SOLAR. La energía solar es una de las industrias de mayor crecimiento y diversidad laboral en Washington DC. Cortesía Conferencia Energías Limpias
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Para DC Public Service Commission, hablando de energías limpias y renovables, el futuro es hoy. El objetivo para 2032 es que todos los hogares, los negocios, las industrias y los vehículos consuman electricidad obtenida del viento o paneles solares. Para 2050, la aspiración es eliminar totalmente la emisión de gases contaminantes.

En 2018, la ciudad aprobó la ley de energías limpias, una de las más progresistas en todo el país. Esa legislación permite escoger a cualquiera de los distribuidores de energías limpias que ya existen. Hay que hacerlo a través del website www.dcpowerconnect.com.

Para informar y explorar fórmulas innovadoras de alcanzar estos objetivos, DC Public Service Commission realizó tres debates con líderes de la industria, residentes, ambientalistas, académicos y responsables de ejecutar políticas.

Está probado que los consumidores de energía renovable en DC, están reduciendo los costos de su consumo energético hasta en un 50% anual. A través del programa Solar for All, unos 100 mil residentes, incluidos los inquilinos de la ciudad, se están beneficiando de la instalación de paneles solares comunitarios instalados en los techos de los edificios, parqueaderos, bodegas o en espacios abiertos.

CONFERENCIA. La conferencia de energías limpias reunió a distintos grupos e industrias. En
la foto Richard Ezike y Teresa Lawrence, funcionarios del Departamento de Energía. Public Service Commission of the District of Columbia.

PANELES. La instalación de paneles solares puede hacerse en áreas comunitarias, techos de
edificios, supermercados, parqueaderos o bodegas. Tomada de la Conferencia Energías Limpias

COSTOS. Los paneles solares ayudan a reducir los costos de la energía eléctrica hasta en un
50% al año. Cortesía Tomada de la Conferencia Energías Limpias

DIRECTOR. Emile C. Thompson, director de District of Columbia Public Service Commission,
durante la inauguración de la Conferencia sobre Energías Limpias. Cortesía Tomada de la Conferencia Energías Limpias.

No solo es apremiante reducir los efectos del cambio climático también lo es dar un alivio al bolsillo de los consumidores. Hay créditos fiscales y programas de reembolso disponibles para impulsar el consumo de energías renovables al igual que para la electrificación de los autos.


Por ejemplo, Teresa Lawrence, directora de estado, local, tribal y territorial del Departamento de Energía, se refirió a las leyes federales de infraestructura y de reducción eficiente, aprobadas en el Congreso como “la mayor inversión a largo plazo en los últimos 100 años”. Según ella, “estas políticas diversificarán la oferta, la competencia y permitirán la creación de empleos, un mayor acceso a los servicios y beneficios a las comunidades en desventaja”.

Además, la ley de reducción de la inflación, aprobada el pasado verano, promete reducir los costos de la energía, dar respuestas al cambio climático y optimizar la economía con la inversión de 430 mil millones en sistemas nuevos de energía. Los beneficios en muchos casos ya se verán este año en los hogares de bajos y medianos ingresos, con “la reducción del costo por las innovaciones y sustitución de artefactos eléctricos más eficientes en el uso de energías”, dijo Lawrence.

Créditos para instalar energías limpias

Richard Ezike, especialista en transporte del Departamento de Energía, aseguró que hasta 2035 la meta es instalar en todo el país 500 mil estaciones de recargas eléctricas para vehículos. Tomando en cuenta que la mayoría de gases de carbono provienen de los carros, en los próximos tres años “queremos que el 80% de los autos sean eléctricos”.

Washington DC accederá a los primeros cinco mil millones federales para instalar estaciones eléctricas para recargar la batería de los autos en menos de 30 minutos.

Puesto que el 40% de los beneficios de las energías limpias tienen que, por ley, ir a los barrios menos afluentes, Ezike dio a entender que el empleo, servicios, oportunidades educativas relacionadas con la transición de vehículos de gasolina a electricidad se verán en los barrios menos favorecidos.

“Nos vamos a preocupar de que los programas de electrificación del transporte no dejen atrás a las comunidades negras e hispanas. Ellos tienen que ser parte de este nuevo modelo”, aseguró Ezike. El pedido de los dos panelistas fue mantenerse alertas a las transferencias de créditos y ayudas que pronto vendrán para avanzar hacia la energía solar y la compra de los vehículos eléctricos. Para el transporte alternativo como bicicletas y patinetas eléctricas también habrá incentivos en DC.

Entrenamiento a la orden del día

Arlen Harrell, subdirector de Innovación y Alianzas del Departmento de Servicios y Empleo,
informó que la Academia de Infraestructura de DC ha entrenado a 4 mil residentes en distintas áreas, entre ellas en la instalación de paneles solares. Muchos de esos trabajadores laboran varias compañías como Pepco.


Hablando de energías renovables, la Academia de Infraestructura es muy flexible para cambiar los modelos de entrenamiento, dependiendo de las necesidades de la industria.

A veces el problema es que la comunidad no está expuesta a estas nuevas tecnologías y
programas de entrenamiento. Ahora mismo hay industrias y empleos sobre agua limpia,
reducción y eliminación de desechos, almacenamiento de baterías, instalación de paneles y más.


“Queremos que sepan que esta diversidad de oportunidades está abierta para todos los
residentes”, dijo Harrell. Constance Thompson, vicepresidente de diversidad, equidad, inclusión y justicia de energías renovables del American Council, coincidió con esta opinión, pero puso matices. Para ella la industria que está más abierta a la diversificación de la mano de obra es la de los paneles solares.

“La comunidad, una vez que esté educada sobre el cambio climático, debe ser parte del debate, al igual que esos pequeños grupos de hispanos, asiáticos y negros que están haciendo entrenamiento en pequeña escala”, aseguró Thompson.

Toda transformación tiene su costo

“No hay almuerzo gratis”, así reza el adagio en Wall Street. El cambio climático y la transición hacia las nuevas energías va a tener un costo y muy alto. ¿Sobre qué hombros recaerá el peso económico?, ¿Dónde se destinará los recursos federales y locales?, ¿Cuál será el impacto para los contribuyentes?, ¿A quién beneficiará la transformación?, son preguntas aún por responderse.

Damali Harding, administradora de Regulatory Assistance Project, puso en la mesa del debate, que la población que está bajo la línea de pobreza destina un 28% de sus ingresos en pagar los costos de energía. “Entre menos gana, más paga más. Hablar de dar soluciones al problema de la vivienda es hablar de energía, hablar de educación es hablar de energía, todo viene juntos y todo tiene que ver con justicia social y económica”, explicó.

Para Willa Hightower, vicepresidenta de la oficina Operación del Cliente de Pepco, la transición no es gratuita, aunque “el impacto para cada uno de nosotros no es igual”. Señaló, además, que Pepco “trata de proveer recursos a los clientes con dificultades económicas, de que estén al tanto de que estas ayudas existen y de facilitarles que el proceso de aplicación sea muy fácil”.

Por ejemplo, Pepco diseñó un modelo para aplicar a las ayudas en computadora, cuando
identificó que la mayoría de clientes maneja mejor el celular lo adaptó al teléfono. En tiempos de post pandemia e inflación, los costos de los servicios han aumentado, pero, según Hightower, “seguimos buscando las maneras de cómo ayudar a nuestros usuarios para que mantengan el servicio fundamental en su diario vivir”.

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