Por Olga Imbaquingo - Especial para El Tiempo Latino
“Siempre que mi mundo ha fallado en sostenerme y alentarme, me he refugiado en los libros”. Con esa declaración de amor al saber que Richard Wright dejó para las futuras generaciones, se educan 300 jóvenes en el colegio que lleva el nombre de este poeta y escritor afroamericano.
Fieles seguidores de la palabra escrita o hablada, en Richard Wright Public Charter School el currículum académico se sostiene en una fórmula que desde que se inventó la escritura nunca falla: una educación que privilegia el buen uso del lenguaje, las destrezas de la redacción, el respeto a la gramática o la pulcritud de un párrafo son el pasaporte al éxito.
Cualquier revolución educativa necesita de la comunicación. Eso lo saben bien en este centro educativo, que no va contra corriente de las tendencias profesionales demandadas por el mercado, sino que las asimila sin olvidar cuál es su principal objetivo: enseñar a escribir artículos periodísticos, guiones, ensayos o argumentos.
Antes de ponerse la capa y la muceta el día de la graduación, los alumnos se capacitan en el manejo de las cámaras de televisión, con primeros planos, ángulos y movimiento; y, producción de programas de radio y dominio del micrófono. Saben incluso producir vídeos noticiosos y artísticos, hacer entrevistas para periódicos, la radio, la televisión y los medios digitales.
Un currículum único

“Richard Wright es una escuela transformadora y lo que estamos haciendo es transformar a nuestros estudiantes en diestros comunicadores, que van a ser las voces de nuestra comunidad. En otras palabras, estamos educando a los futuros periodistas, comentaristas, presentadores”, dijo el doctor Marco Clark, director y fundador de esta escuela.
Sin lugar a dudas es un pensum de estudios inigualable entre las escuelas públicas y chárter de Washington DC y de todo el país, con una plantilla docente que prioriza la educación en periodismo y el estudio de la comunicación humana a través del cine, vídeo, audio, fotografía, medios digitales e interactivos. Una red de mentores en los medios de comunicación contribuye a la formación de los alumnos y alumnas de este plantel. Últimamente, se ha agregado la enseñanza del leguaje de signos, sobre todo porque se está viendo la necesidad en las comunidades de color.
Los alumnos que se educan aquí en su mayoría son afroamericanos y a las autoridades de esta escuela les gustaría atraer a jóvenes hispanos a un proyecto educativo, que ellos consideran será de mutuo beneficio, porque el periodismo es una profesión a la que le hace falta comunicadores, especialmente de las minorías afroamericanas y latinas, que hagan escuchar sus voces.
“Queremos ser un colegio más diverso, hemos empezado a expandir nuestro número de estudiantes latinos, lo estamos logrando, pero no aún en el nivel que nos gustaría. Los estamos esperando gentilmente a todos los jóvenes de diversas procedencias. Queremos ser un laboratorio donde todos tengamos algo que aprender. Espero que escuchen mi mensaje”, esa es la aspiración de Clark.
En un nuevo espacio
Si está buscando una escuela con estas características académicas, debe saber que tiene un nivel intermedio que acepta estudiantes del octavo y noveno grado, y un superior para los estudiantes entre el décimo y doceavo grado.
Richard Wright Public Charter School desde que terminó la emergencia sanitaria está en sus nuevos espacios. Un edificio de seis pisos, muy cerca del Capitolio y del Museo Nacional Aeroespacial, es la nueva casa. Para hacerla funcional se invirtieron 20 millones de dólares.
Para cumplir con su propuesta académica cuenta en sus instalaciones con un estudio de televisión, cabinas de radio y un carro rodante noticioso para que los estudiantes acudan a realizar coberturas de primera mano. Los mejores artículos periodísticos se publican en la sección de noticias de la Librería Nacional del Congreso, en el periódico USA-Today y en otros medios de comunicación locales.
No porque el énfasis es en la lectura y la escritura, quiere decir que otras asignaturas quedan en segundo plano. El estudio de la historia, las matemáticas y las asignaturas relacionadas con la química y la biología son parte del programa diario en las aulas.
“Creemos que si los estudiantes logran mejorar más y más en sus habilidades de lectura y escritura, el siguiente nivel es llegar a ser excelentes oradores”. Si se lee y se escribe bien se puede hablar bien y una vez que estén listos con este bagaje “los podremos devolver a la comunidad para que empiecen a hacer los cambios una persona a la vez, utilizando las plataformas sociales de una manera inteligente y positiva”, señala Clark.
Más de 40 clubs
Los estudiantes que escojan otras derivas profesionales tendrán a su favor muy buenas destrezas del manejo del lenguaje hablado o escrito para convertirse en médicos, tecnólogos, académicos o artistas. Las posibilidades son muchas.
Más de 40 actividades extracurriculares complementan el proceso educativo. Estas son tan variadas que van desde diseño gráfico, concursos de deletreo, clubs de debate, música y lectura, hasta artes marciales y golf. Esta escuela tiene un amplio auditorio para la presentación de las actividades artísticas que realizan, entre ellas el baile del claqué.
En este colegio, el rol de los padres de familia cuenta y mucho. No se trata de enviar a los hijos a clases y olvidarse. Desde el punto de vista de Clark, quien escribió el libro “Parents Where Are You? The Kids Are Out of Control” (¿Padres dónde están?, los niños están fuera de control), los progenitores son corresponsables de lo que son sus hijos.
“Ellos son los primeros maestros y si fallan, los hijos pierden”.
Esa es la razón por la que esta escuela tiene como regla la comunicación permanente con los padres de familia, haciendo reuniones virtuales, invitándolos a ofrecer su tiempo. Les envían emails, les hacen llamadas a la hora que sea hasta que consiguen su participación.
“La única responsabilidad de los estudiantes es estudiar y los padres y maestros debemos aumentar los estándares de exigencia y demandar una permanente rendición de cuentas del alumnado”, insiste Clark.
Para los padres y los estudiantes, si Richard Wright estaría entre ellos, los invitaría recordándoles que “si tienen suficiente coraje para decir quiénes son, encontrarán que no están solos”.
PARA SU INFORMACIÓN
Contactos. Para más información sobre los programas, el currículum, los clubs y concursos de Richard Wright ingrese a la página www.richardwrightpcs.org. Puede llamar al (202) 388-1011 y si no habla inglés pida un traductor.