Biden asumió como presidente hace un año con grandes retos económicos. | Foto: Efe.
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Después de un año de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca la economía de Estados Unidos sigue encaminada hacia la recuperación, tras la caída por la pandemia. Pero no todos los indicadores están en verde y otros avanzan a un ritmo “decepcionante”, de acuerdo con economistas.

Biden asumió como presidente hace un año con los retos económicos del desempleo, la reapertura y la promesa de un paquete de alivio económico, que luego se concretó en el Congreso sin el apoyo de los republicanos.

Uno de los primeros logros del presidente fue la aprobación del paquete de $1,9 billones ($1,9 trillion, en inglés), que incluyó cheques en pagos directos de $1 mil 400, fondos para los gobiernos estatales y federales; recursos para las escuelas y dirigidos a ampliar la vacunación.

Este paquete llegó incluso antes de que finalizaran los fondos del estímulo de $900 mil millones aprobado a finales de diciembre de 2020, en los últimos días de la administración Trump. Pero el gobierno actual ha tenido que afrontar desafíos adicionales como la alta inflación y la interrupción de la cadena de suministros, que se profundizaron en el último trimestre de 2021.

Esto es lo que necesitas saber sobre qué ha pasado con la economía en el primer año de Biden.

Inflación

Los precios aumentaron un 7% interanual durante 2021, que se consolidó como el año con mayor inflación en Estados Unidos en los últimos 40 años, según datos publicados el miércoles 12 de enero por la Oficina de Estadísticas Laborales.

2021 se convirtió en el peor año para la inflación desde 1982, ya que la interrupción de las cadenas de suministros chocaron con la alta demanda de los consumidores de automóviles usados y materiales de construcción. Los precios más altos se filtraron en casi todo lo que compran las personas y las empresas, lo que encendió las alarmas para los encargados de formular políticas en la Reserva Federal y la Casa Blanca.

Los fuertes aumentos en el costo de la vivienda y los automóviles y camiones usados ​​impulsaron el aumento general de los precios.

Los economistas han estado especialmente preocupados por el aumento de los costos de la vivienda, ya que el valor de una casa nueva o el alquiler a menudo se fija a través de un contrato a largo plazo. Aunque los funcionarios dijeron que la inflación sería temporal, se mantiene.

Cadenas de suministros

El cierre de las economías en Estados Unidos y todo el mundo ha impactado de forma negativa en las cadenas de suministros globales: esto se refiere al transporte de bienes o materias primas de un país a otro. Por ejemplo, de China a Estados Unidos.

La interrupción de la cadena de suministros se evidencia en retrasos en las entregas, precios más caros en los envíos, atascos en los puertos y dificultades para acceder a los fletes, principalmente para los minoristas. Al final los costos se trasladan a los consumidores, que deben pagar precios mayores por los productos que adquieren.

Es probable que la escasez de trabajadores causada por la variante ómicron del coronavirus y las discusiones de contrato para los trabajadores portuarios agrave los costosos atascos en las cadenas de suministros en los próximos meses. Esto mantiene inciertas las perspectivas de un alivio en la inflación.

La Casa Blanca, por su parte, sostuvo que los peores problemas de suministros ya pasaron: señaló que los puertos clave del sur de California reducen sus retrasos en la carga y los costos de envío transpacífico se han desplomado en más de un tercio, desde su pico de mediados de septiembre.

El empleo

La economía estadounidense agregó solo 199 mil empleos en diciembre, según el más reciente informe mensual del Departamento de Trabajo. 2021 terminó con dos meses consecutivos de niveles de crecimiento decepcionantes, según economistas.

Pero hay un detalle. Los economistas habían pronosticado que diciembre fuese un mes más sólido, con alrededor de 420 mil puestos de trabajo agregados.

La tasa de desempleo, que se calcula a partir de una encuesta diferente, se redujo a 3,9%, después de registrar un 4,2% en noviembre: se acercó al 3,5% visto en febrero de 2020.

Los salarios aumentaron en promedio un 4,7% por hora en 2021, precisó la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), pero algunos sectores, como bares y restaurantes, han experimentado un crecimiento salarial mucho mayor. Sin embargo, estas mayores ganancias se han visto opacadas por el aumento en los precios de bienes y servicios.

La “Gran Renuncia”

Otro fenómeno económico. Se calcula que 4,5 millones de trabajadores renunciaron o cambiaron de empleo en noviembre de 2021, según nuevos datos del Departamento de Trabajo difundidos este mes.

La escasez de mano de obra ha contribuido a crear uno de los climas laborales más favorables para los trabajadores en años, en el contexto de la “Gran Renuncia”.

El informe continúa mostrando una tendencia de alta rotación en el mercado laboral. La cifra de noviembre es mayor a los 4,2 millones empleados que renunciaron o cambiaron de trabajo en octubre; y superó el récord anterior de 4,4 millones establecido en septiembre.

Pero en general, la recuperación del mercado laboral fue fuerte en 2021, ya que el país agregó más de 500 mil empleos por mes durante los primeros 11 meses del año. Ahora hay preocupaciones sobre una desaceleración, después de que las cifras de noviembre estuvieran por debajo de las expectativas.

Oleoducto Keystone XL

A propósito de su política energética y ambiental, Biden prometió en campaña revocar el permiso del oleoducto Keystone XL, un proyecto de 6,6 billones de euros que transportaría hasta 830 mil barriles de crudo pesado al día a través de una ruta de 1 mil 897 kilómetros, desde la provincia de Alberta, Canadá, hasta la costa de Texas.

Lo cumplió en sus primeros 100 días de gestión, mediante una orden ejecutiva, pese a que 1 mil empleos se perdieron y otros 9 mil “nunca verán luz” con la suspensión del desarrollo del oleoducto, según denunció Mike Sommers, director ejecutivo del Instituto de Petróleo Estadounidense.

En su momento Sommers argumentó que la recuperación económica se detendría al “eliminar de la escena la energía local y asequible, con más regulaciones, más impuestos y más restricciones de acceso”.

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