Teresa Luna, junto a su esposo lograron establecer una empresa en la industria de la construcción en el DMV
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Los latinos siguen siendo el ejemplo de que el sueño americano se cumple con sacrificios, dedicación, entrega y arduo trabajo. 

Teresa Luna, una empresaria de la construcción, de origen mexicano, es el modelo de cómo años de esfuerzo y empuje ayudan a las personas que llegaron a Estados Unidos buscando una mejor vida, a alcanzar sus metas.

“Vine a los Estados Unidos cuando tenía 9 años, junto con mis hermanos. Mi papá nos trajo para que tuviéramos una mejor vida”, contó la empresaria en una plática con El Tiempo Latino.

Luna fue una de las exponentes principales en Clark Construction’s Small and Diverse Business Expo, que se desarrolló en Washington DC y que reunió a más de 300 pequeñas compañías del área de la construcción.

Su historia fue inspiradora. No solo porque fundó, junto a su esposo, una compañía de concreto, que ahora es exitosa; sino, también porque siendo una mujer latina se abrió camino en el campo de la construcción, que siempre ha estado dominado por los hombres.

Su éxito, también es el resultado del esfuerzo que hicieron sus padres, sus suegros y su esposo. Y es, además, un gran mensaje para sus hijos y otros jóvenes hijos de inmigrantes latinos.

Luna y su empresa fueron uno de los mejores ejemplos de superación en la Small and Diverse Business Expo que se desarrolló en DC

“No terminé la escuela primaria en mi país y cuando vine aquí empecé de cero y me quedé en la preparatoria. Luego, encontré a mi esposo y nos casamos. Siempre tuvimos el sueño del inmigrante, para hacerle honor a nuestros padres que fueron los que hicieron el esfuerzo, buscando un futuro mejor”, compartió con nostalgia y alegría. 

Luna Concrete INC, también marca la pauta de cómo los latinos ayudan a otros latinos y contribuyen a la migración legal organizada con apoyo de las autoridades. 

La compañía ha ayudado a traer a cuatro familias de inmigrantes con permisos de trabajo y con residencia legal permanente. Y en este momento están en el trámite para ayudar a otras cuatro familias más, que están en México y que pronto se incorporarán a la empresa.

“Creemos en ayudar y regresar lo que Dios nos ha dado. Para nosotros todos, los empleados son como nuestra familia, hemos podido dar beneficios de salud, médicos y apoyo”, agregó la empresaria.

La empresa está por cumplir 22 años de haber sido fundada.

Superando obstáculos

El esposo de Luna trabaja en el área de la construcción desde que tenía 15 años y siempre soñó con tener su propia compañía dedicada a este rubro. La empresaria, por su parte, tenía algo que era vital y que complementaba la experiencia de su esposo: el idioma inglés.

“No tuve estudios en manejo de empresas, ni en contabilidad, o cómo leer planos, yo solo sabía inglés y tenía el deseo de ayudar a mi esposo. Él sabía lo demás, lo que lleva hacer un trabajo, el tipo de material, la mano de obra, el tiempo”, señaló.

Cuando empezaron a colocar las bases de la empresa, Luna se dedicó a la parte administrativa. Ayudaba a su esposo a leer los planos de los primeros proyectos que recibieron. Ella traducía los documentos y los mapas y su esposo hacía la planificación y el presupuesto.

Después, Luna traducía del español al inglés para que el documento con la propuesta llegara a manos de los clientes.

“Al principio era la recepcionista, la que ordenaba el material, la que hacía la nómina, la que hacía cheques, la que cobraba, la que hacía las facturas, era la que corría el show y fue un reto, por ser mujer en la industria de la construcción”, aseguró.

Lo más difícil para ellos fue enfrentarse a la competencia en un ambiente controlado por otras empresas con más experiencia, con más preparación y con el idioma inglés de su lado.

“Siempre veíamos eso como algo que nos retrasaba. Siendo latinos, con el inglés como segundo lenguaje y el conocimiento de no tener el título de la universidad. Pero como todo latino siempre empujábamos, para buscar algo mejor y abrirnos camino”, expresó.

El matrimonio empezó de cero la compañía en el apartamento de dos cuartos que tenía. Luna debía cuidar de sus hijos y de la empresa, encargarse de todo lo básico de la casa y de la compañía que estaban construyendo. “No fue fácil”, recuerda.

Corrigiendo errores

Mientras se desempeñó como empleado de la construcción, su esposo, vio cómo en las compañías no procuraban el bien y la estabilidad de todos los trabajadores. Como les ha pasado a muchos inmigrantes, el día de pago, cuando intentaba cobrar su cheque, no había fondos en el banco.

Además, por un buen tiempo, batalló para poder tener acceso al seguro médico. Estas injusticias le hacían reconocer que los empleados como parte importante en una empresa de construcción deben ser reconocidos y tratados con dignidad. 

“Mi esposo, batallaba cuando trabajaba para otra persona. La compañía le rebotaba sus cheques y no le gustaba porque él decía que trabaja toda la semana para traer a la familia lo necesario y cuando iba al banco la compañía no tenía dinero. Entonces, pensó que no quería eso para sus empleados”, recordó la empresaria.

Cuando empezó a funcionar la empresa, con cuatro empleados la pareja creó un fondo especial que trataban de mantener al día para pagarle a sus empleados y para evitar que el día del pago, los cheques no regresaran por falta de fondos.

Como latinos, saben que la familia y el tiempo que los matrimonios dedican a la convivencia familiar es importante. Por eso también, creen que no pueden fallarle a los empleados, cuando se incumple una fecha de pago.

“Los latinos somos muy familiares y los fines de semana los ocupamos para compartir y sin dinero no podíamos compartir con ellos”, aseguró.

La empresaria envío un mensaje especial a las mujeres latinas, que son en muchos casos el motor para que se cumpla el sueño americano en sus familias. 

“Yo les diría a las mujeres que no se den por vencidas, que sigan luchando. Siempre tenemos muchos miedos, pero hay formas de vencer esos miedos, el ver realizados nuestros sueños es una forma de vencer el miedo. Mujeres, aprendan a dominar su miedo”, afirmó.

Expo de los pequeños negocios

La historia de Luna Concrete INC y de cómo esta empresaria latina logró posicionarse en la industria de la construcción fue uno de los temas que se abordaron durante la primera Small and Diverse Business Expo, organizada por Clark Construction para acercar a los negocios emergentes en este campo.

Cerca de 300 pequeños negocios de la industria de la construcción se reunión para discutir temas de negocios y oportunidades

“Esta es la primera vez que hacemos algo así. Decidimos hacerlo porque estamos comprometidos con el desarrollo de programas que benefician y que ayudan al desarrollo de las pequeñas empresas del rubro. Los negocios necesitan apoyo para encontrar esas oportunidades que están ahí”, dijo Jay Grauberger, vicepresidente ejecutivo de Asuntos Corporativos de Clark Construction.

Durante el evento, las empresas se reunieron para hablar sobre oportunidades conjuntas de negocios y trabajo, herramientas para participar en proyectos federales y locales, y recursos disponibles. 

“Necesitamos una plataforma en la que los pequeños negocios de la industria se puedan conocer, que podamos conocerlos a todos para el beneficio de todos. Juntamos a bancos, agencias federales, hicimos las conexiones, los temas que se trataron tienen que ver con oportunidades”, agregó.

De acuerdo con Grauberger, luego de la aprobación del proyecto de Ley de Infraestructura, en noviembre pasado por el presidente Joe Biden, se abrieron muchas oportunidades para los pequeños negocios.

Uno de los objetivos de esta reunión fue informar a las pequeñas empresas sobre las oportunidades que tenían para ser parte de proyectos, que están incluidos en Plan de Reconstrucción.

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