ESENCIALES. Cientos de migrantes no pueden disfrutar de muchas celebraciones y feriados debido a que trabajan de sol a sol, este mexicano es uno de ellos | Foto: Carmen Rodríguez

Miles de personas se reúnen en el National Mall, en Washington DC o frente al río Potomac en Virginia para disfrutar de los fuegos artificiales del 4 de julio. Otros, viajan hacia distintos estados para pasar el fin de semana largo con la familia, pero muchos inmigrantes trabajan todo el día sin poder tomarse un tiempo para descansar durante el Día de la Independencia.

“México”, inmigrante al que sus compañeros de trabajo llaman con ese sobre nombre por su país de procendia, es uno de esos cientos de trabajadores esenciales que no pueden festejar o reunirse con su familia durante el feriado de independencia. Desde 1994 cuando llegó al país para trabajar y poder ayudar a su familia, nunca se ha tomado un 4 de julio para ser parte de los festejos.

“Tengo más de 20 años de haber llegado al país y nunca he ido a ver las luces del 4 de julio, porque estoy trabajando. A ratos las veo por ahí, por esa ventanita”, dice mientras que señala una pequeña ventana que está frente a su lugar de trabajo. “Pero… sabes, hay que estar pendiente porque ese día también se trabaja mucho. Nunca he disfrutado del 4 de julio”, afirmá “México” a El Tiempo Latino.

Esta festividad supone uno de los días más ocupados de la temporada de verano en el sector de restaurantes en el área de DC. “México” trabaja como bartender en la zona y como recién ha empezado la mejor época en la industria, hay poco personal con experiencia que pueda cubrir a los veteranos.

Diferentes meseros y bartenders aseguran que el verano es el tiempo en el que pueden recuperarse económicamente si el invierno no ha sido tan bueno, económicamente hablando, y por eso, muchos deciden no tomarse vacaciones durante este período.

Ese día debe tener todo listo antes de las 11:30 am. Desde temprano, tiene que cortar la fruta para la sangría, preparar las mezclas para otras bebidas y surtir los refrigeradores para que cuando lleguen los primeros clientes, no tenga que correr para buscar algún producto.

“Claro que uno quiere ir y saber que se siente ver, así en persona, los fuegos, la gente, caminar ahí en el centro, pero tengo que trabajar. Podría pedir permiso, pero para estas fechas no hay otro que pueda cubrirme. El lugar se llena bastante y en el bar no se dan abasto solo dos personas”, dijo.

Durante el día, los momentos en los que puede tomarse un respiro y un descanso son cortos. Luego, en la noche poco antes de que inicien los fuegos artificiales, hay otro “rush” que finaliza a eso de las 10:30 pm.

Para cuando “México” ha terminado su turno y emprende su camino de regreso a casa, después de un día muy ajetreado, solo queda el humo de la pólvora que tarda un buen rato en disiparse.

Esta es la historia de muchos inmigrantes que dedican su día a día y su vida a trabajar para mantener a sus familias en sus países del origen y a sus seres queridos en Estados Unidos. Cientos de trabajadores están trabajando arduamente mientras muchos celebran y disfrutan del 4 de julio.

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