En Virginia se espera otorgar $650 millones en apoyo económico para que los gobiernos locales respondan a la crisis del coronavirus. Así lo informó este lunes el gobernador Ralph Northam en su habitual rueda de prensa de actualización de datos de la pandemia.

Su administración estableció las prioridades para el uso de los recursos: el aumento de las pruebas de despistaje del Covid-19.

Para la fecha, Virginia registra 23 mil 889 casos de coronavirus detectados y 1 mil 181 probables que esperan confirmarse mediante pruebas. El número de muertes se ubica en 823.

Aubrey Layne, secretario de Finanzas de la entidad, sostuvo que el dinero de “las pruebas y el rastreo de contactos se reservarán desde el principio”. El funcionario agregó que “esa será la prioridad número uno porque esa es la clave para la salud y la situación económica en el futuro”.

Por su parte, el gobernador Northam convocará entre agosto y septiembre una sesión con legisladores locales para revisar los ingresos del estado y establecer el presupuesto de dos años que había sido aprobado en marzo.

El sábado, Northam, firmó la Orden Ejecutiva número 61, la cual avala al estado dar inicio a la Fase Uno de la reapertura de su economía ante la crisis causada por el coronavirus.

“Estoy orgulloso de los millones de virginianos que se han quedado en casa y han ayudado a aplanar la curva, pero nuestro trabajo no ha terminado”, aseguró Northam.

Sin embargo, pese a la Orden, un condado toma las cosas a su manera en pro de mantener a raya los casos de coronavirus.

Desde el condado de Arlington, la Junta emitió un comunicado en el que señaló estar trabajando de manera conjunta con la oficina del gobernador y otras jurisdicciones ubicadas al norte de la entidad para evitar reabrir si sus autoridades de salud advierten no hacerlo.

Así, en Arlington presentarían su propia planificación de cara a su reapertura.