El precio promedio de un auto nuevo en Estados Unidos ronda los $50.000 y ya no existe un solo modelo por debajo de $20.000. Un análisis de la consultora Bain & Company publicado la semana pasada prevé que el mercado automotor del país se contraiga de aquí a 2040, impulsado por una combinación de menos nacimientos, menor inmigración y precios que expulsan a millones de compradores.
Para los 12,3 millones de trabajadores latinos en el sector servicios que dependen de un auto para llegar a su empleo, la tendencia golpea directamente el bolsillo.
¿Por qué se encoge el mercado de autos?
Bain & Company identificó tres factores que presionarán las ventas durante la próxima década. Primero, la tasa de natalidad en Estados Unidos sigue cayendo, lo que significa menos conductores nuevos entrando al mercado cada año. Segundo, las políticas migratorias más restrictivas reducen la llegada de compradores potenciales. Tercero, y quizás más relevante para el consumidor promedio, los precios se volvieron inalcanzables para una porción creciente de la población.
Los pagos mensuales de un auto nuevo subieron 30% en los últimos cuatro años. Al mismo tiempo, los compradores mayores de 55 años representan ya casi la mitad de todas las ventas de vehículos nuevos, una señal de que los jóvenes y las familias de ingresos medios están quedando fuera del mercado.
Los aranceles agravan el problema
A la contracción estructural se suma el impacto de los aranceles del 25% sobre automóviles importados que la administración Trump mantiene vigentes. Los aranceles encarecen tanto los vehículos terminados que llegan del extranjero como los componentes que las ensambladoras usan en sus plantas de Estados Unidos.
Volkswagen, uno de los mayores fabricantes del mundo, anunció esta semana que planea eliminar hasta 100.000 empleos, casi uno de cada seis en su plantilla global. La presión viene de fabricantes chinos como BYD, que venden eléctricos a precios competitivos y le han quitado terreno a las marcas europeas en su propio continente.
¿Qué opciones tiene quien necesita un auto?
El mercado de autos usados se convirtió en la alternativa obligada para millones de familias. Pero incluso ahí los precios subieron: el costo promedio de un vehículo usado ronda los $28.000, según datos de Cox Automotive. Algunas opciones a considerar:
- Revisar programas de vehículos certificados (CPO) de concesionarios, que ofrecen garantía extendida sobre autos usados recientes.
- Comparar tasas de financiamiento en cooperativas de crédito locales, que suelen ofrecer mejores condiciones que los bancos grandes o el financiamiento del concesionario.
- Consultar si tu estado ofrece incentivos para la compra de vehículos eléctricos usados, que en algunos casos cubren hasta $4.000.
Un mercado que cambia para siempre
La proyección de Bain & Company no habla de una crisis temporal sino de un cambio estructural. El mercado automotor de Estados Unidos vivió su auge cuando la población crecía, el crédito era barato y un auto nuevo costaba el equivalente a un año de salario promedio. Hoy el precio promedio de $50.000 equivale a más de un año de salario para el trabajador latino mediano, cuyo ingreso anual ronda los $40.000.
Mientras los fabricantes apuestan por vehículos de mayor margen — camionetas, SUVs y eléctricos de gama alta —, el segmento de autos accesibles se sigue encogiendo. Para quien soñaba con estrenar carro, el reloj juega en contra.