Diecisiete mexicanos han muerto bajo custodia o en operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) desde el regreso de Donald Trump a la presidencia, y el gobierno de México anunció que llevará esos casos directamente a las fiscalías estadounidenses. La decisión marca un giro frente a la estrategia diplomática que había seguido hasta ahora.
El canciller Roberto Velasco informó el jueves que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) solicitará el apoyo de la Fiscalía General de la República (FGR) para presentar denuncias penales ante fiscalías estatales de Estados Unidos y ante el Departamento de Justicia.
¿Qué detonó el cambio de estrategia?
El anuncio llegó días después de que un agente de ICE disparó y mató al mexicano Lorenzo Salgado Araujo durante un operativo el 7 de julio en Houston, Texas. Según información oficial de ICE, Salgado Araujo embistió con su vehículo a un oficial, quien respondió con disparos; el mexicano murió horas después en un hospital.
Del total de 17 casos que documenta la cancillería mexicana, 14 corresponden a muertes bajo custodia en centros de detención y tres a operativos migratorios directos.
De la diplomacia a los tribunales
Hasta ahora, México había optado por la vía diplomática: envió 11 notas de protesta formal al gobierno estadounidense pidiendo que se esclarecieran los hechos, sin obtener respuestas que consideraran suficientes.
"La Secretaría de Relaciones Exteriores va a solicitar apoyo a la Fiscalía General de la República para presentar de manera formal denuncias contra quien resulte responsable ante las fiscalías estatales y ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos", dijo Roberto Velasco, secretario de Relaciones Exteriores de México, en la conferencia matutina presidencial
Además de las denuncias penales, México promoverá acciones civiles contra las empresas privadas que operan varios de los centros de detención donde ocurrieron las muertes, y pedirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que examine el patrón de fallecimientos.
Un problema que trasciende a México
El caso de México no es aislado. Según cifras del Departamento de Seguridad Nacional, 58 personas de distintas nacionalidades han muerto bajo custodia de ICE desde el inicio del segundo gobierno de Trump, con un aumento de suicidios sin precedentes según investigadores que publicaron sus hallazgos en la revista científica JAMA.
La preocupación no se limita a la frontera. En el área de Washington, DC, Virginia, DC y Maryland se han opuesto públicamente a que ICE mantenga en reserva información sobre muertes bajo custodia en sus instalaciones.
Detenidos en distintos estados también han denunciado fallas graves en la atención médica dentro de los centros de detención, desde medicamentos no administrados a tiempo hasta infecciones sin tratar.