Dominicana encontró su misión en la actividad física

por | Sep 24, 2021

FITNESS. Jenny Osoria se convirtió en instructora de “fitness” de manera casual y ha tenido éxito. | FOTO:
Cortesía

Por Milagros Meléndez – Especial para El Tiempo Latino

Trabajar como recepcionista en un gimnasio de Falls Church, Virginia, para pagar sus estudios en la universidad, llevó a Jenny Osoria a descubrir una pasión que se ha convertido en un propósito de vida para ayudar a mejorar el bienestar de los demás.

Jovial, dinámica y energética, Osoria deja su sello como instructora de “fitness” donde quiera que va, cultivando sus raíces caribeñas. “Creo que lo que me hizo resaltar en el área metropolitana de Washington es mi esencia dominicana y mi música del Caribe”, contó recientemente durante una plática con El Tiempo Latino.

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De manera casual

Osoria ingresó al mundo del “fitness” de una manera casual.

Había terminado sus estudios generales en el Northern Virginia Community College, con un enfoque en criminología y delincuencia juvenil e hizo un traslado para la Universidad George Mason.

Durante la secundaria había jugado softball y también participaba en un grupo de danza. Sin embargo, nunca imaginó convertirse en entrenadora a tiempo completo, desde 2007.


La joven universitaria buscaba costearse los estudios con un trabajo a medio tiempo. Es así que empezó como recepcionista en el desaparecido gimnasio Bally Total Fitness en Virginia y aprovechó la ventaja de hacer ejercicios sin tener que pagar. Sin embargo, le costó sacrificio.

“Yo iba tempranito a las 5 de la mañana antes de ir a la Universidad. Luego me iba a estudiar y por la tarde llegaba al gimnasio para trabajar”, dijo.

Osoria no perdía ninguna oportunidad para entrenar y se dio cuenta que tenía resistencia. “Yo hacía las mismas rutinas que los hombres. Y cada vez que un jefe me decía ‘vamos a entrenar’, yo podía resistir”, contó.

Al cabo de unas semanas su cuerpo fue cambiando. “Mi masa muscular se transformó y la gente en el gimnasio lo notó”, indicó. El gerente de su sección le dijo que ella tenía las cualidades para convertirse en una entrenadora y le ofreció pagar las clases para que pudiera certificarse.

“En ese entonces el gimnasio no tenía una instructora mujer”, dijo.

De recepcionista a entrenadora


La certificación le tomó tres meses. “Fue así como pasé de recepcionista a entrenadora, en menos de medio año. Algo que nunca imaginé”, dijo.

Osoria tomó la certificación en Miami, en 2007 y desde entonces ha ido rompiendo moldes. Se convirtió en la única entrenadora mujer y en la única instructora hispana en el gimnasio Bally.

También fue una de las pioneras que trajo al área metropolitana la Zumba.

Empezó con clases grupales y luego personales. Estas se hicieron muy populares, contó Osoria.


“Yo le pongo mucha energía y pasión a las clases y por supuesto uso mi música caribeña. Eso me hizo resaltar en el área”, expresó.

En 2007 Osoria rotaba entre los diferentes locales del gimnasio. “Mis clases se llenaban y yo estaba súper ocupada. Me iba de Falls Church a Pentagon City, Landmark, Alexandria y Wheaton”, contó.

Al tener gran popularidad, la joven entrenadora empezó a pensar como emprendedora, innovando y rompiendo esquemas.

“Fiestas Fitness”, clases en piscinas y conciertos

La emprendedora lanzó las “Fiestas Fitness”. Su visión era incluir mucha más gente, aquella que le huía a los gimnasios, pero que le gustaba bailar.

Alquilaba un local de baile (night club) y traía un DJ en vivo, reuniendo a más de 100 personas en cada sesión.

“Le di un toque distinto, no solo era fitness sino música, baile y podía incluir a cualquier público”, recordó.

Era como estar en una fiesta haciendo ejercicios, con la diferencia que no se tomaba licor, pero sí mucha agua.

También lanzó las clases fitness en piscinas.

En 2011 realizó un concierto de fitness en el local de Wheaton, del gimnasio Bally, con la cantante de raíces dominicanas Kat de Luna. “Yo usaba mucho la música de ella, por eso decidí traerla en vivo”, dijo.

Mientras tanto seguía trabajando en el gimnasio Bally de Wheaton.

Cambios la impulsan a independizarse

A finales de 2011 el gimnasio fue vendido y los nuevos dueños llegaron con otra visión por lo que Osoria se lanzó a realizar clases individuales por su cuenta. “La gente me siguió”, dijo.

Al cabo de unas semanas empezó clases en Beltsville, del condado Prince George’s.

Tras varios inconvenientes, la joven decidió buscar su propio estudio. “Me vi forzada a independizarme. Así que decidí lanzarme y completar mi plan de negocios”, contó.

Le pidió a una cliente que se lo revise y esta se enamoró del proyecto. “Me dijo que quería invertir”, expresó.

Así en 2013 fundó DanzaTone Fitness. El modelo de instrucción que combina cardio con HITT (Entrenamiento en Intervalos de Alta Intensidad) la hicieron única al punto que la Escuela de Danza de Alvin Ailey, de Nueva York tomó su formato, según cuenta Osoria.

En 2017 cerró el estudio y al año siguiente se convirtió en contratista del gimnasio Truebody de Bethesda.

“Era un gimnasio completo, con todo tipo de clases”, dijo. “Mientras yo no estaba enseñando, tomaba clases de yoga, meditación y Tai Chi”.

Pandemia cambia la forma

En marzo cuando la pandemia paralizó el comercio, el gimnasio cambió su estrategia. “Empezamos las clases en línea”, dijo.

Sin embargo, el impacto fue tan fuerte que en julio de 2020 el gimnasio cerró.

Desde entonces, Osoria se enfoca en sus clases virtuales, llegando a más personas y venciendo retos.

Inmigrante dominicana

Jenny Osoria nació en Santiago de los 30 Caballeros, al norte de República Dominicana. Su madre había emigrado antes a Nueva York. “Luego nos mandó a traer. Llegué aquí cuando tenía 10 años”, dijo Osoria, quien es la mayor de cuatro hermanas.

Más tarde se mudaron al norte de Virginia. Estudió en la escuela media Luther Jackson y la secundaria en Falls Church.

Desde septiembre de 2020, Osoria trabaja en la organización Nueva Vida, la única entidad en su género que se enfoca en mujeres con cáncer de mama y cervical. Osoria es un brazo importante de alcance a la comunidad y de educación en el cuidado preventivo. “Yo ayudo a las personas a que puedan acceder a los recursos que existen. Si es que necesitan que las acompañe a la cita médica, voy con ellas y también traduzco”, dijo.

Osoria también participa en grupos profesionales de danza dominicana y ha tenido la oportunidad de representar a su país en Marruecos. Vive en Maryland con su pequeña perrita Cookie.


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