CIUDAD DE GUATEMALA, 07/06/2021.- La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris (i), habla durante una conferencia de prensa tras una reunión con el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei (d), y sus ministros de gobierno hoy, en el Palacio Nacional de la Cultura, en Ciudad de Guatemala (Guatemala). EFE/ Esteban Biba


Los planes para combatir la corrupción y la migración en Centroamérica trazados por la Administración Biden se frustraron a medida que las relaciones diplomáticas con El Salvador se tensaron.


En un intento por recuperar las buenas relaciones con uno de los países del Triángulo Norte, en Centroamérica, EEUU busca acercarse a Honduras. Esto sucede mientras el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, que mantiene una relación tensa con la Administración Biden busca estrechar lazos con otros países lejos del continente americano.


La vicepresidenta, Kamala Harris, encabeza la delegación que representa a la administración del presidente Joe Biden durante la toma de posesión de Xiomara Castro como presidenta de los hondureños.


Esta semana, un asesor privado de la Casa Blanca dijo, en Washington DC, que la vicepresidenta, además, ha mantenido comunicación constante con Castro para marcar el rumbo de la relación que tendrá EEUU con el próximo gobierno de Honduras.


“La vicepresidenta Harris lidera la delegación que representará al presidente Biden durante el día de la toma de posesión de Xiomara Castro, la próxima semana. Ella tiene un compromiso muy constructivo con Castro y estamos respondiendo a las necesidades que tiene el gobierno”, dijo el asesor de la Casa Blanca.


El funcionario estadounidense señaló que entre los puntos que ha tratado la vicepresidenta Harris, con la próxima presidenta hondureña, está la creación de una nueva entidad anticorrupción. Esto debido a que el gobierno del presidente saliente, Juan Orlando Hernández, no renovó el contrato de la Misión de Apoyo y Lucha Contra la Corrupción y la Impunidad, conocida como la Macci.


Pero no solo Honduras cerró las puertas a investigaciones de corrupción de los organismos creados y financiados con el apoyo de EEUU.


Guatemala, en medio del escándalo de vínculos de corrupción y narcotráfico en el gobierno, también cerró la CICIG y en El Salvador, el presidente mandó a cerrar la CICIES cuando el exfiscal general, Raúl Melara, la informó de varios casos de indicios de corrupción entre funcionarios de su gobierno.


El asesor de la Casa Blanca dijo que existen pláticas sobre acuerdos con el sector privado, con organizaciones civiles y con miembros de la comunidad internacional en los países del Triángulo Norte para continuar abordando el problema de la corrupción institucional en los tres países y ahora especialmente en Honduras.


También dijo que la vicepresidenta Harris también ha sostenido, recientemente, numerosos encuentros con el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, en los que el mandatario guatemalteco ha expresa su interés en construir “el muro de la prosperidad” con la Administración Biden, que contempla componentes de combate al narcotráfico.


“La vicepresidenta también ha estado personalmente en comunicación con el presidente Giammattei y él también ha tenido serios acercamientos con su asesora de seguridad nacional, Nancy McEldowney. Las conversaciones empezaron en un tono muy positivo y estamos de acuerdo en muchas cosas, el presidente propuso algo a lo que él le llama el Muro de la Prosperidad”, dijo el funcionario.


Continúan la preocupación por El Salvador

Pese a que el presidente Bukele ha marcado el distanciamiento con la Administración Biden, y que, además, se encuentra buscando nuevos lazos de cooperación en Turquía y en Rusia, EEUU mantiene su interés e intención de trabajar de cerca con organizaciones civiles, pero marcando una distancia notable con el gobierno salvadoreño.


“Reconocemos que el presidente Bukele es muy popular y también hemos sido claros en decir que la popularidad no te da un cheque en blanco para socavar la democracia y la institucionalidad del país o de El Salvador. Hemos visto ataques en las redes sociales hacia nuestra embajadora y claro que cosas como estas son preocupantes. Así no es cómo un gobierno se lleva bien con otro”, dijo.


Bukele anunció también esta semana que acordó con Turquía un trato para comprar armas y drones. Y que, además, trabajará junto a ese país en el proyecto de compra de un satélite.

Este anunció no cayó en gracia en el país centroamericano. En las últimas semanas se supo que el gobierno estaba espiando con el virus Pegasus a una veintena de periodistas, opositores y activistas de derechos humanos.


Spyware Pegasus fue vendido por la empresa israelí NSO a varios gobiernos, inicialmente se dijo que era para espiar y rastrear a terroristas y delincuentes, pero investigaciones periodísticas, incluidas las del Washington Post, determinaron que fue usado para hackear teléfonos de periodistas, ejecutivos de empresas, activistas en todo el mundo, inclusive, al periodista asesinado en la embajada de Arabia Saudita, en Turquía, Jamal Khashoggi.


Sobre el acercamiento de China con El Salvador y con otros países de Centroamérica, el funcionario dijo que la Administración Biden no va a entrar en la dinámica de pedir a otras nacionales “escoger”, entre China y EEUU, pues la presidencia está clara en que “hay líderes que no están interesados en la prosperidad y el futuro de sus ciudadanos”.


El funcionario se refirió a la próxima convención de países por la democracia, que es el seguimiento a la convención que se desarrolló en diciembre pasado, en la que fueron nombrados bajo la lista Magnitsky, de funcionarios corruptos y que atentan en contra de los Derechos Humanos, a la secretaria de la presidencia de El Salvador, Carolina Recinos; el Director de Tejido Social, Carlos Marroquín; el Director de Centros Penales, Osiris Luna Meza,  y a su madre, Alma Yanira Meza.


El gobierno salvadoreño no fue incluido en la lista de invitados a la convención pasada, pero según dijo el asesor de la Casa Blanca, por ahora no se ha hablado en la Administración Biden excluir a alguno de los países, como El Salvador, que han marcado su distancia de EEUU.