LÍDERES. Carlos Mateo Sr., junto a su hijo, Carlos Jr., maneja 41 restaurantes de McDonald’s en el DMV. Foto: cortesía.

Un día, un chico que repartía periódicos en un barrio soñó con ser un hombre de negocios. La llama de ese sueño nunca se apagó y ahora es una luz de ejemplo de superación para todos esos latinos que llegaron al país con la esperanza de cumplir sus sueños.

Ese chico es Carlos Mateo Sr., quien solo con su hijo, Carlos Jr., ahora maneja 41 restaurantes de McDonald’s. Su familia no solo es un ejemplo de superación, perseverancia y valores para la comunidad hispana del DMV; sino que también, representa un pilar importante en la vida de otros inmigrantes.

“El único obstáculo para no realizar el sueño es uno mismo. Sí se puede hacer, yo soy un perfecto ejemplo. Yo vine cuando tenía seis años, estoy trabajando desde los 10 repartiendo periódicos, en 20 mil empresas, hasta que entré en la carrera de leyes, pero siempre tuve el sueño de los negocios y nunca lo dejé”, dijo Carlos Mateo Sr., en una entrevista con El Tiempo Latino.

Carlos compró el primer restaurante 1999, el camino no fue fácil. La primera vez que aplicó, McDonald´s le dijo que su perfil no era el que la empresa buscaba. Eso no fue un obstáculo. Seis meses después, volvió a aplicar y pudo adquirir la primera sucursal que adquirió. 

“Hace 23 años abrimos el primer restaurante de nosotros, como a los seis meses el segundo, al año McDonald´s vino y me dijo que tenían otra oportunidad para que yo pudiera comprar dos restaurantes más que los estaban corriendo mal y querían que yo hiciera lo mismo que había hecho con los otros dos restaurantes en ventas y en servicio”, comentó Carlos.

En 2002, tuvo nuevas noticias. McDonald’s le ofreció la oportunidad para que comprara nueve sucursales en Washington DC y en Maryland. Pero como buen negociante nato, fue cauteloso y adquirió cinco, de las nueve que estaban en venta. Para entonces, la familia ya había crecido y sus hijos empezaban a involucrarse en los negocios familiares.

“Para mí, nueve restaurantes… pero no quise comprar más de lo que podíamos manejar. Estudié los restaurantes y les dije que solo iba a comprar cinco. Cogimos los restaurantes y doblamos las ventas en un corto período, incrementamos las ventas en 30%, 40% y hasta 50%”, dijo.

De un $1 millón en ventas anuales, una de las primeras sucursales adquiridas por el patriarca de la familia Mateo empezó a reportar $5 millones. Ahora, una de esas tiendas presenta reportes de ingresos de $7 anuales.

Apoyo a la comunidad

El secreto del éxito de este empresario ha sido el hecho de combinar el trabajo en familia con el hecho de considerar a todos, empleados y aliados, como miembros de la gran familia que hace posible el funcionamiento de cada una de las sucursales del restaurante que tiene a su cargo. 

“El éxito que tuvimos es, primero, por el trabajo duro y número dos, se lo debo todo a los empleados. A las personas que estaban con nosotros, que están con nosotros, porque sin ellos nosotros no somos nada y la lealtad que ellos tienen”, dijo el empresario.

La mayoría de los empleados que se suman al equipo de la familia Mateo, logran construir una trayectoria y una carrera adentro de la empresa. Hay algunos que tienen hasta 17 años trabajando, algunos iniciaron su carrera en el área de servicio y ahora son parte del área administrativa.

Para este empresario, la estabilidad que una empresa puede darle a sus empleados o a los miembros de su equipo se traduce en crecimiento y desarrollo para las comunidades, porque cuando un empleado se establece en su comunidad y logra comprar una vivienda la reacción a esto mejora la calidad de vida de las familias y poco a poco cambia la vida de las personas.

“No somos una corporación. Para las corporaciones los empleados son un número, para nosotros los empleados son familia y los ayudamos en lo que está a nuestro alcance. Tenemos una empleada que está pasando un mal momento, tiene cáncer, la están tratando y ella está preocupada, como es natural y nosotros le dijimos que se debe despreocupar porque estamos para apoyarla, hasta el día de hoy el salario de ella nunca ha faltado”, señaló Mateo.

Un negocio familiar

Para el empresario de origen cubano, su familia ha sido un pilar importante para lograr su sueño de convertirse en un hombre de negocios de éxito. Cuando adquirió los primeros restaurantes, sus hijas se involucraron. Después, Carlos Mateo Junior, se amalgamó al equipo familiar. 

“Cuando empezamos, mis hermanas ya estaban en el negocio y yo estaba jugando béisbol. Entonces, recuerdo que ya la familia tenía cinco restaurantes. Mis hermanos, con mis cuñados y mi papá estaban a cargo de los cinco. Mi papá siempre ha querido lo mejor para el negocio y enseñarnos valores y ética de trabajo”, relató Carlos Jr.

Cuando sus hermanas se casaron, cada una junto a sus esposos, se dedicaron a sus sucursales. Carlos se quedó haciendo equipo con su padre desde entonces y la dupla ha sido también exitosa. Ahora, entre toda la familia, manejan unos 60 restaurantes. Y según Carlos, padre, lo mejor para lograr este éxito familiar, es que él nunca tuvo que obligar a sus hijos a ser parte del proyecto de negocios.

Los Mateo son la combinación entre la generación de inmigrantes que llegó al país buscando el famoso sueño americano y la primera generación de hijos de inmigrantes nacidos en el país de las oportunidades, que crecieron, además, cuando sus padres labraban el camino hacia ese sueño americano.

ÚLTIMAS NOTICIAS