No está claro si los mercados estarán sonriendo cómo el consejero delegado de la Fed, Jerome Powell, luego de las reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto esta semana, ya que se espera que la autoridad monetaria acelere el ritmo de incremento de la tasa marcadora de interés. FOTO: Bloomberg por Valerie Plesch.

El banco central de EEUU se prepara para intensificar su política de endurecimiento o se arriesga a quedarse aún más atrás.

Se espera que esta semana, la Reserva Federal de EEUU acelere el endurecimiento de su política monetaria con su primera subida de medio punto porcentual desde el año 2000 y que de señales de que su política será más agresiva hasta que haya pruebas claras de que la inflación desbocada se encuentre bajo control.

Las crecientes presiones inflacionarias derivadas del mercado laboral ajustado, combinado con un aumento de los precios que va más allá de los sectores más sensibles a los efectos de la pandemia y con la guerra de Ucrania, han obligado a la Fed a acelerar su retirada de estímulos para no arriesgarse a quedar más desfasada.

Los funcionarios del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) comenzaron hoy martes una reunión de política de dos días, en la que se espera que suban las tasas por segunda reunión consecutiva y formalicen los planes para reducir el balance de la Fed de 9tn (millones de millones) de dólares.

La retórica del banco central ha cambiado notablemente desde marzo, cuando realizó su primera subida de tasas de interés desde 2018, lo cual subió el rango objetivo de fondos federales de casi cero a entre 0,25 y 0,50 por ciento.

Desde esa reunión, el presidente de la entidad Jay Powell, prometió que la Fed moverá "rápidamente" su tasa de política monetaria para ubicarla más cerca de un nivel "neutral" que ya no apoye la demanda.  Es probable que esto se traduzca en múltiples subidas de tasas de medio punto en los próximos meses, lo cual elevaría la tasa de fondos federales a cerca del 2,5 por ciento para finales de este año.

Los estimados sobre cuál es el nivel "neutral" varían. Los funcionarios de la Fed lo fijaron entre el 2 y el 3 por ciento, aunque muchos economistas piensan que es más alto dado el nivel actual de inflación.

La Fed está "jugando a ponerse al día... desearían haber empezado antes y así podrían haber avanzado más gradualmente, pero no lo hicieron", dijo Randall Kroszner, que fue gobernador de la Fed entre 2006 y 2009. "Si no actúan con audacia y hablan de actuar con audacia ahora, aumenta considerablemente el riesgo de que las expectativas de inflación se desanclen".

Los mercados financieros se han ajustado rápido y los costos del endeudamiento han subido abruptamente comparado con unas semanas atrás.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años el martes superó el 3 por ciento, frente al 2 por ciento de febrero. Es el nivel más alto en cuatro años y el aumento más rápido desde finales de 2010. Los mercados de renta variable también están presionados y el Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, registró en abril su peor desempeño mensual desde 2008.

Para aumentar sus esfuerzos de ajuste, la Fed también empezará pronto a reducir sus tenencias de bonos del Tesoro y de títulos hipotecarios de agencias, las cuales aumentaron en los últimos dos años durante el tiempo en el cual el banco central apuntaló los mercados financieros y la economía.

El miércoles, la Reserva Federal hará oficiales sus planes para desprenderse de activos por hasta $95 millardos al mes, repartidos entre $60 millardos en bonos del Tesoro y $35 millardos en títulos respaldados por hipotecas de agencias. Es probable que el proceso se inicie en junio.

En conjunto, las próximas reuniones de política constituyen la fase de adelanto para la Fed, dijo Allison Boxer, economista de Pimco, ya que busca revertir la generosidad brindada durante la pandemia.

Calcula que lo más pronto que la Fed podría revertirse y subir las tasas de interés en un cuarto de punto es en septiembre, sobre todo después de que la invasión rusa de Ucrania intensificó el aumento de la inflación. Algunos operadores han especulado con la posibilidad de que el banco central aumente la cuantía de sus subidas de tasas y aplique un ajuste de 0,75 puntos porcentuales en algún momento, algo que no ha hecho desde 1994.

La incertidumbre sobre el nivel de las tasas de interés que deberá subir la Reserva Federal para que la inflación vuelva a acercarse a su objetivo del 2 por ciento también complica las perspectivas.  La inflación subyacente, medida por el índice de precios al consumo personal, se sitúa ahora en el 5,2 por ciento comparado con los precios de hace un año.

"No creo que se pueda afirmar con seguridad que sabemos dónde está el punto final de las subidas de tasas", dijo Jeremy Stein, un académico de Harvard que fue nominado por la administración Obama junto a Powell para formar parte de la junta de gobernadores de la Fed en 2011.  "Se puede decir que vamos a hacer lo que haga falta, pero es difícil saber a estas alturas lo que hará falta".

"Hay que rezar bastante", bromeó.

James Bullard, miembro con derecho a voto del FOMC este año y uno de sus mayores halcones, dijo el mes pasado que es una "fantasía" pensar que la Fed puede reducir la inflación lo suficiente sin elevar las tasas a un nivel que limite considerablemente la actividad económica.

"La neutralidad no está presionando a la baja la inflación. Simplemente está dejando de ejercer presión al alza sobre la inflación", dijo, señalando su apoyo a que la tasa para fondos federales sea 3 puntos porcentuales más alta para el tercer trimestre.

Dado el irregular historial de la Reserva Federal en el diseño de un "aterrizaje suave" sin causar un dolor económico indebido, a los economistas les preocupa que haya una inminente recesión y pérdidas de puestos de trabajo.

Aunque los funcionarios se han mostrado optimistas en cuanto a que podrán evitar ese resultado, también han reconocido el reto que tienen por delante. El miércoles, los inversionistas estarán atentos a cualquier señal de que la confianza de Powell esté disminuyendo.

"La Fed no está operando con un bisturí, sino más bien con un hacha de guerra en términos de cómo está afectando a la economía a medida que la política se vuelve menos acomodaticia y eventualmente restrictiva", dijo Peter Hooper, jefe global de investigación económica de Deutsche Bank, que trabajó en la Fed durante casi tres décadas.  "No veo ninguna posibilidad de evitar que el desempleo aumente debido a este proceso".

Colby Smith

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