CARECEN
DIRECTOR. Abel Núñez, tiene más de una década al frente de CARECEN, una de sus metas es hacer crecer a nivel nacional a la institución/Carmen Rodríguez para ETL
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CARECEN, el Centro de Recursos para Centroamericanos, nació hace 41 años con el objetivo de dar respuesta a los problemas de la comunidad inmigrante, mayormente salvadoreña, que se había establecido y que estaba creciendo, en Washington DC. 

A medida que el tiempo, las políticas y los contextos de la inmigración evolucionaban, la institución se ha desarrollado y ha adoptado otro rol más activo en temas relevantes y de importancia para toda la comunidad latina. 

Su director, Abel Núñez, quien funge en el cargo por más de diez, habló con El Tiempo Latino sobre esos cambios, los retos que ha enfrentado la institución y sobre las metas que como líder de la instancia sigue para hacer que crezca. 

“CARECEN nace para lidiar con las necesidades inmediatas de trabajo, vivienda para todo este nuevo flujo migratorio que estaba llegando en la década de los 70 y 80. Pero ha jugado un papel de incidencia. En tema del TPS la organización jugó un papel importante para que este programa se hiciera ley”, explicó el director. 

Pese al camino recorrido, Núñez señala que hay mucho más por hacer. En este momento, la organización representa en temas migratorios no solo a los latinos y está enfocando su trabajo generar conciencia entre las comunidades hispanas sobre la importancia de la participación ciudadana en los cambios del país. 

“Muchos de nosotros tienen capacidad, pero no es capacidad de poder, hacemos relaciones con la gente de poder y a través de esa relación podemos conseguir buenas políticas, pero no es porque nosotros lo demandamos. Mi meta es hacer crecer la organización. CARECEN debe ser el punto de desarrollo del poder comunitario”, dijo Núñez. 

El trabajo específico de CARECEN inició a principios de los 80 y se centraba en la búsqueda de soluciones al problema de la vivienda y a favor de los derechos de los inmigrantes que se estaban afincando en Washington DC. 

Sin embargo, a medida que a estos problemas se sumó la necesidad de encontrar una alternativa para que los inmigrantes pudieran regularizar su estatus migratorio o encontrar opciones más factibles para obtener permisos de trabajo, la organización fue involucrándose en el tema de la incidencia política en el país. 

Debido a que la institución fue fundada por salvadoreños, este grupo fue el que tomó la batuta en temas relacionados a la migración y la legalización de ese momento, junto a quienes dirigían CARECEN. 

“Con el tiempo, jugamos un papel para que el TPS se haga ley. Sin los salvadoreños y sin CARECEN el TPS no existiera. La organización hizo un trabajo muy arduo durante los 80, para que en los 90 el presidente Bush papá aprobara la ley de inmigración que incluyó la provisión que desarrolla el programa TPS”, afirmó el director. 

De hecho, los primeros en recibir el beneficio migratorio en esa década fueron los salvadoreños. Con los años y en las siguientes administraciones el programa incluyó a hondureños, nicaragüenses, sudaneses, nepalíes, haitianos y recientemente a los venezolanos.

“El trabajo siempre fue claro. Uno, los servicios directos, para asegurar que la gente recibiera lo que necesita y lo otro, el trabajo de incidencia. Sea la necesidad, a veces a nivel nacional, regional y a local”, dijo Núñez. 

TRABAJO. Núñez fue identificado como un líder joven en sus inicios. Los valores que adquirió en su hogar y como hijo de inmigrantes definen su compromiso con la comunidad/Carmen Rodríguez para ETL

Los inicios 

El tema de la vivienda cobró relevancia, especialmente para los inmigrantes en los 90 cuando hubo un cambio en el sector y cuando los inmigrantes que buscaban asentarse en las afueras de la zona metropolitana de DC quisieron regresar a la ciudad, pero se enfrentaron con que el costo de la vivienda era alto.  

“Antes era muy barato vivir y alquilar una casa o un apartamento, pero en ese momento se empieza a hacer extremamente caro. Teníamos problemas de gente que los estaban desplazando de sus viviendas, o tenían lugares espantosos y les cobraran un alquiler alto. 

Estas personas no tenían nadie quien los defendiera y el sistema no sabía qué hacer con la gente particularmente cuando no hablaban inglés, cuando no tenían una legalidad, un estatus migratorio”, explicó. 

Gracias al trabajo de ese momento, la incidencia que logró la instancia a nivel político con las autoridades locales de DC derivó en la creación de la Ley de Oportunidad del Inquilino, conocida como TOPA, que, entre otras cosas, permite que las personas que rentan una propiedad puedan tener el derecho y la facilidad para comprarla, si esta es puesta a la venta. 

“Es en ese espacio donde entra CARECEN y crea un programa de vivienda donde el primer pilar es defender el alquiler, asegurar que la gente conozca sus derechos, que vivan en un lugar digno y nos elevamos también a proteger a los dueños de casa cuando la burbuja de vivienda de 2008 explota”.

También, en los inicios CARECEN redactó un folleto, que fue conocido como “el código del mojado”, que era una especie de folleto informativo que contenía instrucción de lo que el inmigrante debía hacer o decir en el caso de que fuera detenido y visitado por agentes de migración. 

“Lo triste es que el contenido de ese panfleto que desarrollamos todavía es válido porque las leyes en realidad no han cambiado mucho, no han aumentado los derechos del inmigrante, pero las causas por las que vienen sí”, señaló Núñez. 

CELEBRACIÓN. Durante la celebración de los 41 años de CARECEN, Abel Núñez compartió con el equipo de El Tiempo Latino/Carmen Rodríguez para ETL

Los cambios 

A medida que el problema de la inmigración fue cambiando y que las causas de la migración fueron creciendo. Los dirigentes de CARECEN empezaron a ver la necesidad de que se crearán políticas en el país que no solo abordaron el problema migratorio a nivel local, sino que también buscarán, para abordar, las raíces de la migración. 

“Así fue como se veía la función de cambiar una política de Estados Unidos hacia la región con la población, que como ahora, viene huyendo de pobreza, de violencia, el trauma que traen, que también son retos para la integración. Empezamos a ver problemas de reunificación. El tema ya no es solo la vivienda”, acotó el director. 

Uno de los principales temas que se fueron posicionando entre el trabajo de la organización fue la atención a la salud mental de los jóvenes que eran traídos al país y que se enfrentaron al choque cultural de llegar a un lugar del cual no se sentían parte. 

“Eran cosas necesarias y son cosas que CARECEN no hace, pero por eso entra aquí las relaciones con otras instituciones para asegurar eso y así es que CARECEN se empieza a replicar en otras ciudades, por eso hay uno en Los Angeles, otro en San Francisco, en New York y Houston, ciudades donde también estaba entrando la comunidad salvadoreña”, explicó. 

Todos los CARECEN se enfocan en estos temas, pero con las particularidades de su ciudad. El trabajo de inmigración, asesoría legal migratoria, educación financiera y de servicios para la comunidad es el mismo que realizan con enfoque especial en la comunidad inmigrante. 

La inclusión de temas de educación financiera se da a partir de que la comunidad envía remesas y que consecuentemente estas tienen un impacto en la economía de las familias a nivel local y en sus países de origen. De ahí también la importancia de que el trabajo incida en las políticas públicas locales, de país y de Estados Unidos a la región de dónde salen los inmigrantes. 

“Estamos siempre viendo todas esas políticas más allá del servicio que damos. Nuestra visión de inmigración es una de una perspectiva transnacional donde nos interesa qué pasa en el país de origen, en el país de tránsito y en el país de destino”, acotó. 

Estas nuevas políticas adaptadas a la evolución de la migración y del trabajo de la institución, tienen como objetivo también ayudar a la integración de los inmigrantes al país.  

“En este momento estamos claros, la gente viene por necesidad. Ninguna persona inmigrante se levanta un día y dice me voy para Estados Unidos. Se van porque no pueden proveer para su familia, por la inseguridad, por razones políticas, por otras razones y el país ya no los puede proteger.

Al momento que salen de su país se exponen a los peligros en una trayectoria muy difícil y después cuando llegan a Estados Unidos se exponen a un reto de integrarse a un país que tiene leyes difíciles de migración, muy limitadas y ahí, en espacio es donde nosotros tratamos de apoyar políticas a nivel local en las ciudades, a nivel nacional para poder cambiar”, afirmó. 

COMUNIDAD. Núñez se ha ganado el respeto por su trabajo y empeño a favor de los inmigrantes y las comunidades latinas/Carmen Rodríguez para ETL

Un líder joven

Abel Núñez llegó por casualidad a CARECEN. Su intención, siendo todavía estudiante, era integrarse a una oficina en la que pudiera aprender cómo ser un buen oficinista. Sin embargo, desde pequeño, y gracias a sus padres, tenía una vocación por ayudar a su comunidad.

“Andaba buscando una pasantía que me diera experiencia, habilidades de trabajar en oficina, mis padres no vienen de esa experiencia como muchos inmigrantes y pensé -si lo voy a hacer quiero hacerlo con una organización que trabaja y que ayude a la comunidad-”, contó. 

Trabajando en el área de inmigración y traduciendo del español al inglés los testimonios de todos los inmigrantes que acudían para recibir apoyo para solicitar asilo en el país, fue como Núñez se dio cuenta de por qué la gente migraba. Su caso no había sido parecido. 

“Fue la primera vez que vi personas aplicando por asilo y oyendo sus historias me di cuenta de lo que habían pasado. Yo vine como niño porque mi tía pidió a mi papá, crecí en el área metropolitana de Washington, pero anclado en la cultura salvadoreña. Y en CARECEN me di cuenta de todo el trabajo de solidaridad que se hizo en los 80 y empecé a conocer los actores, la gente que hacía el trabajo legal y me fascinó”, señaló. 

El entonces director de la institución Saúl Solorsano notó el liderazgo nato que tenía Núñez y se convirtió en su mentor. Al finalizar sus estudios universitarios y tras observar el papel que CARECEN jugó durante los disturbios de la Mount Pleasant para garantizar los derechos equitativos para la comunidad latina se incorpora a la organización. 

“Eso me despertó esa chispa de la incidencia de hacer un cambio real, algo de lo que me di cuenta rápidamente en mi juventud, es que yo decía, bueno independientemente de si sé me gusta, lo que se decida en el Congreso me impacta, entonces yo pensaba que debía tener voz y aprendí que CARECEN era un vehículo para darme esa voz”, expresó.

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