con Baltimore. Es verdad que son pocos los talentos reales de la organización que ya estaban ariba antes de 2022. En ese reducido grupo figuran el inicialista Ryan Mountcastle, el patrullero Anthony Santander, el zurdo John Means o el milagroso designado Trey Mancini. Y es cierto que buscaron algunos veteranos dispuestos a disparar los últimos cartuchos para completar el equipo. Así llegaron los venezolanos Robinson Chirinos y Rouglas Odor. O el veterano abridor Jordan Lyles.

Este, sin embargo, puede ser un torneo bisagra para los oropéndolas. Una justa en la que la brillante generación de relevo que se está formando en las Menores de este club empiece a tomar posiciones para salir al asalto del futuro.

En la evaluación semestral que hace MLB.com sobre la calidad de las filiales de los 30 elencos, los pajaritos ocupan el lugar número uno desde mediados del año pasado. Han decidido seguir un rumbo muy distinto al de los Azulejos. Han querido formar su propio roster renovado, para comenzar a competir en serio posiblemente en 2023.