Unas circunstancias extraordinarias como las del coronavirus alteran hasta las normas inimaginables del diario vivir, que hasta hace poco se daban por establecidas e inamovibles. Así como esas espigas invasivas del virus, con el nombre científico de proteína S, se van adentrando en las células del cuerpo, la pandemia está aguijonando el tejido social.
Estos días, debido a esta emergencia sanitaria sin precedentes en los últimos 100 años, el coronavirus se entromete con los derechos de los trabajadores a su privacidad en asuntos de salud. Los arranca de tajo de sus lugares de trabajo, los confina en sus hogares y si tienen suerte los pone a trabajar desde la mesa del comedor usada como escritorio improvisado. Los amenaza con contagiarlos, enfermarlos, dejarlos sin salarios y en el desempleo. También se entromete en su libertad de movilizarse en su tiempo libre y los obliga a informar a sus superiores y a sus colegas sobre sus actividades fuera de sus horarios de trabajo. Y la lista continúa.
¿Cuáles son los desafíos de los empleadores y de los trabajadores durante esta incertidumbre sanitaria y económica?, todo esto es tan desconocido que no todo está contenido en las normativas.
Durante una conferencia online, organizada por America’s Newspapers, tres abogados especializados en temas laborales ofrecieron algunas pautas que se podrían poner en práctica para reducir el contagio y proteger a los trabajadores y garantizar el funcionamiento del negocio.
Primero, es necesario acotar que para muchas industrias definidas como “no esenciales” por el Distrito de Columbia, Maryland y Virginia, mandar a sus trabajadores a casa ya no es una opción, sino una realidad. Sin embargo, es diferente para aquellos que deben ir a trabajar porque forman parte de una “industria esencial” para el funcionamiento de la sociedad.
Por eso muchos de estos consejos aplican para dueños y empleados de supermercados, fábricas de insumos esenciales, servicios de limpieza y servicios de entregas, entre otros.
Por una simple gripe, sería escandaloso que el empleador o los colegas demanden a un compañero quedarse en casa por miedo a ser contagiados, pero en tiempos de coronavirus “lo primero que debe hacer un mando superior, a la mínima sospecha de contagio, es pedir que haga cuarentena, proveer máscaras y educar a los empleados para mantener, en lo posible, una distancia de casi dos metros entre ellos”, fue la recomendación de Brent I. Clark, copresidente de Seyfarth Shaw’s Workplace Safety & Environmental. “A veces se cree que las mascarillas son solo para los enfermos y no para los sanos”, agregó James L. Curtis, especialista en salud ocupacional.
Lo que más estos días preguntan los empleados y los empleadores es si el Acta de Permiso Médico y Familiar (FMLA por sus siglas en inglés) aplica para quien se contagia con el virus. “La respuesta simple es sí”, dijo Ellen McLaughlin, especialista en legislación laboral. La ley dice que cuando un trabajador se enferma debe presentar justificación médica para ausentarse, pero en este caso se presume que el sistema sanitario estaría abrumado como para conceder una prueba de que un trabajador ha contraído el virus, entonces tal vez “habría que pasar por alto este requerimiento”, dijo McLaughlin.
Seguir los procedimientos del acta FMLA es lo más recomendable para casos en los que un empleado presente síntomas no diagnosticados. Pero, aunque se estaría cruzando esa fina cortina que protege la privacidad del trabajador, por seguridad del resto de colegas, sí podría preguntarse a los empleados si han estado en una ciudad, vecindario o evento que se sospechan como focos de contagio comunitario o han estado en contacto con personas contagiadas.
Trabajar desde la casa es la práctica que el coronavirus está poniendo en boga. Reducir, cambiar y alterar los horarios de los empleados que son esenciales y no pueden hacer sus tareas a control remoto es otra medida. En esta lista entran enfermeras, médicos, científicos, farmacéuticos, policías, trabajadores de recolección de la basura, bomberos o paramédicos.
Los empleados de supermercados también están en el grupo que no pueden hacer su trabajo a control remoto. “Para protegernos trabajamos todo el tiempo con mascarillas y guantes. Siempre estamos limpiando con alcohol las puertas de entrada y salida, las manillas de los frigoríficos que abren los clientes, las estanterías, el mostrador y las máquinas de cobro”, dijo Manuel Arbaiza, dueño de Mi Barrio Latin Market, en Beltsville, Maryland.
“Los clientes también se están cuidando, muchos se cubren con mascarillas y mantienen las distancias”, agregó. Su negocio, durante los primeros días de la emergencia aumentó sus ventas hasta en un 80%, pero ya empieza a escuchar que muchos de sus compradores no recibirán un salario y asume que las ventas bajarán.
Arbaiza sabe que él y sus trabajadores están en el grupo de alto riesgo, por eso, de llegar a observar los primeros síntomas de infección, aplicará las medidas recomendadas por los especialistas, pero por ahora “gracias a dios estamos bien y nos estamos protegiendo, practicando el distanciamiento social y limpieza frecuente de todos los lugares y objetos que entran en contacto con las manos”.
PREVENCIÓN Y OBSERVACIÓN
SALARIOS. En cuanto al pago de salarios durante una baja laboral, por razones del coronavirus, lo ideal es revistar el marco legal existente y buscar consejería de profesionales en salud laboral y enfermedades infecciosas. En este caso revise la normativa de la Administración de Seguridad Ocupacional y Salud (OSHA, en inglés).
PLANIFICACIÓN. No se aconseja amonestar a los trabajadores que tienen miedo de infectarse. Hay que adoptar medidas de prevención y anticipar lo que se hará en caso de ausencias laborales para suplir, por ejemplo, la cadena de abastecimiento o si es posible trabajar desde casa.
ENCUESTAS. El propietario del negocio o los supervisores deberían estar al tanto de la salud de los trabajadores, haciendo encuestas internas para detectar si alguien presenta síntomas y siempre estar atentos de que se laven las manos frecuentemente con agua y jabón al menos por 20 segundos o distribuir insumos y recomendaciones sobre cómo hacer un desinfectante de manos alternativo, ahora que es imposible encontrarlo en el mercado.