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Listos para disfrutar de la escuela

“Durante las vacaciones estudiamos un poco, nos divertimos bastante e hicimos muchas cosas entretenidas”, dijo Gabriel Rodríguez, de 8 años, hijo de venezolanos y mellizo con Xavier, que casi sin respiro se acopló a la conversación de su hermano. “Y nos dieron un libro grandísimo para leer, y el ‘noticing book’, donde tuvimos que anotar todo lo que hicimos durante las vacaciones, lo que más nos gustó, lo que aprendimos, y las fotos que nos sacamos”, agregó Xavier.

La familia llegó a Washington DC hace cinco años porque el papá, Víctor Rodríguez, vino a trabajar al Banco Interamericano de Desarrollo. Los niños empezaron en preescolar, y ahora pasan al tercer grado de la Horace Mann Elementary School de DC.

Los dos saben que en esta nueva clase tendrán mucha tarea. Otros amigos y los maestros ya les anticiparon que habrá que estudiar hasta los fines de semana. Y eso es lo que menos les gusta del cambio de grado.

“Quiero ir a tercero para aprender más, pero prefiero quedarme en segundo porque tengo nervios por la nueva maestra y por las pruebas”, confesó Xavier. Gabriel, en cambio, aseguró que, a pesar de la tarea, le gusta la idea de estar en este nuevo grado porque va a descubrir muchas cosas nuevas. “Y además, me sirve para crecer sano de la cabeza”, apuntó.

Hace un par de semanas, la mamá, Xiomara Vásquez, los llevó a recorrer las tiendas para buscar los útiles que la maestra les había pedido al finalizar el ciclo anterior. Una larga lista que incluye lápices de colores, goma de pegar y de borrar, cuadernos, desinfectantes para las manos, rollos de papel toalla y carpetas.

“Si dejo las compras para última hora, no encuentro los útiles en oferta”, aseguró Vásquez. “Primero fui a dos o tres tiendas para ver lo que había y para chequear los precios. Finalmente, terminé comprando todo en Target porque allí encontré lo que necesitaban y con los requisitos que pedía la maestra”.

Gabriel y Xavier participaron de la selección. Xavier prefiere todo lo que tenga colores lisos y sin dibujos, y le encanta hacer cosas con plastilina. A Gabriel, en cambio, le gustan las cosas rojas o con temas de deportes, y los borradores con figuras.

“Quiero ir a tercero para aprender más, pero prefiero quedarme en segundo porque tengo nervios por la nueva maestra y por las pruebas”, confesó Xavier. Gabriel, en cambio, aseguró que, a pesar de la tarea, le gusta la idea de estar en este nuevo grado porque va a descubrir muchas cosas nuevas. “Y además, me sirve para crecer sano de la cabeza”, apuntó.

En la escuela de los niños también hay una comisión de padres y maestros que se ocupa de la compra de los útiles escolares. Una forma de ayudar a los padres que no tienen tiempo de recorrer las tiendas. Generalmente, la familia debe mandar la orden por internet antes de una fecha límite, y hacerse cargo de los costos. Y los niños reciben su paquete el primer día de clase.

Muchos padres optan por esta forma de compra porque suele ser un poco más barata. Vásquez, este año, optó por ir con los niños y recorrer las tiendas.

Los mellizos confiesan que no estudiaron mucho durante las vacaciones, pero salieron a caminar y a hacer ejercicio, fueron a un campamento de cocina, de deportes, y a otro de teatro en el Teatro de la Luna, de DC, donde debutaron como actores y lo pasaron “fantástico”.

La mamá también los puso a hacer prácticas de matemática y de lectura. “Leímos muchos libros y escribimos para no olvidarnos”, aseguró Gabriel. Y Xavier agregó, “yo no sé leer muy bien en inglés y uso el dedo para marcar, y no debería usarlo. Y además, no pronuncio muy bien en inglés, así que tengo que practicar”.

Su hermano, en cambio, asegura que está un poco mejor en lectura y que no necesita el dedo para recorrer el texto. “Empecé con palabras grandes y después me acostumbré a leer con palabras chiquitas, por eso me va mejor en lectura”, dijo.

Vásquez trata de que las vacaciones sean divertidas, pero que al mismo tiempo aprendan algo diferente a lo que estudian en la escuela. “Quiero que los campamentos sean instructivos y sirvan para su formación”, agregó.

A Xavier le gusta la jardinería, pero quiere ser escultor. “No soy muy bueno, pero voy a practicar”, aseguró. Y además, quiere ser un “poquito” famoso. En cambio Gabriel, está decidido a ser famoso, ya sea en el béisbol como en el fútbol. Y trabaja para eso. “Pero si no me va bien en la escuela, nunca podré ser famoso”, apuntó.

Ya en los últimos días de agosto, y una semana antes del inicio de las clases, la mamá comienza a ajustar los horarios y las actividades. “A partir de ahí, empiezo con la regla de los horarios para acostarse y para levantarse”, dijo. “Los pongo a hacer la tarea que le dieron el año anterior en la escuela, y los controlo un poco más como para que puedan retomar la disciplina durante la época de clases”, explicó.

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