ir al contenido

De una cita migratoria en Baltimore a África

El nicaragüense Luis Mendoza asegura que no tenía idea que lo estaban enviando a la República Centroafricana, tras seis meses de traslados entre centros de detención en EE.UU.

Luis Mendoza, de 39 años, conversa con tu tía en una video llamada desde La República de Africacentral, el 8 de septiembre. Foto: MILAGROS MElÉNDEZ PARA ETL.

Luis Mendoza ya llevaba seis meses viviendo lo que describe como una odisea dentro del sistema de detención migratoria de Estados Unidos.

Desde que fue detenido el 19 de febrero de 2026, después de presentarse a una cita migratoria rutinaria en Baltimore, había pasado por varios centros de detención en Maryland, Louisiana y Texas. Por eso, cuando el 28 de agosto volvieron a trasladarlo, pensó que se repetía una historia que ya conocía demasiado bien.

Imaginó que lo llevaban a otro centro de detención. Pero esta vez era diferente.

Mendoza cuenta que lo subieron a un avión sin que él supiera cuál era su destino. Al principio creyó que simplemente lo trasladaban a otro estado. Sin embargo, las horas comenzaron a pasar.

Según relata, preguntaba a los agentes hacia dónde lo llevaban, pero asegura que no recibió una explicación que le permitiera entender lo que estaba ocurriendo.

Luis Mendoza asegura haber perdido 40 libras desde que fue detenido hace siete meses. En esta foto de febrero de 2026 pesaba alrededor de 210 libras. Foto: CORT. FAMILIA.

Hasta que descubrió que no se trataba de otro traslado dentro de Estados Unidos.

Su destino estaba al otro lado del Atlántico: la República Centroafricana.

"Nos engañaron, no nos decían nada hasta que ya estábamos en camino".

Luis Mendoza, deportado a la República Centroafricana, en entrevista con El Tiempo Latino por videollamada

Hoy, el nicaragüense de 39 años se encuentra en Bangui, capital de la República Centroafricana, a miles de millas tanto del país donde vivió durante aproximadamente ocho años como de Nicaragua, el país al que asegura que todavía teme regresar.

"Sé que si llego a Nicaragua, me pueden perseguir a mí o a mi familia".

Luis Mendoza

De Nicaragua a Estados Unidos

La historia migratoria de Mendoza comenzó en 2018. Ese año salió de Nicaragua y llegó a Estados Unidos, donde se entregó a la Patrulla Fronteriza y solicitó protección.

Según Mendoza, él había participado en las protestas estudiantiles que sacudieron Nicaragua en 2018 y se identificaba con la oposición al Gobierno. Asegura que fue perseguido y amenazado, por lo que decidió abandonar el país por temor a su seguridad.

Ese temor, sostiene ahora desde África, no ha desaparecido.

"Yo no quiero regresar a Nicaragua. Escapé precisamente para salvar mi vida".

Luis Mendoza

Su solicitud de asilo finalmente no prosperó. Sin embargo, el caso migratorio tuvo otro resultado que ahora es fundamental para entender cómo Mendoza terminó en África.

En agosto de 2023, la jueza de inmigración Claudia R. Cubas, en Maryland, emitió una orden de remoción a Nicaragua, pero esa remoción quedó retenida al concedérsele protección bajo la Convención contra la Tortura (Convention Against Torture, CAT). El Tiempo Latino tuvo acceso al documento, emitido el 23 de agosto de ese año.

"Yo me sentía seguro con esta protección. Mi abogado me dijo que no me iban a deportar, pero sí debía presentarme año a año ante la oficina de Inmigración, y así lo hice".

Luis Mendoza

Una rutina que terminó en detención

Durante los años siguientes, Mendoza permaneció en Estados Unidos y, según él y su familia, continuó cumpliendo con las obligaciones que le imponían las autoridades migratorias.

Se presentaba periódicamente en Baltimore para sus controles migratorios, incluyendo firma y toma de huellas. El 19 de febrero de 2026 volvió a hacerlo.

Su familia recuerda que existía preocupación por la posibilidad de que fuera detenido debido al contexto migratorio del momento.

"Nosotros teníamos miedo por todo lo que estaba pasando".

Tía de Luis Mendoza, residente del condado de Montgomery, quien pidió mantenerse en el anonimato

Mendoza, sin embargo, confiaba en que podía acudir a la cita. Fue. Y no regresó a casa. Ese día quedó bajo custodia migratoria.

"Yo estaba tranquilo. Había preguntado a mi abogado si tenía que ir acompañado y me dijo que no, que era algo rutinario. En 2025 yo me había presentado, me firmaron los documentos y me fui. Estaba seguro que iba a ser así también".

Luis Mendoza
"Pero ahora me hicieron esperar y me llamaron a una oficina, y después me detuvieron y dijeron que tenía orden de deportación. Yo les expliqué mi caso, pero dijeron que esa orden solo impedía que me deportaran a Nicaragua".

Luis Mendoza

Seis meses de traslados

A partir de entonces comenzó una sucesión de traslados. Mendoza cuenta que estuvo inicialmente detenido en el área de Baltimore. Posteriormente fue enviado a Louisiana, después a Texas, nuevamente a Louisiana y otra vez a Texas, pasando por diferentes instalaciones.

Cuenta que hace varios meses le preguntaron a dónde quería que lo deportaran y él dijo México, pero eso nunca procedió.

Durante aproximadamente seis meses, los cambios de centro se convirtieron en parte de su vida. Por eso, el traslado del 28 de agosto no despertó inicialmente en él la sospecha de que estaba a punto de abandonar Estados Unidos.

"Estábamos con otras personas, también de Nicaragua y de Nepal, pero no imaginé que nos estaban llevando a África".

Luis Mendoza

Pero el avión continuaba volando.

"Él siempre estuvo trabajando"

Para su familia en Estados Unidos, la forma en que ocurrió su detención resulta especialmente difícil de comprender porque, aseguran, Mendoza intentaba mantenerse dentro de las reglas establecidas por las autoridades.

Su tía recuerda que trabajaba constantemente, incluso en dos empleos, contribuía con los gastos de la casa y procuraba mantenerse alejado de cualquier situación que pudiera causarle problemas. Según ella, Mendoza incluso evitaba salir innecesariamente porque tenía miedo de exponerse a algún problema migratorio.

Para la familia, esa es una de las contradicciones más difíciles del caso: Mendoza no fue detenido mientras intentaba esconderse de las autoridades. Fue detenido cuando se presentó voluntariamente a cumplir con uno de sus controles migratorios.

Ahora, en Bangui, con 40 libras menos

La historia, sin embargo, todavía no termina. Desde Bangui, Mendoza intenta entender cuál será su futuro.

No está en Nicaragua, precisamente el país al que una decisión judicial había impedido que fuera enviado bajo la protección que recibió en 2023. Pero tampoco está en Estados Unidos, donde construyó su vida durante aproximadamente ocho años. Y asegura que continúa teniendo miedo de regresar a su país natal.

En Bangui se encuentra en un centro de refugio.

"Es como si fuera un centro de detención, porque estamos rodeados de policías y no nos podemos salir libremente. Es muy duro esto, yo me he deprimido mucho con toda la situación".

Luis Mendoza

Mendoza mostró una foto suya de principios de año, donde se le veía más robusto.

"Yo pesaba unas 200 libras y he perdido más de 40 ahora".

Luis Mendoza

Son miles

Y este no es un caso aislado. Desde el inicio de la segunda administración Trump, más de 23,000 personas habrían sido deportadas a países que no son los suyos, según organizaciones que dan seguimiento a estas expulsiones.

Estados Unidos ha alcanzado acuerdos con al menos 35 países para recibir a ciudadanos de terceros países, y 14 de ellos están en África.

Es una política que se ha expandido rápidamente y que explica por qué cada vez se conocen más historias de inmigrantes que terminan deportados a países africanos, aun cuando no son ciudadanos de esas naciones.

Últimas Noticias

{{!-- ADHESION AD CONTAINER --}}
{{!-- VIDEO SLIDER AD CONTAINER --}}