clinica de aborto
Desde su fundación en 2019 esta ha sido la tarea más dura de asumir. Credit: Pexels.
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Como todos los días el Houston Women's Reproductive Services, en Texas, abrió sus puertas el viernes a las 9:00 de la mañana. Las pacientes que necesitaban abortar llamaron para confirmar la hora de su cita.

12 minutos después, todo se detuvo. La Corte Suprema había revocado el Roe v. Wade.

“¿Todavía podemos hacer abortos hoy?”, preguntó la defensora de pacientes Marjorie Eisen, pensando en las 20 mujeres que habían reservado citas.

Ya varias pacientes estaban en la sala de espera revisando su teléfono mientras les tocaba su turno.

“No”, dijo Kathy Kleinfeld, copropietaria de la clínica. “Hemos terminado”, aseguró.

Un silencio se apoderó del personal mientras consideraban la sorprendente noticia y lo que significaría para los pacientes a los que atendían todos los días.

Por primera vez desde 1973, los estadounidenses no tendrían el derecho constitucional al aborto. La decisión transformará la vida de millones de mujeres años en el futuro.

Pero en esta calurosa mañana de viernes en Texas, se produjo un suceso que cambió la vida de las pacientes que se sentaban en la sala de espera ese día pensando que habían encontrado una solución a sus embarazos no deseados.

El estado ya había prohibido los abortos a las seis semanas, pero el final del Roe v. Wade restableció una prohibición total, lo que hizo ilegal instantáneamente que los médicos de la clínica realizaran el procedimiento.

Aunque los abogados de la clínica planean desafiar esa ley en los tribunales, lo más que pueden hacer es ganarle a la clínica un poco más de tiempo: en 30 días, entrará en vigencia una prohibición de activación en Texas, que cancelará los abortos en todo el estado.

¿Cómo reaccionaron las pacientes?

Desde su fundación en 2019 esta ha sido la tarea más dura de asumir. El personal tuvo que decidir qué decirles a sus pacientes. Algunas de las mujeres en el programa ese día tenían hijos, otras no. Habían mujeres blancas, negras e hispanas.

Kleinfeld comenzó a sacar a las mujeres de la sala de espera, una por una, para dar la noticia. La segunda mujer con la que habló salió de la clínica llorando.

Cuando Kleinfeld les contó a los pacientes sobre el fallo, una lista de reproducción de Spotify llamada “Peaceful Guitar” sonaba de fondo. Mientras tanto, otras enfermeras recurrieron a los teléfonos: tenían 35 pacientes programados para llamar.

“Mis derechos simplemente fueron tomados”

Victoria estaba a 30 minutos de la clínica cuando recibió la llamada, se detuvo en un semáforo en rojo. Tan pronto como escuchó la noticia, dijo, se echó a llorar, tratando de averiguar qué haría ahora.

La joven, quien habló con The Washington Post con la condición de que solo se usara su nombre de pila para proteger su privacidad, se dirigió a la clínica para que le informaran qué otras opciones tenía.

“Hay muchas mujeres que simplemente no pueden (tener a un niño). Y en este momento simplemente no puedo”, declaró al medio.

Aunque no pudo abortar, el personal le dio un artículo de una revista sobre cómo pedir píldoras abortivas en línea y mencionó algunos estados donde el procedimiento aún era legal: Nuevo Mexico, Colorado,  Florida e Illinois.

Victoria dijo que tendría que organizar el cuidado de los niños y pedir más tiempo libre en el trabajo. Podrá cubrir sus gastos de viaje, pero apenas: después de su aborto, dijo, volvería a vivir "de cheque en cheque".

“Tengo cinco semanas, no hay latidos y aun así mis derechos simplemente fueron tomados”, expresó Victoria.

Fuente principal de la noticia: The Washington Post.

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