Qatar machismo
FÚTBOL. Qatar será sede del Mundial/Pixabay
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Si estás en Qatar y ves a una mujer, evítala. No tengas muestras de afecto, incluso no la saludes. Imagina que no existe. Esa es la triste realidad de un país que en un mes será el epicentro del fútbol al servir como sede del Mundial.

Habitualmente, a la Copa del Mundo se le ve como fiesta para celebrar una disciplina seguida por millones de personas. Incluso el que no apoya el balompié sigue algún detalle del evento. El Mundial es inevitable, pero Qatar como sede supone un retroceso social, un error marcado por las sospechas de corrupción.

El dinero puede -y mucho- en este tipo de entornos. Cada cierto tiempo el fútbol nos pone sobre la mesa noticias relacionadas con casos de corrupción cuyos protagonistas son altos mandos en determinadas federaciones. Para la elección de la organización del Mundial 2022 quedarán algunas preguntas por responder sobre la manipulación de votos.

Así, el balompié se desarrollará en un país donde no es recomendable hablar con mujeres con las que no se tiene relación, mucho menos tocarla, sin importar si se trata de un saludo. Ellas tienen sus propios carriles en los establecimientos, deben vestir de una forma en particular y, en la medida de lo posible, pasar desapercibidas.

El machismo en su máxima expresión se sufre en Qatar, una cultura obsoleta que no debería tener espacio en ningún rincón del mundo, un guiño a viejos hábitos que jamás sumaron a la sociedad; todo lo contrario, representan lo más bajo de los estándares.

Es difícil imaginar que un país con estas características, sin mencionar el trato a la comunidad LGBTQ, haya sido elegido para celebrar el Mundial, un evento tan grande como masivo. Durante un mes, ese territorio que organiza la cita es lo más cercano a una pequeña muestra de cómo convergen las diferentes culturas; sin embargo, esta vez la tarea es vivir al límite.

Sí, hay normas en cualquier lugar, pero Qatar presume de los casos más estrictos.

Cuando el balón ruede el próximo 20 de noviembre, no serán pocos los que hagan a un lado tanta normativa pesada, especialmente aquellos que verán desde casa el torneo, pero quienes asistan tendrán que medir cada paso con cuidado.

Si eres mujer, evita Qatar. Evita sus leyes que no te protegen, así como a sus hombres que se consideran más importantes que cualquier otra cosa en el mundo.

Tal es el machismo en Qatar que la mascota oficial, La'eeb, es a los ojos de todos la kefia; no obstante, la FIFA intentó tapar el sol con un dedo al describirla como una figura que "no se puede describir con palabras y cada uno puedo imaginar como quiera".

No muestres, no mires, no te acerques. Si eres mujer y estás en Qatar, no existas. Ese, entre líneas, es el mensaje de un país al que todos veremos desde el 20 de noviembre por una de las máximas citas deportivas y en donde una vez acabe la Copa del Mundo, todo volverá a su triste realidad.

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