
Martin Luther King Jr. nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta, Georgia.

Luther King Jr. (izq.) en una reunión con el presidente Lyndon Johnson. King fue el líder de la lucha por los derechos civiles.

King Jr. se opuso a la Guerra de Vietnam, que Johnson promovió.

Martin Luther King Jr. y su esposa Coretta. Tuvieron cuatro hijos.

King Jr. comenzó su activismo pro derechos civiles en 1955, liderando una protesta contra los buses segregacionistas en Georgia.

La Marcha de Washington para Trabajo y Libertad (tal es el nombre completo de la convocatoria) se realizó el 28 de agosto de 1963, en el National Mall de DC. Frente al reflejo de agua, en el Monumento a Lincoln, King Jr. dio su histórico discurso.

Todas las razas se unieron en esta marcha masiva de 250 mil personas. El discurso de King Jr. duró 17 minutos.

"I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: 'We hold these truths to be self-evident: that all men are created equal", es el pasaje más popular del discurso de King Jr.

El presidente John Fitzgerald Kennedy (centro) apoyó la Marcha de Washington.

La Marcha de Washington, y en especial el discurso de King Jr., ayudaron a poner el tema de los derechos civiles al tope de la agenda política, lo que derivó en el Acta de Derechos Civiles promulgada en 1964.

Martin Luther King Jr. fue asesinado en Memphis, Tennessee, el 4 de abril de 1968. Tenía 39 años. Sus restos descansan en el National Historic Site, en Atlanta, Georgia.

Los primeros inmigrantes latinos que ya habían decidido quedarse a vivir en la ciudad de Washington en la turbulenta década de 1960, recordaron en entrevistas con El Tiempo Latino, al líder de los derechos civiles de los afroamericanos, Martin Luther King.
¿Qué estaban haciendo durante el famoso discurso “Yo tengo un sueño” de King el 28 de agosto de 1963 en las escalinatas del Monumento a Abraham Lindoln, ante unas 250 mil personas?
En esa fecha la española Adelina Callahan, casada con un irlandés, estaba embarazada de su tercer hijo y ayudaba a su madre en los quehaceres de la que fue una de las primeras tiendas latinas, Casa Pena, ubicada entre las calles R y 13, al noreste de la ciudad.
“Yo ayudaba en la tienda, estábamos cerquita, aunque políticamente no me envolví” en ese multitudinario acto, dijo Callahan quien tiene grabado en su mente los disturbios en DC, a raíz del asesinato de King en 1968.
El peruano Estuardo Valdemar, con apenas 21 años, trabajaba de 4 pm a 4 am como camarero en un restaurante entre las calles Connecticut y S, al noroeste de DC. “Estaba recién llegado, había muy pocos latinos, era un poquito difícil comunicarse y había que aprender el idioma, trabajaba en el restaurante toda la noche”, indicó. Valdemar había llegado a los 18 años a Estados Unidos y vivía entre las calles 20 y la P. Contó que en ese entonces “más pensaba en divertirme” que en participar en la política, pero recuerda que los negros tenían dificultades para encontrar vivienda en Virginia y que en el Distrito recibían un trato más favorable.
El cubano Luis Rumbaut, recuerda que era todavía un estudiante de secundaria en esa época en Arizona y luego se mudó a Washington en la década de 1970, donde trabajó en el gobierno de la ciudad. Afirmó que en esos años se juntaron los movimientos contra la guerra en Vietnam y otro por los derechos civiles de los afroamericanos.
El activista Roland Roebuck, que se considera “afro-puertorriqueño”, vivó el discurso de Luther King cuando todavía era un adolescente y vivía en Puerto Rico. Luego, cuando en 1970 llegó a DC sintió de cerca el mensaje del líder afroamericano. “En la comunidad afropuertorriqueña sentíamos una gran atracción a este gran líder que abogaba por nuestra comunidad”, puntualizó.
El psiquiatra cubano Ricardo Galbis, fundador del Centro Andrómeda de Salud Mental en el Distrito de Columbia, recordó por su parte que en esa fecha estaba trabajando en el Hospital Center. “Aunque no estuve presente para verlo, tuve la gran emoción de saber que una persona negra se había parado ahí para pronunciar ese histórico discurso” en el Monumento a Lincoln.
“Ese fue el principio de que la población negra se integrara, esa fue la chispa”, dijo Galbis, que indicó que los pocos latinos que había en la ciudad “estaban un poco olvidados, aunque hoy también siguen olvidados”.
Galbis señaló que los latinos “ya somos la mayoría”, pero que todavía no hay un monumento a un hispano en el Mall de Washington, como lo acaba de lograr recientemente Martin Luther King.