Niña colombiana encuentra a su mamá adoptiva en Washington

por | Sep 1, 2021

Por: Milagros Meléndez
Especial para El Tiempo Latino

Kristina Campbell nunca hubiera imaginado años atrás que sería mamá, ni mucho menos de una adolescente hispana.

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Sin embargo, trabajar con familias inmigrantes y menores no acompañados le cambió la visión a la abogada, residente en Prince George’s, Maryland.

“En 2015 trabajé en refugios de Texas, con madres y niños, que estaban detenidos. Muchos de ellos eran adolescentes que habían cruzado la frontera solos”, dijo mientras que señaló que esa fue una experiencia que sembró en ella un deseo por adoptar una niña.

Al cumplir 40 años hizo una evaluación de su vida y logros, plantándose nuevas expectativas. “Yo me había dedicado a mi profesión y estaba bien. Nunca había pensado en ser mamá, pero sentí que yo podía hacer más en la vida”, expresó el lunes 23 de agosto durante una conversación con El Tiempo Latino.

Hoy, Campbell tiene una vida completamente distinta con su hija Flor, una jovencita colombiana de 16 años, a quien adoptó cuando estaba por cumplir 14.


La abogada, quien es catedrática en la Universidad del Distrito de Columbia (UDC), adoptó a la menor a través de Kidsave, un programa que conecta a niños huérfanos o bajo custodia del gobierno de otros países con familias de Estados Unidos.

“Milagros en verano”, un programa de esperanza

Kidsave tiene un programa llamado “Summer Miracles” (Milagros de Verano) mediante el cual, niños entre 9 a 15 años que están en necesidad de una familia, viajan a Estados Unidos durante el verano por espacio de tres a cinco semanas, con la finalidad de conocer las familias que los podrían adoptar.

Desde 1999, más de 2 mil menores, provenientes de cinco países, incluido Colombia, han visitado Estados Unidos; y más del 80 % de ellos han encontrado a sus padres adoptivos.

Campbell participó en el programa en 2018 y conoció a una adolescente de 13 años. Sin embargo, el proceso de adopción no pudo iniciarse. “Yo había tenido a la niña por cinco semanas y me había ilusionado con ella, pero cuando regresó a Colombia, el Servicio de Bienestar vio que ella no estaba disponible para adopción”, contó Campbell.

El destino las quería juntas

Pasado los meses, Kidsave volvió a contactar a Campbell. Le dijeron que había otra niña que estaba en busca de una familia. La niña había venido también a los Estados Unidos en 2018. “Pero tampoco ella encontró una familia. Las personas que la recibieron no pudieron adoptarla”, contó Campbell.

Amor a ciegas

“Me avisaron de Flor y cuando leí su expediente supe que ella iba a ser mi hija. Así que sin conocerla inicié los papeles de adopción”, contó.


Ese mismo octubre de 2018, Campbell solicitó adoptarla. Los papeleos tomaron dos meses para finalmente dar la aprobación.

Las semanas siguientes las dedicaron para conocerse a través de la plataforma de Zoom.
“Conversábamos mucho para conocernos y nos sentíamos bien conectadas”, recordó Campbell.
Por fin el 1 de abril de 2019 llegó el día para verse en persona. “Yo viajé a Bogotá para recoger a quien sería mi hija”, dijo.

Un video muestra lo nerviosa que estaba Flor al esperar en el centro de bienestar a su futura mamá. Cuando madre e hija se vieron, Flor corrió a abrazar a Kristina Campbell fuertemente. Era como si no quisiera soltarla y los ojos se le llenaron de lágrimas con una sonrisa.

Cambio radical de vida

“Flor es una niña muy especial, muy fuerte y amorosa. Nos llevamos bien y la casa siempre está alegre”, comentó la madre. Para esta entrevista quisimos hablar con la menor, pero ella prefirió mantenerse en reserva.


La joven está adaptándose al nuevo sistema, aprendiendo inglés y recientemente acaba de empezar la escuela de manera presencial.

Covid-19 a beneficio de ellas

Campbell dice que la pandemia benefició a madre e hija para poder conocerse más y pasar tiempo juntas.

La abogada trajo a Flor en abril de 2019. “Yo pedí seis meses de licencia para pasar tiempo con mi hija”, expresó. Regresó a su trabajo en enero y en marzo se declaró la pandemia cerrando todo. “Así que pudimos estar todo un año juntas. Yo trabajando desde casa”, indicó.

Vocera de Kidsave

Campbell forma parte ahora del equipo de Kidsave y durante julio y agosto promocionó el programa en diversos eventos. “Lo importante de Kidsave es que se enfoca en niños mayores, los cuales tienen poco chance de encontrar una familia. La mayoría de personas quieren adoptar niños pequeños y es muy difícil para los adolescentes”, dijo Campbell.

De hecho, Flor pasó casi toda su vida en hogares sustitutos. “Ella quería un hogar permanente”, dijo su madre.

Historia del programa

Kidsave nació bajo iniciativa de Terry Baugh y su socia comercial Randi Thompson.
En 1993, Baugh viajó a Rusia para adoptar un niño. No estaba preparada para lo que vio. El orfanato era una institución enorme y fría con un número insuficiente de cuidadores para todos los niños. Los niños con la cabeza rapada estaban sentados en corrales sin juguetes ni estimulación. Los cuidadores tenían buenas intenciones, pero eran muy pocos para tantos niños.

Durante meses después, Baugh no podía apartar los rostros de los niños de su mente y compartió su experiencia con Thompson, quien también era madre adoptiva.

Thompson estaba trabajando en un proyecto en Kazajstán, por lo que en su siguiente viaje allí, visitó un orfanato para niños mayores que se consideraban “no adoptables” y lo que vio allí le pareció aún peor. Vio a niños de 15 años que estaban a punto de dejar el orfanato y empezar a vivir solos, en las calles. Estos eran los niños que el mundo realmente había olvidado, los que no tenían esperanzas de ningún tipo de futuro. Ellos necesitaban un milagro. Así que Terry Baugh y Randi Thompson se unieron para hacer realidad ese milagro y fundaron Kidsave.

En el verano de 1999, Kidsave dio a 177 niños mayores de orfanatos vacaciones de verano en los Estados Unidos con familias estadounidenses, y el 97% fueron adoptados. El programa ahora funciona en Rusia, Colombia y los EE.UU. Además de niños colombianos y rusos se incluyen a los menores de Sierra y León y Ucrania.

El programa ayuda a cambiar la vida de estos niños y también la de los padres que los adoptan como lo hizo con Campbell. “Ahora Flor es mi prioridad y alegría”, sonrió.


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