Panel de computadoras para minar criptomonedas en la empresa canadiense, Canada Computational Unlimited Inc. FOTO: Bloomberg por Christine Muschi.

Los participantes en una reciente conferencia del sector admiten que se avecinan tiempos de vacas flacas para los poseedores de activos digitales.

La ironía de entrar en una conferencia sobre criptomonedas a través de un casino se les escapó claramente a los organizadores de Crypto Bahamas.

Pero si la semana pasada uno giraba a la izquierda después de las máquinas tragamonedas, bajo las arañas de cristal azul del complejo Baha Mar de Nassau, pasando por la rambla amarillo brillante hasta el centro de convenciones, se encontraba con una colección de magnates de las criptomonedas a los que ya no les importan las burlas de los críticos que ven su industria como algo parecido al juego de azar.

En la reunión junto a la playa, la confianza en las criptomonedas estaba en pleno despliegue. El mensaje del evento era que ya no se puede detener la disrupción que provocan las criptomonedas en el sector financiero, así que es hora de continuar el proceso. "Esto está sucediendo, te guste o no", dijo Anthony Scaramucci, antiguo breve director de comunicaciones de la Casa Blanca durante la administración Trump, cuyo negocio de eventos Salt organizó la conferencia junto con la bolsa FTX.

La gran presencia de figuras que las dos empresas pudieron poner en escena muestra la creciente aceptación de las criptomonedas. El fundador de FTX, Sam Bankman-Fried, se sentó junto a Gisele Bündchen, la modelo con la cual protagonizará una campaña publicitaria para la revista Vogue. El marido de Bündchen, el mariscal de campo de la NFL Tom Brady, se unió al criptomillonario de 30 años para una sesión titulada, simplemente, "Winning" (Ganando).

Esa noche, en un elevado pabellón blanco, Bankman-Fried y Scaramucci recibieron a otros potentados de las criptomonedas, junto con la estrella del pop Katy Perry y el actor Orlando Bloom, en una cena privada con luz de velas.

Al día siguiente, Bankman-Fried volvió a subir al escenario, esta vez con el expresidente estadounidense Bill Clinton y Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido.  La audiencia — que incluía desde un desarrollador de finanzas descentralizadas de 14 años hasta representantes de bancos de inversión de Wall Street y fondos de pensiones públicos — escuchó numerosos sermones indicando que los reguladores tienen que ponerse al día con el ritmo de las criptomonedas, y que los países que no vean la luz serán testigos de cómo la innovación en activos digitales huye a otros lugares.

Ciertamente, estos cripto-viajeros tienen una cálida acogida en lugares como las Bahamas. Varios erguidos agentes de policía de Bahamas, de uniformes blancos conspicuos ante los hackers en chanclas, atestiguaron la presencia de una delegación del gobierno, incluido el primer ministro, quien inauguró el acto.

"Es como ser piratas del pasado. Siempre hemos aceptado lo marginal", dijo un experimentado empresario bahameño.

Pero la bravuconería del evento se convirtió en exceso.  El multimillonario alemán Christian Angermayer se unió a Scaramucci para una entrevista titulada "Elevando la conciencia cripto", que resultó ser una discusión sobre cómo la gente podría usar alucinógenos para dejar de preocuparse y amar a las cripto.  (El cantante de One Direction, Liam Payne, estaba supuesto a entrevistar a Angermayer, pero canceló la mañana del evento).

Muchos de los visitantes de las Bahamas, que habían bailado hasta altas horas de la madrugada en la discoteca del resort al ritmo del DJ Steve Aoki, quizás tenían resaca después del atracón del año pasado de operaciones con criptomonedas y especulaciones en torno a las mismas.

La capitalización total del mercado de criptomonedas cayó un 5 por ciento más durante la reunión de cuatro días, situándose en un 40 por ciento menos que el máximo alcanzado el otoño pasado.

Y en conversaciones privadas alrededor de las palmeras, mientras en los altavoces sonaba "Celebration" de Kool and the Gang, los participantes admitieron que se avecinan tiempos de vacas flacas.  Un ejecutivo predijo que se desplomará la gran mayoría de los proyectos de criptomonedas existentes.  Entre los invitados que tienen edad para recordar, muchos vieron ecos del boom de las empresas de tecnología.

"Habrá una limpieza", dijo un socio de capital de riesgo.  Señaló que la mayoría de las empresas que obtuvieron fondos en los dos últimos años, a menudo con valoraciones muy generosas, captaron suficiente capital para mantenerse durante 18-24 meses.  Pronto tendrán que buscar nuevo financiamiento en un entorno mucho más difícil, sobre todo si no han estado a la altura de sus ambiciones.  Incluso Scaramucci admitió que los mercados se dirigían a un "periodo complicado".

"Todo el mundo es un inversionista a largo plazo hasta que tiene pérdidas a corto plazo", dijo.  Pero los fieles a las criptomonedas están convencidos de que, al igual que ocurrió tras la caída de las tecnológicas, los proyectos más duraderos sobrevivirán.

Aun así, si las predicciones de un descenso son ciertas, la sacudida será una prueba para los verdaderos creyentes.  La apuesta que hacen es que el entusiasmo por los activos digitales sobrevivirá a cualquier caída del mercado, o a un periodo prolongado de transacciones poco rentables.

Al tiempo que los delegados de la conferencia se paseaban entre mesas de blackjack y máquinas tragamonedas para llegar al simposio, millones de personas también han entrado en el mundo de las criptomonedas a través del casino, durante los últimos 18 meses de frenesí de un comercio inducido por la pandemia.  La pregunta ahora es: si las pérdidas comienzan a acumularse, ¿se quedarán los jugadores?

Joshua Oliver

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