El efecto de las sanciones sobre Rusia dependerá de la fortaleza de su implementación, particularmente en el sector petrolero. FOTO: Bloomberg por Andrey Rudakov.

Al igual que en la guerra real, la guerra económica es un proceso a largo plazo.

Para entender cómo las sanciones de Occidente están afectando a Rusia, he escuchado a muchos expertos en la economía del país y en el funcionamiento de las sanciones. Entre ellas se encuentra el Instituto de Economías Emergentes del Banco de Finlandia (Bofit por sus siglas en inglés), que es uno de los mejores lugares para obtener información sobre la economía rusa. Esta semana también moderé un fascinante debate sobre las sanciones organizado por el Instituto de Política Global de la Universidad Queen Mary de Londres.

Estas son las principales cosas que he aprendido:

El conocimiento es poder.

Hay pocas cosas buenas que decir sobre la gobernanza rusa, pero hace tiempo que las estadísticas económicas se basan en el patrón oro internacional. Sin embargo, desde que empezó la guerra esto ha ido cambiando. Mis interlocutores del Bofit dicen que ya no se publican datos sobre los bancos individuales. Tampoco hay información detallada sobre la producción de petróleo, según Sergey Aleksashenko, ex viceministro de finanzas ruso y vicegobernador del Banco Central. Es de esperar que se suspendan otras estadísticas si el Kremlin determina que dan demasiada visibilidad a las fortalezas y debilidades económicas.

¿Y qué sabemos?

Sabemos que se ha aislado a la economía rusa del mundo rico en muy poco tiempo.  Las importaciones parecen haberse desplomado. Esto refleja al menos tres cosas: el abrupto desplome del producto interno bruto, las restricciones a los flujos financieros con el exterior y las sanciones al comercio de determinados productos, en particular los de alta tecnología.  Las estimaciones sobre el desplome del PIB ruso este año oscilan desde algo menos del 10 por ciento hasta un 15 por ciento. La otra cara de la moneda es la inflación.  "Rusia ahora calcula la inflación por semana", dice Sergei Guriev, profesor de economía de Sciences Po en París. Pero la tasa ha caído del 2 por ciento semanal justo después de la imposición de las sanciones financieras al actual 0,25 por ciento semanal.

¿Qué tan grave es el golpe?

Claramente, se verán afectados los ingresos reales rusos. Pero el impacto puede sentirse de forma muy diferente en los distintos sectores, y puede ser difícil distinguir los efectos de las sanciones de los del acaparamiento por parte de los consumidores. Un informe del Bofit señala: "Las ventas minoristas de marzo siguieron aumentando un 2 por ciento en términos interanuales, en gran medida por las compras de productos alimenticios. Las existencias de muchos productos básicos, como el aceite vegetal y el azúcar, se redujeron a niveles excepcionalmente bajos. La mayor parte del pico de crecimiento de las ventas de bienes no alimenticios tuvo lugar ya en febrero, y las ventas estaban cayendo en marzo". Sin embargo, las ventas de automóviles bajaron casi dos tercios y el volumen de carga aérea ha disminuido más del 80 por ciento.

Es la complejidad lo que mata.

Hemos aprendido de la pandemia que las cadenas de suministro son complejas y pueden sufrir interrupciones de forma inesperada. En Rusia, las restricciones a la importación de piezas industriales y componentes de alta tecnología pueden ser las sanciones con efectos más perjudiciales. La fabricación de automóviles se redujo a la mitad en marzo, según el Bofit. Las sanciones industriales podrían limitar directamente la capacidad de Rusia para seguir con la guerra: como informan mis colegas del FT, su ejército podría quedarse sin misiles de precisión.

Es muy interesante que este tipo de efecto nos enseña que China no puede sustituir la tecnología occidental, dice Guriev. Y aún no lo hemos visto todo. Aleksashenko señala que las empresas rusas suelen hacer acopio de componentes, por lo que es posible que hasta finales de año no veamos el impacto total de la restricción al ingreso de productos de alta tecnología y software a Rusia. Para entonces, también podrían surgir problemas en la producción de petróleo.

Estas observaciones ponen de manifiesto los límites de la política de sustitución de importaciones que Moscú ha aplicado durante la última década. Siempre fue más la percepción que la realidad, dice Aleksashenko. Y algunos expertos sugieren que, al promover la producción nacional de productos terminados mediante la planificación económica, el gobierno puede, paradójicamente, haber hecho a Rusia más vulnerable a una interrupción de los insumos, componentes y maquinaria importados.

Las sanciones financieras son difíciles de entender.

Hay mucha confusión sobre el funcionamiento de las sanciones financieras. Se habla mucho de eliminar a los bancos rusos del sistema de mensajería Swift para las transferencias bancarias transfronterizas, por ejemplo. Pero los bancos tienen otras formas de comunicarse. Lo que importa es el derecho a realizar transacciones en divisas fuertes, a través de los llamados bancos "corresponsales" en la jurisdicción de la divisa en cuestión, y que podría ser objeto de sanciones. Pero como la UE todavía quiere poder pagar la energía, no ha cortado a todos los bancos rusos el acceso a la banca corresponsal en euros.

Del mismo modo, la pelea por la exigencia de Rusia de que se pague la energía en rublos es más importante por razones políticas y de contratación legal que por dar al Kremlin "acceso" a los euros. Recordemos que el presupuesto del gobierno ruso se denomina en rublos. Aunque las empresas estatales de gas y petróleo cobran en moneda fuerte, elaboran sus cuentas y calculan sus impuestos en rublos, y no tendrán ningún problema en cambiar sus euros por rublos con otras empresas o particulares rusos no sancionados en los mercados privados de divisas, independientemente de las sanciones al banco central.

En consecuencia, el presupuesto del gobierno sigue siendo sólido, y sus gastos son, por supuesto, en rublos. (Por eso, acabar con las compras de energía rusa es más importante que la conversión de los ingresos en moneda fuerte).

Las sanciones no son transparentes y su aplicación es fundamental.

En consecuencia, las sanciones financieras no van a afectar directamente lo que el gobierno ruso puede hacer en su país. A diferencia de lo que puede comprar con sus ingresos en divisas en el extranjero, su poder financiero interno depende en gran medida del desarrollo de la economía real (no financiera) rusa. Pero como eso, por supuesto, depende enormemente de cómo pueda o no realizar transacciones con el mundo exterior, las sanciones financieras son de importancia. La cuestión es simplemente que pueden no ser tan restrictivas como a veces se piensa. Pero podrían endurecerse y aplicarse a más personas y entidades y, sobre todo, podrían hacerse cumplir estrictamente.

Y para la aplicación de la ley, es importante que los ingresos energéticos de Rusia se guarden en cuentas que la inteligencia occidental pueda vigilar. Es difícil saberlo, pero se espera que los gobiernos occidentales vigilen de cerca los movimientos de entrada y salida de, por ejemplo, las cuentas de Gazprom en los bancos con sede en la UE o en sus bancos corresponsales allí. El nuevo grupo de trabajo transatlántico para la aplicación de sanciones será crucial.

Es un proceso largo.

Lo que todo esto nos muestra es que la paciencia es esencial. El efecto de las sanciones cambiará con el tiempo. También tienen que ser sostenidas y, por tanto, necesitan el apoyo político de los países sancionadores. Pero cuidado con los argumentos en los que se alega que "las sanciones no han cambiado las motivaciones de Putin, por lo cual qué sentido tiene perjudicarnos a nosotros mismos". Las sanciones económicas también pueden funcionar mediante el desgaste y la denegación de capacidades importantes a la otra parte, de hecho, muy parecido a la propia guerra militar.

Martin Sandbu

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