Este domingo 7 de octubre, Brasil tuvo la oportunidad de definir en una primera vuelta los dos candidatos que se van a enfrentar en las elecciones presidenciales del próximo 28 de octubre, posicionando al derechista Jair Bolsonaro con el 46,46% de los votos y al postulado por el Partido de Trabajadores (PT), Fernando Haddad con el 28,69%.
A lo largo de la campaña en primera vuelta, ambos aspirantes tuvieron que enfrentarse a hechos impredecibles y atípicos que profundizaron la polarización de una sociedad que busca romper con lo tradicional.
Haddad, como el ‘ungido’ del exmandatario Luiz Inacio Lula Da Silva, tuvo que lidiar con las nuevas revelaciones de la investigación anticorrupción “Lava Jato”, por la que el líder de su partido se encuentra preso. Mientras que Bolsonaro se vio forzado a salir de las calles y reestructurar su campaña ante un reposo forzoso a causa de una puñalada que recibió y que casi le quitó la vida.
De hecho, tras la primera vuelta, ambos políticos poseen los índices de rechazo más altos a pesar de tener la mayor aprobación. Según la última encuesta de Ibope, el candidato del Partido Social Liberal (PSL) tiene una desaprobación del 42% y Haddad llega al 37%.
De cara a la segunda vuelta, con este escenario la campaña se va a polarizar aún más, explica el consultor político, Amaury Mogollón.
“Sería muy atrevido decirlo hoy en día pero la campaña totalmente se va a polarizar y lo decía hace unos días: Esta es una campaña más programática”.
El director de la asesora Acción Politik asegura que el candidato que va a recibir más ataques, según su percepción, sería Bolsonaro: “Lo van a seguir tildando de antidemócrata, el Hitler de Brasil y el candidato antiprogre”.
Mientras que Haddad va a tener que luchar contra el “efecto o sentimiento anti PT”, que según Mogollón está fundado en los casos de corrupción y lo que hicieron los grandes dirigentes del partido con PetroBrasil y la operación “Lava Jato”.
“Es por ello que hoy la opinión en Brasil no es más que (…) generar un castigo entre el mismo electorado contra todo ese mal manejo que dejó el PT a lo largo de estos años”.
La estrategia debe cambiar
Aunque fácilmente se puede pensar ante este escenario que pueden haber altos índices de abstención, el también editor de la revista Acción Política considera que está podría ser menor a la histórica que corresponde a un 20%.
“Desde mi punto de vista, Brasil no ha vivido históricamente lo que se va a vivir en las próximas semanas en cuanto a campaña sucia y de desprestigio. El tono va a ser muy alto”.
Sin embargo, hizo énfasis en que la estrategia por parte de ambos políticos va a cambiar porque “la elección de la segunda vuelta es de quien logre agrupar al voto de centro”, ya que, para él este voto no ha sido capitalizado por ninguno de los dos candidatos hasta ahora.
En el caso de Haddad, Mogollón asegura que la campaña en primera vuelta estuvo enfocada en capitalizar el voto duro del PT al tratar de mostrarse como el enviado de Lula, pero ahora hará un “ajedrez político” buscando una alianza con los candidatos que no lograron pasar de primera vuelta.
Por su parte, Bolsonaro haría lo mismo con el candidato centro liberal Geraldo Alckmin, que logró el 4,84% de los votos el domingo pasado. De todas formas, este candidato necesariamente va a tener que salir de las redes sociales para posicionarse en medios en este tramo de la campaña.
Por su reposo, el aspirante no ha asistido a los debates y no ha tenido una presencia fuerte en medios convencionales: “Ahí es donde se va a medir si en realidad Bolsonaro tiene buena aceptación ante la opinión pública, o si crece más el rechazo”.
No obstante, el consultor indica que el voto de centro ha ido migrando hacia la derecha.
“Es decir, que los aliados naturales, hoy en día, de cara a la segunda vuelta se conviertan en los multiplicadores de la campaña o voceros de la campaña de Bolsonaro y Haddad en sus mayores”.
¿Brasil está preparado para un gobierno de derecha?
Bolsonaro ha sido comparado por la opinión pública con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pero lo cierto es que su figura, a pesar de mantener una comunicación disruptiva, forma parte del “efecto péndulo” que está llevando a la región a girar hacia la derecha.
“Recordemos que la última campaña presidencial en Brasil la ganó Dilma Rousseff, fue un gobierno de izquierda el que salió victorioso pero a nivel latinoamericano con la victoria de Bolsonaro a todos aquellos gobiernos de izquierda que tienen, o aquellos gobiernos que siguen teniendo esas secuelas de izquierda, se les estaría yendo un líder”.
Según Mogollón, la ciudadanía brasilera está votando por un candidato que logre mover la economía de Brasil y eso es lo que está ofreciendo Bolsonaro. Esto ocurre además, en una era en la que el voto es “más informado”.
“Hace unos años, en los procesos anteriores de Brasil, la penetración de internet no era tan alta como hoy en día. El voto es informado y toda esa ciudadanía está buscando a través de las distintas plataformas comunicacionales. Está buscando información de cada uno de sus candidatos y quien es el que genera más beneficios al país”.
En el caso de Haddad, el asesor considera que tiene un discurso que no cala precisamente porque hay más información para quien sufraga. Entre los programas de gobierno de Bolsonaro está también reducir la deuda pública mediante privatizaciones o concesiones, así como agrupar en un solo ministerio las funciones Hacienda, Planificación e Industria y Comercio Exterior.
A pesar de la polarización y los ataques que ambos candidatos han recibido, es importante acotar que hay una espiral del silencio que ha hecho a las encuestadoras fallar. Mogollón indica que las dos encuestadoras que han sido más acertadas son Ibope y Datafolha. Sin embargo, “toca ver qué van a plantear los encuestadores de aquí en adelante porque si en esta primera vuelta no tuvieron éxito, vamos a ver cómo les va en la segunda vuelta”.
De todas formas, el consultor expone que es importante rescatar los estudios cualitativos para mayor asertividad. En la primera vuelta las proyecciones para Bolsonaro no llegaban a estar cerca del 40% pero este candidato casi logro el 47%.
Para la segunda vuelta, las encuestadoras difieren en quién va a ser el próximo presidente de Brasil. Datafolha indica que el ganador podría ser Bolsonaro con un punto arriba e IBOPE le otorga el cargo a Haddad con dos puntos arriba. Ambas poseen un margen de error que podría voltear los resultados.