La inteligencia artificial prometió abaratar todo: producir más con menos gente, bajar costos, aumentar salarios reales. Ese futuro puede llegar, pero varios funcionarios de la Reserva Federal advierten que los costos llegan primero. Y esos costos los paga la gente en su factura de electricidad, en el precio de los chips y en las tasas de interés que no bajan.
El debate divide al banco central justo cuando el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, prepara la reunión de política monetaria del 17 y 18 de junio —la primera bajo su liderazgo— y los mercados especulan si habrá un alza de tasas antes de que termine el año.
El milagro de productividad que nadie encuentra todavía
Alberto Musalem, presidente del Banco de la Reserva Federal de San Luis, fue directo en una conferencia en Reikiavik el 28 de mayo: "Sería riesgoso depender de la perspectiva de un mayor crecimiento de productividad en el futuro para resolver nuestro problema de inflación hoy", dijo en declaraciones preparadas para el evento.
Mary Daly, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, lo expresó de otra forma al hablar con asistentes al Reagan Economic Forum: las empresas dicen que todavía no ven la productividad. "Si hablas con las compañías, dicen que aún no han visto los beneficios", declaró Daly. Una encuesta reciente del Foro Económico Mundial señala que la mayoría de los sectores no verá ganancias de productividad por IA durante al menos dos años más.
Lo que sí se ve ahora es la inversión: casi $1,5 billones en chips, electricidad y centros de datos anunciados en los últimos meses. Esa demanda física está calentando la economía, no enfriándola.
Por qué la IA podría subir tu factura de luz
El ex presidente de la Fed, Jerome Powell, había advertido en marzo que los centros de datos generan una demanda energética que llega antes que cualquier beneficio de productividad. Goldman Sachs estimó que los precios de electricidad para los consumidores podrían subir un 6% entre 2026 y 2027 por la presión de los centros de datos sobre la red eléctrica.
Las empresas de servicios públicos pidieron en 2025 un aumento récord de $31.000 millones en tarifas —más del doble que el año anterior— y los hogares de bajos ingresos cargan de forma desproporcionada con esos aumentos. Para una familia latina con presupuesto ajustado, ya en mínimos de ahorro, el impacto es inmediato y concreto.
Warsh apuesta al optimismo, otros piden evidencia
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, sostiene la postura contraria: la IA generará un boom de productividad que permitirá crecer sin inflación y eventualmente bajar tasas. Es la misma postura que comparte la administración Trump y buena parte de Wall Street.
Pero los datos actuales no respaldan esa apuesta todavía. El índice de precios al consumidor preferido de la Fed —el PCE— subió 3,8% en los doce meses hasta abril, por encima del objetivo del 2%. Los mercados de futuros asignan más del 50% de probabilidad a un alza de tasas antes de que termine el año.
El problema es el tiempo. Las empresas que invierten en IA hoy esperan ver el retorno en productividad en 2028 o 2029, según los economistas del Foro Económico Mundial. Pero la inflación existe hoy, y la Fed tiene que decidir con los datos de hoy.
Qué significa esto para los latinos
Si la Fed mantiene tasas altas o las sube, las consecuencias directas son hipotecas más caras, préstamos de auto más onerosos y crédito más difícil de conseguir. Los latinos tienen tasas de propietarios de vivienda más bajas que el promedio nacional, en parte porque los costos de financiamiento son una barrera de acceso. Tasas altas prolongan esa brecha.
Al mismo tiempo, el boom de inversión en IA está generando empleos —en construcción de centros de datos, mantenimiento de infraestructura eléctrica y servicios de soporte— que históricamente han sido accesibles para trabajadores latinos sin título universitario. La economía envía señales contradictorias al mismo tiempo. La reunión de la Fed del 17 y 18 de junio será el próximo momento clave.