Baltimore destinará $20 millones de los fondos ganados en demandas contra farmacéuticas para combatir el estigma que rodea el uso de sustancias, el primer paso de una campaña de cuatro fases que la ciudad lanzó ayer bajo el nombre "Hope Lives Here".
Cuatro fases contra el estigma y las sobredosis
La primera fase busca reducir el estigma y presentar el uso de sustancias como una condición médica, no como una falla personal. Las siguientes fases cubrirán prevención de sobredosis, acceso a naloxona, tratamiento y recuperación, y apoyo a familias que perdieron a un ser querido.
La campaña se desarrolló con base en grupos focales y sesiones de escucha comunitaria, en colaboración con CharmTV, el canal municipal de Baltimore.
"El trastorno por uso de sustancias no es un fracaso personal; es una enfermedad", dijo Brandon Scott, alcalde de Baltimore, en el lanzamiento de la campaña el 31 de agosto
$400 millones de acuerdos con farmacéuticas
Los $20 millones destinados a esta primera fase salen de un fondo mayor a $400 millones que Baltimore ganó en demandas contra fabricantes de opioides, según reportó The Baltimore Sun el mismo día del anuncio.
Esta es una iniciativa de Baltimore City; el condado de Baltimore no está cubierto por este programa específico, aunque enfrenta su propia crisis de sobredosis y cuenta con recursos separados.
Recursos disponibles ahora
La ciudad ya opera máquinas expendedoras de reducción de daños con acceso gratuito y las 24 horas a kits de higiene, tiras para detectar fentanilo y naloxona gratuita, además de puntos de desecho de agujas en distintos puntos de la ciudad.
Quienes buscan apoyo pueden comunicarse con el Departamento de Salud de Baltimore City al (410) 396-4398 o a través del sistema 311 de la ciudad.
Un debate que también vive Boston
El dilema de cómo responder a la crisis de sobredosis sin estigmatizar a quienes la enfrentan no es exclusivo de Baltimore: un debate similar se vive en Boston, donde un cambio de estrategia en la llamada zona de "Mass and Cass" preocupa a expertos en salud.
Para las familias latinas de Baltimore que enfrentan esta situación, la ciudad insiste en que buscar ayuda no debe verse como un fracaso personal, sino como el primer paso hacia la recuperación.