Aranda llegó a Estados Unidos, a causa de la guerra que afectó a El Salvador hasta principios de los años 90.
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Miles de inmigrantes siguen siendo un motor para sus países y para las comunidades en las que las que se desenvuelven en Estados Unidos. Rina Aranda, una salvadoreña que se vio obligada, como muchos de sus compatriotas, a dejar el país debido a la guerra, es un ejemplo de esto.

Para Aranda, la educación, la salud y las oportunidades que se puedan ayudar a generar son determinantes entre los grupos más vulnerables o necesitados.

Desde que se estableció en el área del metropolitana de DC se ha consolidado como un enlace entre los salvadoreños en el exterior, las comunidades en El Salvador y algunos organismos de su país.

Aranda es una mujer sencilla, pero decidida a trabajar por el prójimo y por su gente. Cada año organiza envío de donaciones hacia su país, con el objetivo de ayudar a los más necesitados.

Su vocación de servicio es admirable. Al poco tiempo que llegó a DC empezó a trabajar en una radio y se inscribió en el banco de comida de la ciudad, que funcionaba ayudando entre las comunidades hispanas.

“Ahí comenzó mi trabajo. Iba todos los jueves para ayudar y buscábamos a las familias. Después de 2009 empecé a trabajar con COTSA, con el Comité Cívico Salvadoreño y con los consulados del área”, explicó Aranda a El Tiempo Latino.

En los últimos años se ha dedicado a organizar a los salvadoreños en Estados Unidos y llevar, junto a otros, información, ayuda, talleres, donaciones a su país para contribuir un poco a estrechar la brecha de la desigualdad.

Ha organizado jornadas de salud, en conjunto con hospitales e instituciones en su país para hablar sobre la prevención de diabetes, insuficiencia renal entre las familias, apoyadas por estos centroamericanos del DMV.

También, organiza actividades para recaudar fondos constantemente y otras para promover la transparencia, informando a todos los que colaboran con la causa, sobre la utilización de fondos recaudados o proyectos desarrollados.

El enlace de Rina Aranda

A partir de 2010 y viendo la necesidad de información, que afecta siempre a los inmigrantes, Aranda empezó, por su cuenta, a tomar el rol de enlace entre los consulados y sus compatriotas.

Junto a otros voluntarios se ha encargado, desde entonces, de apoyar a sus connacionales para acercar la información que necesitan sobre trámites consulares.

“Le ayudamos a la gente que no sabe cómo sacar un documento en el Consulado, por ejemplo. Tengo a una persona que me ayuda a que la comunidad tenga la información que necesita de ciertos trámites”, explicó.

Y, además, se encarga de acercar las necesidades que tienen los que viven en su país, con la disposición de ayudar de los que viven en Estados Unidos.

Apoyo a jóvenes

La capacidad y las intenciones de Aranda de cumplir con apoyar al prójimo son extensas. En 2012 inició también el proyecto con el que garantiza educación para los jóvenes de su misma nacionalidad  y latinos en general del área.

“Tenemos dos jóvenes becados en la base naval. En 2014, empezamos a trabajar para poder encontrar becas para jóvenes de San Alejo (una comunidad del país centroamericano). Esto es parte de ese trabajo comunitario”, señaló.

Para poder garantizar las becas a los estudiantes, Aranda junto la organización COTSA (Comunidades Transnacionales Salvadoreño-americano, del área del DMV) organizan actividades para recaudar fondos durante todo el año.

Luego, y si es necesario, las comunidades a las que pertenecen los beneficiados deben poner una contraparte para completar lo que el estudiante necesita.

“Tenemos alianzas con la Universidad UNIVO en El Salvador. Esta institución paga la parte restante para completar la beca. Si el año, el estudiante, en El Salvador, tiene que pagar mil dólares, COTSA pone $500 y la universidad pone los otros $500”, explicó.

Otras alianzas

El trabajo con el que Aranda está comprometida no termina con las becas. También, ha contribuido para que grupos de sus connacionales organizados en el área del DMV puedan lograr alianzas con entidades internacionales para promover mejoras a la calidad de vida de sus paisanos en el territorio de su país.

La capacidad y las intenciones de Aranda de cumplir con apoyar al prójimo son extensas.

“Tenemos un proyecto con JICA (Agencia Internacional de Cooperación de Japón) que se llama Mejoramiento de vida y otro que se llama Pueblo Producto. Con esto creamos una compañía con salvadoreños aquí y el objetivo es promover los productos de los artesanos”, aseguró.

Esta iniciativa permite el comercio de artesanías directamente desde los artesanos en El Salvador con los compatriotas del DMV, especialmente. A su vez, esto genera empleo en su país.

"Mientras más productos de los artesanos se pueden mover, más trabajo tienen y así también se contribuye a apoyar a las comunidades”, continúo.

Los beneficiados

Para Aranda, la educación, la salud y las oportunidades que se puedan ayudar a generar son determinantes entre los grupos más vulnerables o necesitados, tanto en su país como en Estados Unidos.

Desde que inició su trabajo de servicio y apoyo a otros, más de 170 jóvenes han sido beneficiados con las becas y más 300 familias, en su nación, han recibido ayuda, con recursos médicos, sillas de ruedas, camas y otras donaciones.

Aranda lidera COTSA y desde ahí trabaja, a la par de sus voluntarios y comité directivo, para ayudar a 18 comunidades.

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