EQUIPO. Aunque ha sido difícil, la pareja encontró un equipo perfecto en el que se apoyan y con el que han podido desarrollar otros proyectos. AREPAZONE.COM
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Hablar de la gastronomía latina es hablar de la cultura, las raíces, los hogares de cada grupo hispano. La comida auténtica es el reflejo de todo esto. 

Los latinos radicados en el país saben que una de las cosas que más se extraña estando lejos del terruño que les vio nacer es la comunidad, los sabores y los olores de la abuela o de mamá. 

Las arepas, son parte de esa gama de platillos hispanos que evocan recuerdos, nostalgias y sabores. Esa nostalgia que sentía la comunidad venezolana del DMV, llevó a Gabriela Febres y Alí Arellano a iniciar con su negocio de arepas.

La pareja que se conoció en Washington DC y que ahora son los mejores socios, ha logrado colocar un producto nostálgico y delicioso entre la diversidad de la gastronomía local y entre el gusto de los latinos del área. 

“Yo llegué a estudiar en American University y ahí conocí a Alí”, dijo Febres.

EMPRENDEDORES. La dupla formada por los venezolanos Gabriela Febres y Alí Arellano, representa el empeño de los latinos. | Foto: Gabriela Febres

Su socio, estaba en el área por un tratamiento médico que recibía. Pero un partido de fútbol de la Copa America, jugado poco antes de 2012 los unió. De ahí surgió la unión que llevó a las arepas a la fama en DC.

La pareja empezó vendiendo casa por casa y en internet productos nostálgicos, quesos, harinas y otros. Para mejorar la presentación, cocinaban en casa las arepas que se publicaban su página web.

Las fotos provocaban esa sensación de sabores al grado, que sus clientes empezaron a preguntar cuándo abrirían un restaurante de arepas. 

“Hubo un momento que contratamos un fotógrafo para promocionar nuestros productos en nuestra página web y la gente empezó a pensar que éramos un restaurante y preguntaban a qué hora abríamos”, explicó Febres.

En ese momento Alí preparaba arepas que se vendían en los festivales latinos y en los eventos gastronómicos. Todo se preparaba en casa y ahí surgió la idea de adquirir un food truck para vender su producto. 

Diez años después de que su historia empezara, han logrado abrir siete restaurantes en el área del DMV bajo los nombres Arepa Zone y Mosaico by Arepa Zone.

EJEMPLO. Febres y Arellano, son un ejemplo de latinos emprendedores en el área del DMV. Foto: Gabriela Febres

El primer negocio de comida

Con la idea dando vueltas entre los dos, la pareja empezó hacer una búsqueda de cómo podía funcionar muy bien un carro de comida. Con la ayuda de la madre de Febres, en abril de 2014, cuando pudieron comprar con esfuerzo su food truck, empezaron a vender arepas.

“Ya teníamos una clientela cautiva: los venezolanos que eran nuestros clientes en la empresa que teníamos, que era Antojitos de tu País. Había expectativa porque fue el primer food truck que vendía arepas en el área”, explicó Febres.

Aunque la idea nació con la intención de vender las arepas entre su comunidad, con el tiempo y cuando la pareja concretó el establecimiento de la venta de arepas en el food truck, el proyecto adoptó un sentido diferente. 

“Nos dimos cuenta de que también estábamos dando a conocer nuestra gastronomía a la comunidad internacional del área”, continuó Febres. 

Los obstáculos

Según estos emprendedores venezolanos, cada etapa de crecimiento tanto profesional como empresarial ha tenido obstáculos que han tenido que superar con sacrificios y empeño.

“Cada etapa tiene sus dificultades. Para abrir fue difícil conseguir un préstamo”, dice Febres mientras su socio agrega: “Yo hice bancarrota en 2011. Fue tan difícil conseguir el dinero para poder comprar el food truck”.

El tema del financiamiento siempre ha sido difícil de superar. Al principio, les parecía imposible cumplir los requisitos que debían tener para que les aprobaran un préstamo, por ejemplo, o para recibir apoyo. 

“Yo le digo a los empleados que cada año es como una película de Netflix, cada año es como una temporada y ya estamos en la séptima temporada de Arepa Zone”, agregó Arellano, entre risas.

Luego, llegó la pandemia. Como muchos, la pareja se vio obligada en buscar alternativas para mejorar el negocio y sobrevivir en tiempos de incertidumbre. 

“No sabíamos qué iba a pasar. La mayoría de los empresarios no supera su primer año, hay toda una cantidad de estadísticas que dicen que si los negocios no llegan a los diez años no funcionan”, aseveró Febres. 

El equipo

Para Gabriela y Alí una parte importante para el crecimiento de su negocio y para la producción de arepas es el equipo conformado por todos los empleados que trabajan en sus restaurantes. 

“Tener la confianza en el equipo de gerentes y de empleados ha sido fundamental. El poder delegar funciones, al principio hacíamos de todo, pero llega un momento en el que uno dice que el negocio va a funcionar sin los dueños”, señaló Arellano.

Aunque ha sido difícil, la pareja encontró un equipo perfecto en el que se apoyan y con el que han podido desarrollar otros proyectos que les ha permitido abrir más de un negocio en el área. 

Un ejemplo para los latinos

Gabriela y Alí emplean en este momento a 55 personas, casi el 90% de ellos es de la comunidad hispana. 

Ser un ejemplo de emprendedores, empresarios y latinos de éxito es más que una alegría, es responsabilidad para la pareja. 

“Nos consideramos embajadores de nuestra cultura, de nuestra gastronomía. Ser hispanos para nosotros es una parte super importante de nuestra identidad como personas y significa todo”, contó Febres. 

Además, la pareja dice que su ejemplo es un reflejo de cómo los latinos han salido adelante en este país, con lágrimas, sacrificio, sangre y esfuerzo, han logrado lo que para muchos era impensable. 

“No ha sido fácil, no es lo mismo ser una mujer latina joven, que un hombre blanco, por ser hispanos cuesta más, tenemos que trabajar el doble para lograr lo mismo. Pero podemos decir que hemos llegado lejos como empresarios con muchas barreras, que nos pone la sociedad”, acotó Febres.

Arepa Zone está preparándose para abrir su próximo local en Maryland y así expandir su negocio, sirviendo la auténtica cocina venezolana que incluye 13 tipos de arepas, hechas de harina de maíz precocido y cocidas a la plancha, rellenas con carne, pollo, queso y otras mezclas únicas venezolanas como el pabellón criollo (carne mechada, platanos maduros y frijoles negros) y reina pepiada (pollo, aguacate y mayonesa), cachapas – hechas con maíz tierno en grano y rellenas con queso, jamón, entre otros ingredientes –, empanadas venezolanas, tequeños (deditos de queso) y más delicias. 

“Hay que poner el corazón y creer en uno mismo. Eso hace que uno salga adelante”, aseguró Arellano.

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