Elon Musk ha tenido que despedir a muchos en Tesla y ahora enfrenta un juicio de miles de millones en el cual enfrentará al mejor abogado que Twitter puede contratar. FOTO: Bloomberg por Christopher Pike.

Twitter contrató a Bill Savitt, de Wachtell, para intentar salvar su acuerdo de $44.000 millones con el errático fundador de Tesla.

Cada vez que los colegas de Bill Savitt en Wachtell, Lipton lo escuchan improvisar en su despacho con una guitarra eléctrica Fender Telecaster ya saben que se encuentra totalmente sumergido en la elaboración de una intrincada argumentación jurídica.

En las esferas del derecho empresarial, Savitt es reconocido como uno de los mejores litigantes de Estados Unidos.  Su especialidad es representar juntas directivas de grandes empresas en litigios complicados en Delaware, el minúsculo estado donde tienen domicilio legal la mayoría de las empresas estadounidenses.

Pero su presencia en las batallas legales de alto riesgo no estaba predestinada.  Tras graduarse en la universidad, Savitt llegó a la ciudad de Nueva York a finales de los años 80 para tocar en varias bandas de rock indie, y durante un tiempo pagó sus cuentas conduciendo un taxi.  Algunas de sus actuaciones fueron lo suficientemente buenas como para conseguir presentarse en el famoso club CBGB.  Sin embargo, como es el destino de la mayoría de los músicos, una carrera más estable le llamaba.

En las próximas semanas, Savitt tendrá su turno en la palestra judicial.  Twitter lo contrató para ir a Delaware e intentar salvar el acuerdo de $44.000 millones que tiene con Elon Musk, quien la semana pasada declaró que abandonaba su promesa de comprar la empresa.

Se espera que el juicio se lleve a cabo en septiembre y, salvo que se llegue a un acuerdo antes de eso, supondría para Savitt la actuación de su vida, con un público extasiado en todo el mundo y la oportunidad de doblegar al hombre más rico del mundo.

Los abogados estrella pueden mostrar una actitud de pistoleros fanfarrones en los tribunales. Pero tanto colegas como adversarios dicen que ese no es el estilo de Savitt en absoluto. Más bien es un pensador constante y profundo, que suele garabatear en notas adhesivas las ideas que acabarán llenando sus escritos legales.  Suele concentrarse con tal intensidad que a lo largo del día evita las comidas y se limita ingerir solo almendras y agua gasificada.

"Bill no es un tipo extravagante.  Camina suavemente pero lleva garrote.  No necesita gritar. No necesita ser excesivamente dramático.  Al dirigirse al tribunal se puede observar su naturaleza relajada.  “Es encantador", dijo William Lafferty, un veterano abogado de Delaware. "Bill tiene una buena visión del panorama entero y eso es lo que realmente importa a los jueces de Delaware. ¿Cómo encaja este caso en el entramado de nuestro derecho?"

Otro abogado rival describió a Savitt como un "profesor" por su dominio enciclopédico de los casos precedentes de Delaware.

Fue un caso en representación del titán del capital privado KKR que cimentó el estatus de Savitt como superestrella y también cambió un importante aspecto del derecho empresarial.

En 2015, la Corte Suprema de Delaware confirmó la tesis de Savitt de que una empresa se vendía a sí misma podía invalidar inmediatamente una demanda por incumplimiento de obligaciones fiduciarias si los accionistas estaban plenamente informados de las circunstancias de la venta y habían votado para aprobarlo.

En algún momento, Savitt estuvo a punto de desempeñarse como académico a tiempo completo.  Después de su interludio con el rock, se inscribió en un programa de posgrado en la Universidad de Columbia para estudiar historia jurídica francesa.  Más tarde también estudió derecho, aunque decidió no terminar una tesis doctoral.  Después de la facultad de derecho, hizo una pasantía en un tribunal federal de apelaciones y luego durante un año fue asistente de la jueza de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg (durante audiencias de la corte que se llevaron a cabo en Zoom debido a la pandemia, los espectadores pudieron ver una foto de Savitt y Bader Ginsburg detrás de su escritorio).

En 1999, se unió al poderoso bufete de abogados Wachtell, Lipton, Rosen & Katz.  Wachtell se había vuelto famoso en la década de 1980, tanto por asesorar a las empresas durante la era de los asaltantes corporativos como por estar en medio de batallas legales en Delaware que serían cruciales para definir las normas de gestión corporativa en todo Estados Unidos.

A lo largo de su carrera, Savitt ha defendido a empresas de accionistas que afirmaban haber sido engañados en adquisiciones, ha protegido a consejos de administración asediados por inversionistas activistas e incluso ha ayudado a empresas que querían librarse de contratos de adquisición ya suscritos.

En 2017, un juez federal anuló la desafortunada megafusión de dos empresas estadounidenses de seguros médicos, Cigna y Anthem, por motivos de competencia.  Cigna, cliente de Savitt, supuestamente debía percibir $1.850 millones en concepto de indemnización.  Anthem se opuso.  En 2019 se llevó a cabo un largo juicio en Delaware.

En un dictamen mordaz, un juez decidió posteriormente que Cigna había saboteado el acuerdo de fusión. Había llevado a cabo lo que calificó como una "campaña de comunicación encubierta" para asegurar su colapso, contando con la ayuda de Wachtell y la compañía de relaciones públicas Teneo.  El resultado, ratificado por la Corte Suprema de Delaware, dejó a Cigna con las manos vacías y a Wachtell angustiado.

Para ganar en su actual misión, Savitt debe demostrar que el saboteador es Elon Musk.  Según la denuncia de Twitter, el fundador de Tesla se arrepintió debido al reciente desplome de las valoraciones de las empresas tecnológicas y su "mala fe" es claramente evidente en tuits en los que destroza a Twitter ante decenas de millones de seguidores.

El equipo de Wachtell, estrechamente unido, está trabajando sin descanso para preparar el próximo enfrentamiento legal que se avecina.  Y casi todos los compañeros de Savitt consideran que Twitter eligió a la persona que puede tocar la melodía perfecta ante los tribunales.

Christine Mackintosh, una veterana de los círculos legales de Delaware que ha enfrentado previamente tanto a Savitt como a Musk, dijo: "Si alguien puede hacer responsable a Elon de su conducta en este caso, es Bill".

Sujeet Indap

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