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Recuerdan a víctimas de la peor tragedia del Metro en DC

Evelin Fernández recuerda la tarde de aquel verano de hace seis años cuando su celular no dejaba de recibir llamadas.  Era un amigo de la familia que trataba de contactarla. Su madre, Ana Fernández, de 40 años, había resultado herida en un terrible choque de trenes de Metro. Primero, Evelin gritó, dijo. Luego se puso a llorar.

Ana Fernández murió el 22 de junio de 2009, cuando un tren de la Línea Roja se estrelló contra otro que se encontraba detenido entre las estaciones de Fort Totten y Takoma durante la hora pico. En el accidente murieron el conductor del tren y ocho pasajeros. Hubo 80 heridos.

El lunes, 23 de junio, rodeada de sus hermanos, Sergio y Víctor, y de su hermana Sara;  Evelin Fernández, quien hoy tiene 24 años, lloró ante la columna de granito que recuerda a su madre, una mujer que había abandonado su El Salvador natal hacía 25 años en busca de una mejor vida.

Evelin y sus hermanos, junto a familiares y amigos de las otras víctimas se reunieron en el noreste de DC para la ceremonia de inauguración del Legacy Memorial Park, un espacio verde dedicado a quienes perdieron la vida en el peor accidente sufrido por el Metro en sus 39 años de historia.

“Han sido seis largos y duros años, pero me siento feliz por haber tenido la oportunidad de criar a mis maravillosos hermanos”, dijo Evelin. “Claro que echo en falta a mi mamá, añoro su risa”.

En el parque se erigen nueve columnas de granito y en cada una de ellas está el nombre de una de las víctimas: Fernández; Mary “Mandy” Doolittle, de 59 años; Veronica DuBose, de 29; Dennis Hawkins, de 64; LaVonda “Nikki” King, de 23; Jeanice McMillan, de 42; Ann Wherley, de 62; Maj. Gen. David F. Wherley Jr., de 62; y Cameron Williams, de 37 años.

“Hoy es un día para el recuerdo”, dijo la alcadesa de DC Muriel E. Bowser (D). “Mientras sanamos nuestras heridas, Legacy Memorial Park será un lugar dedicado a rendir tributo a estas personas y que les proporciona a familiares, amigos y residentes un lugar para la paz y la memoria”.

El muro del parque, que está ubicado cerca del lugar de la tragedia en la New Hampshire Avenue, rodea las esculturas con un mensaje de poéticas palabras pronunciadas por familiares y amigos e inscritas sobre el cemento: “Aquí viven los corazones de nueve almas únicas que dejarán por siempre en este espacio el amor eterno”. Los familiares vestían camisetas con el rostro y el nombre de sus seres queridos y pronunciaron cada uno de ellos unas palabras en agradecimiento por la apertura del parque. Algunos dijeron sentirse en paz. Otros que aún sentían enojo hacia el Metro.

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