Tras el aniversario número 19 del tiroteo masivo en Virginia Tech, el más letal en la historia de Estados Unidos, los senadores por Virginia, Mark Warner y Tim Kaine, presentaron una nueva propuesta legislativa para reforzar el control de armas.
El ataque, ocurrido el 16 de abril de 2007, dejó 32 personas fallecidas y marcó profundamente a la comunidad de Blacksburg y a todo el país. Casi dos décadas después, el recuerdo sigue impulsando acciones políticas.
“Debemos construir un país donde nadie tenga miedo de ir a la escuela, al trabajo o a un evento público”, expresó Kaine al presentar el proyecto.
La iniciativa, llamada Virginia Plan to Reduce Gun Violence Act, propone un paquete amplio de medidas enfocadas en limitar el acceso a armas y reforzar la seguridad. Entre los puntos más destacados está la restricción de compra de una pistola por mes, una medida que busca frenar el acaparamiento y el tráfico ilegal.
También se incluye la obligación de reportar armas perdidas o robadas en un plazo de 48 horas, así como normas más estrictas para el almacenamiento seguro, especialmente en hogares con menores.
La propuesta responsabiliza legalmente a quienes dejen armas cargadas al alcance de niños o adolescentes.
Otro eje clave del plan es el fortalecimiento de las protecciones para víctimas de violencia doméstica. La legislación busca cerrar vacíos legales que actualmente permiten que algunas personas con antecedentes de abuso, como parejas no casadas, puedan poseer armas. Además, se ampliaría la prohibición a personas condenadas por acoso o bajo órdenes de restricción.
El proyecto también contempla la creación de órdenes de protección de riesgo extremo a nivel federal, que permitirían retirar temporalmente armas a personas consideradas una amenaza para sí mismas o para otros. A esto se suma la prohibición de armas de asalto, tanto en su venta como en su fabricación e importación, así como restricciones de edad para su posesión.
Uno de los puntos más novedosos es la prohibición de las llamadas “ghost guns”, armas sin número de serie difíciles de rastrear. También se busca reforzar la seguridad en espacios sensibles como hospitales, centros de salud mental y universidades públicas, donde se limitaría la presencia de armas de fuego.
Los senadores destacaron que muchas de estas medidas ya han sido aplicadas en Virginia con resultados positivos, y consideran que es momento de llevarlas al ámbito nacional.
Warner subrayó que demasiadas comunidades en el país han vivido tragedias similares, lo que hace urgente avanzar en reformas “de sentido común”.