“¿Y usted cómo vino?”
La pregunta se la hizo un niño venezolano en un colegio de Detroit. Lermit Díaz-Salazar había reconocido entre los alumnos un “¡naguará!”, esa expresión venezolana de asombro que, según el contexto, encuentra ecos en el “¡no manches!” mexicano o el “¡avemaría!” colombiano. Se acercó a conversar. El niño quiso saber cómo había llegado él a Estados Unidos.
“Supe, en ese instante, que yo había migrado desde el privilegio”, recuerda el escritor. Sospechó que el niño había cruzado el Darién y le preguntó por aquella travesía. Ese encuentro sería uno de los impulsos de Inmigrantes, una novela construida, según cuenta, a partir de más de cincuenta entrevistas.
Para Díaz-Salazar, el desplazamiento también puede ocurrir sin abandonar un país. Esa es la conexión que propone entre sus dos obras: El eco de Pía (2025) e Inmigrantes (2026): la experiencia de dejar atrás una vida y tener que reconocerse en otra.
Mientras que El Eco de Pía se enfoca en una historia íntima de sanación emocional en Italia, Inmigrantes entrelaza testimonios reales sobre el desarraigo, la migración y la búsqueda de la dignidad al cruzar fronteras.

Dos maneras de cruzar
En la descripción que hace el autor, El eco de Pía es una novela íntima, centrada en dos personas y en la persistencia del amor y la memoria. Su conflicto se encuentra en aquello que creemos superado hasta que un encuentro, un lugar o un recuerdo vuelve a ponerlo frente a nosotros.
Inmigrantes amplía el escenario: tres líneas narrativas, numerosos personajes y una geografía que condiciona sus decisiones. La pérdida adquiere una dimensión física. A los afectos y las pertenencias que quedan atrás se suman los peligros de la travesía y la incertidumbre de llegar.
Hay una pregunta que permite acercarse a ambas obras y que el propio escritor formula: “¿Qué ocurre con nuestra identidad cuando la vida nos obliga a empezar de nuevo?”.
En esta entrevista, Díaz-Salazar explica cómo esa inquietud tomó dos formas narrativas distintas.

¿Qué experiencia te impulsó a escribir Inmigrantes y cuánto de tu propia vida se encuentra en sus páginas?
Durante su adolescencia, Díaz-Salazar estudió en Nueva Jersey y en Europa. En Austria descubrió el intercambio cultural y las diferencias que imponían las fronteras europeas durante la Guerra Fría. Pero fueron encuentros posteriores, trabajando como intérprete en Estados Unidos, los que dieron urgencia a la novela Inmigrantes.
Recuerda especialmente una sesión entre una terapeuta y una familia sudamericana. La profesional celebró que un niño de once años ya conociera once países. Según relata el autor, detrás de aquel recorrido había una experiencia traumática: el niño había estado a punto de ahogarse en la selva Centroamericana del Darién cuando su familia intentaba emigrar a Estados Unidos.
La distancia entre esas dos interpretaciones del mismo viaje lo marcó.
“De mi propia vida en el libro hay menos hechos literales y más una herida compartida. Yo también migré”, explica. “No crucé el Darién. Pero escuché, de primera mano, a quienes sí lo hicieron”.
¿Cómo construiste a los personajes y qué descubriste al acercarte a experiencias distintas de la tuya?
La investigación combinó material periodístico, documentales y entrevistas. Díaz-Salazar concentró numerosos testimonios en dos personajes, Emiliano y Alejandra. Después conoció a una madre salvadoreña y a su hija cuya historia lo llevó a reorganizar buena parte de la novela. Cuenta que cambió sus nombres para protegerlas.
De ese proceso surgió una reflexión sobre las distintas formas del miedo. En la selva, el peligro exige respuestas inmediatas: caminar, cruzar un río, mantener a un hijo con vida. Ante el sistema migratorio, aparece otra incertidumbre.
“Se está ante un juez, ante abogados, ante un idioma que quizá uno no domina y ante un código legal que resulta extraño. Y sobre todo algo muy angustioso, que tu destino está en manos de otros”.
Según el escritor, aquella madre llegó a sentir más miedo ante el proceso migratorio que durante la travesía. Comprender esa aparente contradicción se convirtió en una preocupación central del relato.
¿Qué quieres explorar mediante la literatura?
“Que la literatura hiciera lo que la estadística no puede: devolverle el rostro a cada historia”.
Su intención, explica, fue acercar al lector a la experiencia corporal del viaje: el hambre, el barro, la sed y el cansancio. También a los gestos de solidaridad que acompañan el peligro: compartir un botiquín, repartir comida o cargar al hijo de otra persona.
La pregunta que quisiera dejar abierta al terminar la novela es directa: “Después de leer esto, ¿sigues viendo al número, al expediente, o ya ves a la persona?”.
¿Qué une a El eco de Pía con Inmigrantes?
“En El eco de Pía ese viaje es principalmente interior”, responde. Los personajes conviven con sus decisiones y con las versiones pasadas de sí mismos.
En Inmigrantes, el desplazamiento obliga a reconstruir las referencias de la identidad: la casa, la ciudad, la familia, el país.
“Me interesa ese momento en que alguien ya no puede volver a ser quien era, pero todavía no sabe quién será después”.
Esa respuesta ofrece una clave para leer las dos obras en conjunto: observar qué conservan sus personajes cuando cambian las circunstancias que los definían.
¿Qué cambió en tu escritura de un libro al otro?
“El eco de Pía es una novela de una sola voz, íntima, casi de cámara: dos personas y el peso de lo que fue. Inmigrantes me obligó a pensar a coro”.
El cambio también le exigió abordar la violencia. Su preocupación, afirma, fue contarla sin adornos y sin convertirla en espectáculo, consciente de que muchas escenas nacían de experiencias reales.
“Antes quería que el lector viera lo que yo veía; ahora me interesa saber qué puede ver cuando dejo de mostrárselo todo”.
El autor vincula ese aprendizaje con el recorrido de sus libros: escuchar una voz en El eco de Pía, reunir muchas en Inmigrantes y descubrir, en su siguiente obra, cuándo conviene callar.
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El Eco de Pía
Autor: Lermit Diaz
Un viaje sensorial por Italia que entrelaza paisajes, aromas y silencios con los fragmentos del alma de una mujer en reconstrucción. Pía no es solo un personaje: es el reflejo de todas aquellas que han amado, perdido y encontrado en el camino la fuerza para volver a empezar.
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Inmigrantes
Autor: Lermit Diaz
¿Qué puede llevar a una mujer a arriesgarlo todo y emprender el camino más peligroso del continente? En Inmigrantes, Lermit Ramón Díaz-Salazar nos invita a explorar una de las experiencias más conmovedoras de nuestro tiempo: la de quienes atraviesan selvas, fronteras, ríos y desiertos, no en busca de lujos, sino para reclamar su derecho a una vida digna.
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