Sumado al hambre, frío y debilidad por los días que llevan sin probar bocado en su protesta frente a la Casa Blanca, la peruana Lenka Mendoza también lidiaba el miércoles 12 con la falta de recursos para continuar con su causa: ayunar hasta que el presidente Barack Obama emita una orden ejecutiva para legalizar a millones de indocumentados.
Mendoza es cofundadora del movimiento en Virginia de Dreamers Moms USA, quienes organizaron el ayuno desde el 3 de noviembre en Washington, DC y otras ciudades.
“Nuestra intención es mantenernos en huelga de hambre hasta que Obama tome acción y permita que miles de madres de los dreamers y millones de nuestra gente puedan tener sus papeles”, expresó Mendoza el miércoles, décimo día del ayuno.
Ese día Mendoza hacía llamadas telefónicas buscando ayuda para conseguir más fondos que le permitieran al grupo de ocho personas continuar durmiendo en una iglesia.
Por ley, DC no permite que los manifestantes pernocten al aire libre. “El frío ya se está recrudeciendo, y es mejor que durmamos en la iglesia, pero no nos alcanza para pagar todos los días el alquiler de las camas. Aunque es apenas $15 por persona, hablamos de un promedio de $150 por noche para todos”, señaló Mendoza.
Las botellas de agua también son escasas. Los médicos han dicho que cada persona que ayuna debe tomar cinco botellas grandes de agua.
“También estamos hablando de $150 al día en aguas”, indicó.
El grupo que inició con 10 personas ahora es de ocho. Algunas madres han regresado a sus casas en otros estados donde continuarán con su huelga de hambre, otras se han unido recién como dos madres de San Diego, California y una de Illinois.
Grupos como la Coalición de Organizaciones Latinas de Virginia (VACOLAO) y La Liga Unida de Ciudadanos Latino Americanos (LULAC) han estado pendientes de las manifestantes.
“Hemos recibido un gran apoyo de parte de estas organizaciones y otras. Por ejemplo el sábado [8 de noviembre] LULAC le pagó el pasaje a una de las madres de Illinois que no pudo conseguir el dinero para poder viajar a Washington cuando iniciamos el ayuno. Ella estaba haciendo la huelga de hambre desde que empezamos el ayuno”, contó Mendoza, refiriéndose a la activista Susan Sandoval.
A las madres indocumentadas se les ha unido Ivania Castillo, una ciudadana estadounidense, que el miércoles 12 había cumplido los diez días de ayuno. “Pese a que yo soy ciudadana de este país, me uno a la lucha de mis amigas y de miles de madres que día a día viven con la incertidumbre y el temor de la deportación”, dijo.
Al grupo también se unen los hombres como el mexicano Francisco Díaz, quien en marzo se lanzó a un maratónico recorrido de miles de millas con su bicicleta, desde Miami a Washington DC por una reforma migratoria y una acción presidencial.
Pese a las advertencias del futuro Congreso —dominado por los republicanos—Obama reafirmó el fin de semana del 8 que emitirá una orden ejecutiva en cuanto al tema migratorio.
Mientras tanto las madres, entre ellas Alejandra Sánchez de Arizona, persisten en el ayuno. A la activista el doctor le recomendó el sábado 8 levantar la huelga de hambre, pero después de tomarse un caldo de pollo continuó.
Por su parte, Mendoza, con 11 libras menos se mantiene firme, con una voz más baja y movimientos lentos. “Estaremos aquí hasta que el presidente actúe”, dijo.