La acusación de nueve agentes tras la muerte de un recluso con trastornos mentales en una cárcel de Memphis ha provocado un riguroso escrutinio público. Este incidente arroja luz sobre el debate en curso acerca de la forma en que las fuerzas del orden abordan los problemas de salud mental.
Las acusaciones selladas se emitieron contra los agentes de la cárcel del condado de Shelby, en Tennessee. Hasta el miércoles por la noche no se había revelado su identidad. El anuncio lo hizo el sheriff Floyd Bonner, que negó vehementemente la culpabilidad de sus ayudantes en la muerte de Gershun Freeman, de 33 años, durante una conferencia de prensa.
Freeman, se encontraba al parecer en una sección para reclusos con tendencias suicidas. El abogado de su familia alega que Freeman fue golpeado tras un día de angustia en su celda.
Al celebrar una conferencia de prensa independiente, el sheriff Bonner consiguió hacer públicas las acusaciones de forma preventiva, eludiendo así al fiscal del distrito.
Bonner, quien podría ser candidato a la alcaldía de Memphis, centro administrativo del condado de Shelby, se ha encontrado en una situación compleja.

Por otra parte, el fiscal del distrito, Steve Mulroy, se ha inhibido del caso de los ayudantes del sheriff
Curiosamente, Mulroy había apoyado anteriormente al competidor de Bonner por la alcaldía, Van Turner.
Este incidente de la cárcel de Memphis, forma parte de una serie de casos que han suscitado dudas sobre los métodos de las fuerzas del orden al tratar con personas con trastornos mentales. A medida que el caso se desarrolle, se espera que estimule aún más los debates sobre las obligaciones y responsabilidades de las fuerzas del orden a la hora de abordar los problemas de salud mental de la comunidad a la que han jurado proteger.
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