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Reagan National restringe vuelos privados y miles de vuelos se cancelan por el shutdown en DC

Tras 41 días de cierre gubernamental, miles de vuelos en DC han sido cancelados o retrasados. El Senado aprobó este lunes un paquete de financiación que podría poner fin al shutdown, mientras los aeropuertos, incluido Reagan National, siguen operando con restricciones y personal agotado.

Foto: Thinkscotty/Pexels.

Tras 41 días de cierre gubernamental, el caos aéreo continúa afectando a miles de viajeros en la capital y en todo el país. Aunque el Senado aprobó este lunes por la noche un esperado paquete de financiación para poner fin al shutdown, la medida aún debe pasar por la Cámara de Representantes, lo que mantiene la incertidumbre sobre cuándo volverá la normalidad a los aeropuertos.

Restricciones en Reagan National y otros aeropuertos

Desde la medianoche del lunes, los vuelos privados y no programados tienen prohibido aterrizar en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan (DCA), salvo los autorizados por la Administración Federal de Aviación (FAA). La restricción —vigente hasta el 31 de diciembre— no afecta los vuelos comerciales, pero sí a la aviación general y ejecutiva. DCA se suma así a otros once aeropuertos bajo la misma orden, entre ellos los de Atlanta, Nueva York, Los Ángeles y Chicago.

La FAA justificó la medida en la falta de personal y la necesidad de mantener la seguridad en el espacio aéreo, una preocupación creciente tras más de un mes sin pago a los controladores aéreos.

Cancelaciones masivas y demoras de horas

Durante el fin de semana, se registraron más de 7,900 vuelos cancelados y miles más retrasados. Solo el lunes, las aerolíneas suspendieron 1,700 vuelos adicionales, mientras el promedio nacional de cancelaciones alcanzó el 10%, una de las cifras más altas desde enero de 2024.

En el área metropolitana de Washington, Reagan National tuvo cerca de 95 cancelaciones, Dulles International reportó 45 y BWI Marshall 39. Las demoras se extendieron hasta cuatro horas en Chicago O’Hare y 45 minutos en Las Vegas, según la FAA, que advirtió sobre posibles interrupciones adicionales en Filadelfia, Nashville y Atlanta.

Controladores aéreos bajo presión y sin salario

El cierre ha dejado a miles de controladores trabajando sin recibir pago por segunda quincena consecutiva. Muchos enfrentan estrés, dificultades económicas y falta de descanso. “Esta es la erosión del margen de seguridad que el público no ve, pero del que depende cada día”, dijo Nick Daniels, presidente del sindicato nacional de controladores.

El secretario de Transporte, Sean Duffy, reconoció que el personal está agotado y advirtió que si la crisis continúa, el tráfico aéreo podría “reducirse a un goteo” para la semana de Acción de Gracias.

Viajeros entre el enojo y la resignación

En los aeropuertos del área de DC, la frustración es palpable. “Treinta minutos antes del vuelo recibí un mensaje de cancelación”, contó Jeanette Santos, quien intentaba llegar a Nueva York tras dos reprogramaciones. Otros, como Tom D’Alesandro, culparon directamente a los legisladores: “Los políticos de ambos partidos están tomando como rehenes a los ciudadanos”.

Algunos pasajeros, sin embargo, tuvieron mejor suerte. Chanel Davis, quien viajó desde Reagan National a Florida para celebrar su aniversario, dijo que su vuelo salió puntual. “Southwest está a tiempo”, comentó aliviada.

Un paso hacia la reapertura

El lunes por la noche, el Senado aprobó el tan esperado paquete presupuestario que podría poner fin al cierre del gobierno. La legislación pasará a la Cámara de Representantes para su votación, posiblemente el miércoles. Mientras tanto, las restricciones de la FAA seguirán vigentes hasta que se estabilicen los niveles de personal y se restablezca la seguridad operativa.

“La gente está cansada. Queremos volver a trabajar, pero necesitamos garantías de que esto no volverá a pasar”, dijo Amy Lark, controladora aérea en el área de Washington.

A medida que Washington se acerca al posible final del shutdown, los aeropuertos siguen operando en medio del caos y la incertidumbre. Aunque la aprobación en el Senado ofrece una señal de esperanza, los efectos del cierre —retrasos, cancelaciones y trabajadores agotados— podrían prolongarse incluso después de que se reabra el gobierno. Para los viajeros en la capital, el regreso a la normalidad aún parece volar con retraso.

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