Fotografía de archivo del 28 de abril de 2021 que muestra a Ketanji Brown Jackson, jueza de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, durante una audiencia del Comité Judicial del Senado sobre nominaciones judiciales pendientes, en Capitol Hill en Washington (EE.UU) | Foto EFE/ Kevin Lamarque / POOL ARCHIVO

A finales de enero el juez Stephen Breyer, que sirve a la Corte Suprema desde la década de los 90, anunció su retiro. El presidente Joe Biden armó un equipo y enfatizó su promesa como candidato presidencial de nominar a la primera mujer afroamericana a la Corte Suprema, en un esfuerzo de llevar diversidad al máximo tribunal del país.

Por qué la escogió Biden. Fue uno de los primeros nombres que saltó a la palestra pública en las especulaciones de la prensa cuando se anunció la vacante en la Corte y ya The Washington Post había apuntado esta semana que probablemente sería la persona que Biden eligiera para este cargo vitalicio. “Es una de las mentes más brillantes del país”, expresó la Casa Blanca en un comunicado.

El presidente “buscó una candidata con credenciales excepcionales, un carácter intachable y una dedicación inquebrantable al estado de derecho”, explica el texto sobre el proceso de selección.

También se decantó por alguien parecido al juez Breyer “que sea sabio, pragmático y tenga un conocimiento profundo de la Constitución como una carta perdurable de libertad”, así como alguien “comprometido con la igualdad de justicia ante la ley y que comprenda el profundo impacto que las decisiones de la Corte Suprema tienen en la vida del pueblo estadounidense”.

Se reunió con las candidatas —además de Jackson, estaban J. Michelle Childs y Leondra Kruger—, encontró el consenso de los senadores de ambos partidos y usó su experiencia como presidente del Comité Judicial del Senado.

Después de los encuentros el resultado fue: “La jueza Jackson es un candidato excepcionalmente calificado, así como un candidato histórico, y el Senado debe avanzar con una audiencia y confirmación justas y oportunas”, afirma.

Ketanji Brown Jackson a detalle

La jueza Jackson nació en Washington DC en 1970, tiene 51 años y creció en Miami. Hija de maestros de escuelas públicas, que estudiaron en escuelas primarias segregadas en el sur y en universidades históricamente negras, siempre tuvo la vara alta: desde la escuela secundaria sabía que quería ser abogada y asistir a Harvard.

Se graduó magna cum laude de Harvard College, luego asistió a Harvard Law School, donde se graduó cum laude y fue editora de Harvard Law Review.

Trabajó junto al juez Breyer como asistente legal. También fue defensora pública federal de 2005 a 2007, cuando representó a personas que no tenían medios para pagar un abogado.

Este jueves 7 de abril, con una votación de 57-43, el Senado la confirmó al contar con el respaldo de tres senadores republicanos. Ahora será la primera mujer negra en servir en la Corte Suprema, al igual que la primera defensora pública federal en convertirse en juez de la Corte Suprema.

Prolífica carrera

Jackson integró la Comisión de Sentencias de Estados Unidos, un organismo bipartidista por diseño que se encarga de establecer políticas y prácticas sobre las sentencias para todos los tribunales federales.

Antes de llegar a la Corte se desempeñó como jueza de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia de 2013 a 2021, por nominación del presidente Barack Obama, y luego fue ascendida a la Corte de Apelaciones de EEUU para el circuito de DC, donde labora actualmente.

El Senado la confirmó de manera bipartidista en cuatro ocasiones: dos como juez y una vez para servir en la Comisión de Sentencias de Estados Unidos. En su confirmación del año pasado contó con el apoyo de tres senadores republicanos, un asunto notable en un Senado que está dividido 50-50 entre los partidos.

Actualmente vive en Washington DC, junto con su esposo Patrick, jefe de la División de Cirugía General en el Hospital de la Universidad de Georgetown, y sus dos hijas.

Tiene amplio apoyo, entre ellos el de un grupo de 175 exalumnos negros de Harvard que entregaron una carta a la Casa Blanca para que consideraran su nombre. Grupos por los derechos civiles celebraron su nominación. 

“Este es un momento tremendamente histórico para nuestra nación y nuestra comunidad en particular. El presidente Biden se ha encontrado este momento con un candidato extraordinariamente calificado, que tiene credenciales estelares y antecedentes impecables”, dijo el presidente de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), Derrick Johnson, en un comunicado.

Estudiante destacada

Jackson fue defensora de cuatro presos de Guantánamo, una razón por la que la recriminaron los republicanos del Comité Judicial del Senado, durante sus audiencias el pasado mes de marzo. Inspirada por su padre, como ella misma ha contado, destacó en sus estudios y siempre estuvo determinada a convertirse en jueza.

En Harvard obtuvo dos cum laudes y en su carrera son conocidas las sentencias que la enfrentaron al presidente Donald Trump. Una de ellas impidió el despedido de trabajadores del sector público y otra la deportación de inmigrantes sin papeles de forma express.

"Mis padres me enseñaron que, al contrario que ellos, que tuvieron que enfrentar muchas barreras impenetrables, mi camino iba a estar despejado, si trabajaba y creía en mí misma", recordó la ahora jueza de la Corte Suprema en un discurso que ofreció hace año.

Este texto se publicó el 25 de febrero y fue actualizado el 8 de abril a las 7:00 am