BECAS. Los estudiantes afroamericanos y latinos que este verano aprendieron de la mano de ID Tech cómo crear videojuegos. Cortesía Black Student Fund
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“Muchas cosas pueden pasar al olvido sin darnos cuenta, pero siempre estará la ciencia, la ingeniería y la tecnología. Sobre todo, siempre, siempre estarán las matemáticas”. La frase es propiedad de Katherine Johnson, famosa matemática americana; y es el evangelio del Black Student Fund.

Esta organización sin fines de lucro desde 1960 viene apostándolo todo para crear oportunidades en favor de estudiantes vulnerables económicamente, entre ellos los hispanos. Apunta en todas las direcciones del saber, aunque sería bueno que todos tengan algún conocimiento en matemáticas. Durante este verano entregaron cinco becas a colegiales latinos para aprender, en Marymount University, coding y desarrollo de videojuegos, a cargo de ID Tech.

LATINAS. Nathalie Aristondo, Grace Castillo y Kamila Rivera fueron las adolescentes latinas que mejoraron sus conocimientos en coding, con una beca del Black Student Fund. Cortesía Black Student Fund

¿El plan?, de aquí a junio del 2023 estos adolescentes desarrollarán videojuegos. Para alcanzar esta meta, el Black Student Fund, a través del Hispanics for STEM, entregará a los cinco estudiantes computadoras diseñadas para producir videojuegos. Tendrán un tutor que los guiará, explicó Tyson Toussaint, director de STEM del Black Student Fund.

“Por misión, objetivo, importancia e historia sabemos que las oportunidades educativas no son para todos y que las desigualdades trascienden las líneas raciales. Nos concierne y nos preocupa esta inequidad, en especial entre los educandos negros y latinos”, dijo Leroy Nesbitt, director ejecutivo del Black Student Fund.

VIDEOJUEGOS. Los videojuegos es la puerta de entrada para una variedad de nuevas profesiones relacionadas con la ciencia y tecnología. Cortesía ID Tech

La desigualdad es más pronunciada en las diciplinas de STEM. “Nos falta ver más a nuestros chicos y sobre todo a nuestras niñas. Este debería ser un asunto de seguridad nacional, porque estamos perdiendo demasiado talento”, agregó Nesbitt.

Para todos los talentos

Con esta idea en mente escogieron a niñas latinas de diferentes escuelas. “El objetivo es mantenerlas motivadas y comprometidas con lo que aprendieron durante el verano, que se diviertan y mejoren su comprensión sobre lo que es STEM”, dijo Toussaint, para quien misión cumplida sería si estos chicos, además de desarrollar videojuegos, aprenden el lenguaje de computación llamado C++, que en términos digitales es muy demandado.

MUJERES. La participación de mujeres en los programas de STEM es fundamental para el Black Student Fund. Cortesía ID Tech

Según Toussaint “Hay oportunidades para todos los talentos. No importa si solo les interesa dibujar, contar historias, tocar un instrumento, los videojuegos son multimedia y absorben todas las destrezas y es más fácil entrar a esta casa grande llamada STEM”.

Nesbitt agregó: “nuestro trabajo es asegurarnos que esas posibilidades también les lleguen a los niños y niñas hispanos”.

Para Norma Margulies, fundadora de Hispanics for STEM, “es importante recordar que solo el 9% de los profesionales que trabajan desarrollando videojuegos es hispano”. Ella aclaró que los videojuegos que desarrollarán los estudiantes tendrán valor educativo para promover la paz y la justicia social.

MÚSICA. Grace Castillo estudia en Mount Vernon High School en condado de Fairfax, le encantan las matemáticas y tocar la batería y el piano. Cortesía Yesenia Castillo 

Los estudiantes que recibieron las becas y desarrollarán los videojuegos son: Nathalie Aristondo, Grace Castillo, Kamila Rivera y Christopher Hezel Reyes y Santiago García.

Nathalie Aristondo tiene 12 años, estudia en Stuart M. Beville Middle School en Prince Williams. “Siempre me han gustado la tecnología y usar mi imaginación. En la escuela hago coding y me encantan las matemáticas. De vez en cuando tengo una B, pero yo soy de las que ando invariablemente con A. Me gusta estudiar porque quiero ser la mejor. No sé si en el futuro seré profesional en STEM. Pienso que tal vez seré abogada para defender a la gente. Este verano aprendí bastante coding, a hacer formatos y cómo controlar a los caracteres de los videojuegos. Me gustan las ciencias, porque puedo mirar lo que va a pasar antes que pase, eso es maravilloso”.

Grace Castillo tiene 15 años y está en Mount Vernon High School en condado de Fairfax. “No sabía por qué me interesaba la computadora. Después supe que si mejoraba en coding podría crear un carro y más cosas. Me encanta jugar Fornite, pero además soy buena estudiante, me gané un premio por mis notas. Para mí las matemáticas es algo fácil. Me dieron un juego de muchas preguntas si respondía bien me iban a dar una A y lo logré. “De grande quiero ser policía para proteger a la gente”.

NÚMEROS. Nathalie Aristondo estudia en Stuart M. Beville Middle School en Prince Williams y es una excelente estudiante que le fascinan los números.Cortesía Nathalie Aristondo

Kamila Rivera está en décimo grado en el colegio Wakefield en Arlington. “Todas mis calificaciones son muy buenas, me gusta prestar mucha atención en clases y entregar mis tareas a tiempo. Creo que estoy más avanzada en coding porque me atraen las computadoras y uso bastante el software y en tercera dimensión. Cuando descubrí que podía hacer cosas en tercera dimensión me dije ‘oh, dios, quiero hacerlo más y más. Quisiera ser arquitecta”.

Su madre Norma Rivera cuenta que su hija hasta antes de la pandemia practicaba artes marciales. Ahora, aparte de coding, juega fútbol y básquetbol. Le gusta mucho enseñar matemáticas a los niños.

Santiago García va a cumplir 13 años y está en octavo grado en Seneca Ridge Middle School en Sterling. “Las matemáticas me parecen fáciles y me encanta encontrar las respuestas de programas digitales. Mi juego favorito es Call of Duty que pone control a los malos. “Creo que seré un ingeniero en computación, hasta tanto necesito alimentarme de más conocimientos sobre los videojuegos y quiero hacer muchos para jugar con mis amigos”.

Su madre Helen Cobarrubias está contenta por lo esforzado y buen alumno que es su hijo. “Así siempre ha sido desde chiquito, casi todos los años le dan diploma de honor. Venimos desde Bolivia cuando Santiago tenía seis años. La computadora le encanta, trato de ponerle límites para que no se envicie y le quede tiempo para leer”.

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