TOMÁS GUEVARA – ETL
ACTIVISTA. Ingris Morán, organizadora de Inquilinos y Trabajadores Unidos, dijo que se necesitan más recursos para combatir el COVID-19. | FOTO: Tomás Guevara – ETL
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LLAMADO. “Las autoridades no han sido muy eficientes en dar ayuda a esta comunidad”, comentó el hondureño Ismael Hernández. | FOTO: Tomás Guevara – ETL
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VECINOS. Los habitantes de “Chirilagua” saben que están viviendo en una zona de alto peligro de contagio comunitario. | Foto: Tomás Guevara – ETL

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PRUEBAS. Casa Chirilagua y la Clínica Neighborhood Health, tomaron pruebas de detección del COVID-19. | Cortesía Casa Chirilagua
Los miles de residentes latinos del populoso vecindario de “Chirilagua”, en la esquina norte de la ciudad de Alexandria, justo en el límite fronterizo con el condado de Arlington, Virginia, están inquietos. Y no es para menos, pues de boca en boca pasan la noticia sobre el foco de contagio de COVID-19 que se ha alojado en el vecindario donde comparten espacio unas 10 mil familias, la mayoría inmigrantes salvadoreños, hondureños y guatemaltecos.
Buena parte de los negocios de las cuadras de la zona comercial en la Avenida Mt. Vernon estaban cerrados la semana pasada, lo que generó un extraño panorama en este corredor que suele ser muy transitado por peatones durante las jornadas diurnas. Sin embargo, las pequeñas tiendas tratan de seguir activas durante la pandemia para ofrecer servicios básicos a sus clientes.
Mientras hacía fila para entrar al Food Star, supermercado del vecindario ubicado en la W. Glebe Road, considerado como un negocio de alta popularidad entre los latinos, José Quinteros manifestó su temor por la situación, pero no solo por el virus que circula en el área, sino por las dificultades económicas que están golpeando a su familia.
“Mire pues, conseguí algunas cositas que me dieron ahí en la iglesia de al frente porque estaban dando comida y por suerte solo había dos personas más en la fila cuando llegué, porque ahora dólar que se va ya no vuelve a entrar… ¡cómo se está encareciendo todo!”, reflexionó mientras esperaba el turno para entrar al establecimiento.
Alto índice de contagios
Con las mascarillas puestas y tomando la distancia establecida con marcas hechas con pintura roja en el piso, se unieron a la conversación otros vecinos, quienes estaban al tanto que se encontraban en un sector caliente de contagios del coronavirus, situación que ha puesto en máxima alerta a las autoridades de salud del gobierno de Alexandria, jurisdicción a la que pertenece el vecindario de Arlandria.
En la década de 1980 comenzó a ser habitado por inmigrantes salvadoreños que huían de la guerra civil y lo rebautizaron con el apelativo de “Chirilagua”, en honor al municipio de su país de origen del mismo nombre que está ubicado en el oriental departamento de San Miguel, desde donde hubo una fuerte migración para esta región.
En la organización Inquilinos y Trabajadores Unidos de Arlandria, no causó sorpresa lo que descubrieron cuando se revelaron los códigos postales de Alexandria que las autoridades de Viriginia definieron como “preocupantes” por ser focos de contagio. En la lista estaba el 22305, código postal del vecindario.
Para Ingris Morán, de padres migueleños, nacida y todavía residente en “Chirilagua”, quien conoce bien la comunidad en parte por su trabajo como organizadora de Inquilinos y Trabajadores Unidos, los datos sumados a su conocimiento de que ya había contagios comunitarios en mayor escala que en otros vecindarios, la motivaron a tomar acción.
“Para nosotros no representó ninguna sorpresa ver los datos, porque sabemos que aquí hay muchas familias que están saliendo a trabajar por la necesidad y porque laboran en servicios esenciales; además que las familias están compuestas por muchos miembros viviendo en un apartamento de una sola recámara, y nosotros sabemos que eso contribuye a que se riegue el virus”, comentó Ingris, quien recibió a El Tiempo Latino en el local de la organización para luego hacer un recorrido por el vecindario.
Más recursos contra el COVID-19
Los pasajes entre los edificios lucían desolados y los balcones vacíos, mientras algún transeúnte caminaba por las calles principales de este vecindario al que las autoridades de salud ya pusieron mayor atención. Ahora, han desplegado recursos para hacer las pruebas de COVID-19 sin costo alguno para los residentes que se consideren sospechosos de portar el virus.
Ese es un logro que se atribuye la organización en cuestión, ya que dicen que la respuesta se dio porque hicieron públicos casos, incluso de sus miembros, que habían tenido que costearse exámenes por cuenta propia pagando hasta $300. Esos valores no están al alcance de las familias trabajadoras, y menos en este tiempo cuando el desempleo y cubrir los costos de vida ya son grandes preocupaciones entre los miles de residentes.
Con ello, el fin de semana pasado otra organización comunitaria de Arlandria, Casa Chirilagua, ofreció el espacio exterior de su sede para que miembros de la Clínica Neighborhood Health hicieran las pruebas de forma gratuita a 300 personas. Los resultados no habían sido entregados a mediados de la semana, pero sin duda, con las tasas de contagio comunitario que ya son altas, los datos de esa jornada y los exámenes que siguen realizando a pacientes sospechosos ensancharán las cifras.
Dura realidad
Con el virus también llegan las malas noticias sobre las personas de la comunidad que han fallecido a causa del COVID-19, explicó Ingris mientras recorríamos las calles del vecindario.
El inmigrante hondureño Ismael Hernández, que esperaba junto a su vehículo en una zona de estacionamiento del vecindario, aceptó hablar en cámara porque razonó que a medida que se exponga más la situación que enfrenta “Chirilagua” podría obtenerse más ayuda para su comunidad.
“La verdad es que los latinos acá hemos sido bien golpeados por el virus que ha pegado fuerte en este vecindario, y yo he visto que las autoridades no han sido muy eficientes en dar ayuda a esta comunidad conformada por gente trabajadora”, comentó.
Agregó que por discreción de los afectados él no puede revelar nombres, pero que son muchas familias que están en cuarentena por estar contagiados, o porque algunos de sus miembros están enfermos. Es más, acotó Ismael, él mismo ha tenido que llevar algunos medicamentos a familias que están encerradas para evitar ocasionar más contagios.
En Inquilinos y Trabajadores Unidos cuentan al menos 50 núcleos familiares que están lidiando con la enfermedad, algunos ya han sido llevados a hospitales de emergencia, e incluso hay decesos, que es la parte más trágica de todo este proceso, explicó Ingris Morán.
La ciudad de Alexandria reportaba hasta el 26 de mayo 1 mil 785 casos confirmados de coronavirus y 41 personas fallecidas; el código postal 22305 al que pertenece, tenía registrados 506 casos. En ese vecindario se había realizado hasta esa fecha 1 mil 200 pruebas de las que ya se conocían resultados.
El número de casos en el estado de Virginia sigue en ascenso, al cierre de esta edición la cifra superó los 40 mil casos y se contaban más de 1 mil 280 fallecidos. El gobernador de Virginia, Ralph Northam, ha retrasado la reapertura del norte del estado que contempla parte del Área Metropolitana de Washington porque los casos siguen en aumento, sin embargo esperan que al menos para la primera semana de junio puedan darse los primeros pasos para reabrir bajo medidas de seguridad.
Mientras las cifras suben, en los vecindarios como “Chirilagua” sus residentes no ocultan el temor por la propagación del virus. En la organización esperan que las autoridades hagan más para apoyar a esta comunidad, pues las unidades habitacionales no reúnen condiciones para el aislamiento de los enfermos.
“Nosotros estamos pidiendo al gobierno de la ciudad [de Alexandria] y a nivel estatal que nos den más recursos para apoyar a las familias, más ayuda para hacerse los exámenes y más alternativas en términos de vivienda también, porque cuando alguien resulta positivo tiene que volver a su casa con los demás miembros de su familia y ahí sigue el contagio. Queremos que se les pueda dar habitaciones en hoteles para aislarse mientras se recuperan de la enfermedad”, concluyó Ingris Morán.