Ni los golpes, ni los insultos, ni las constantes amenazas habían sido suficientes para que María Hernández tomara la decisión de dejar a su abusivo esposo. Sin embargo, el temor de “perder” a sus hijas fueron las fuerzas que la inmigrante mexicana necesitaba para dejar a quien por años la había violentado, aunque para ella eso significaba que podría ser deportada.
En 2004, Hernández, quien reside en San Francisco, California, se llenó de valor y se separó de su esposo; pero ahora, día a día vive en un limbo por su estatus migratorio.
“Tengo 20 años en este país. Tres bellas hijas ciudadanas, pero aún soy indocumentada. Y a pesar del temor a la deportación he decidido salir de las sombras”, expresó a El Tiempo Latino el jueves 12, durante una manifestación frente al Capitolio.
Las autoridades arrestaron a un total de 100 mujeres, entre ellas Hernández, por desobediencia civil en la intersección de las avenidas Independence y New Jersey, frente a la Cámara de Representantes. Se manifestaron contra “la inacción sobre una reforma migratoria integral que trate justamente a las mujeres y las familias”.
“Queremos una reforma migratoria justa que no deje de lado la protección a las mujeres que sufrimos de violencia”, expresó Hernández.
Esta inmigrante es el rostro de miles de indocumentadas que sufren violencia doméstica, pero que por temor a verse envueltas en un caso migratorio no denuncian a sus abusadores.
“Yo no hablaba inglés y mi esposo sí. Y siempre me decía que si lo denunciaba, la Policía iba a creer más en su palabra que en la mía. También tenía miedo que al llamar a la Policía ellos se contactaran con inmigración y me deportaran”, recordó la mujer que ahora es una activista y forma parte del grupo Mujeres Unidas y Activas, en San Francisco.
Antes del acto de desobediencia, más de 300 mujeres y niños ofrecieron una conferencia de prensa con la participación de dirigentes de organizaciones nacionales, incluyendo a la Asociación Nacional de Educación (NEA), y de mujeres indocumentadas.
En la actualidad, el 51 por ciento de los indocumentados son mujeres, pero cada año las autoridades conceden menos de una tercera parte de visas de trabajo a éstas, dijo un informe de “We Belong Together”, quienes organizaron la manifestación y el acto de desobediencia.
“Muchas son presas del miedo, no sólo a ser deportadas sino que temen por sus vidas, porque están siendo violentadas en sus propios hogares”, dijo Hernández.
“Necesitamos leyes que las protejan”, enfatizó.
El Senado, bajo el control de los demócratas, aprobó en junio un proyecto de reforma migratoria integral que incluye un largo camino a la ciudadanía para millones de indocumentados, siempre y cuando cumplan con requisitos estrictos, a lo que se suman otras medidas de control fronterizo y aplicación interna de las leyes.
La propuesta también incluye protecciones para las víctimas de violencia doméstica.
Sin embargo, la Cámara de Representantes, bajo el control de los republicanos, ha preferido abordar el tema de inmigración con distintos proyectos por separado, creando una enorme incertidumbre entre inmigrantes víctimas de abuso doméstico.