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Claman por mamá

Cada noche al ir a la cama la pequeña Lucía, de 7 años, extraña el beso y abrazo de mamá. Su hermano Alex, de 13 años dice que daría “cualquier cosa” por tener a su madre al lado.

Desde hace dos meses la familia de Fredericksburg, Virginia, vive una pesadilla. La madre Wendy Uruchi Contreras, de 32 años, fue detenida por autoridades de Inmigración y enfrenta deportación.

“Mi esposa está encerrada y desesperada por estar con sus hijos”, expresó Giovani Jiménez, quien tiene que hacer las veces de padre y madre con sus menores.

Uruchi Contreras, nacida en Bolivia, y con nacionalidad de España, se encuentra en un centro de detención de Williamsburg, después que fue detenida por una seria falta de tránsito el 10 de julio. “Es una situación muy dura y triste para mis niños”, dijo Jiménez con brillo en los ojos y voz quebrantada. “La vamos a visitar y solo podemos verla a través de un vidrio, hablando con un micrófono”, contó Jiménez.

El martes 6 de septiembre Uruchi Contreras se enfrenta a una corte de inmigración. “Justo ese mismo día los niños van a regresar a clases y su mamá no estará con ellos”, dijo el papá.

La abogada de la mujer, Enid González, ha presentado a la fiscalía de Inmigración una solicitud que busca la suspensión de la deportación y el cierre administrativo del caso apelando al tema humanitario.

“Hemos sometido una petición humanitaria a la oficina del ‘chief counsel’ (abogado) de Inmigración para que use la discreción de proceder o no con la deportación”, dijo González de Tucker and Associates.

La implementación de parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), de “discreción fiscal” está basada en un memorándum emitido  por el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, que prioriza en la deportación de  personas de “alta prioridad”, dejando  a un lado los casos contra  las personas de “baja prioridad”.

“La situación de Wendy es una situación que realmente amerita que utilicen esa discreción hacia ella”, dijo González. “Es una mujer que ha contribuido a la comunidad, tiene dos hijos ciudadanos estadounidenses y cuenta con el respaldo de más de 1.000 peticiones pidiendo  que se detenga su deportación”, dijo González.

Wendy vino  de España, donde vivió con su padrastro abusivo y alcohólico por muchos años. “Si la deportan regresará a ese país”, dijo González.

Mientras que el proceso legal continúa, la pequeña Lucía espera cada día que su madre regrese a casa. Alex cumplirá años el 8 de septiembre, dos días después de la corte. Le pide a Dios el regalo más grande: que no deporten  a su madre.

Familia espera freno a la deportación

La noche del 10 de julio empezó la pesadilla para Wendy Uruchi Contreras y su familia. Una parada de tráfico, cuando iba de regreso a casa desde Manassas hacia Fredericksburg, desencadenó en su detención migratoria y proceso de deportación.

“No podía creer lo que estaba pasando. Era tan irreal”, expresó a El Tiempo Latino, el esposo de Uruchi Contreras, Giovani Jiménez.

La inmigrante, nacida en Bolivia y con ciudadanía española, es una activista comunitaria, conocida por su trabajo con la comunidad inmigrante en Virginia. Ella fue detenida por manejar bajo la influencia del alcohol (DUI), sin sospechar siquiera por un momento que su nombre figuraba en la lista de requeridos por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), la agencia que hace ejercer las leyes de inmigración.

Uruchi Contreras no había ingresado al país de manera ilegal, ni tampoco había tenido un caso con Inmigración pendiente, por lo que la detención del ICE fue sorpresiva.

ICE la había considerado en la lista de deportables al quedarse más del tiempo debido tras que hace 14 años ingresó mediante el Programa de exención de Visa (Visa Waiver Program, en inglés), que autoriza la entrada a los Estados Unidos sin necesidad de visa a los ciudadanos de 38 países, con economías estables y un índice de desarrollo humano clasificado como "muy alto". España estaba entre estos países.

“Bajo este programa de ‘visa waiver’ las personas que ingresan a Estados Unidos renuncian a sus derechos de revisión o apelación en la situación que tengan un caso con Inmigración”, explicó la abogada de Uruchi Contreras, Enid González, de la firma Tucker and Associates.

De no ser porque Uruchi ingresó a través de este programa de exención de visa, la abogada hubiera sometido un pedido de cancelación de deportación. “Ella tiene un claro caso de cancelación de deportación. Vive en el país más de 10 años, tiene hijos ciudadanos americanos y cuenta con una comunidad que la respalda y buen carácter moral. Aún con el caso de DUI, le podrían haber cancelado la deportación y permitido la residencia permanente”, dijo Gonzáles.

Sin embargo, “lamentablemente la limitación del ‘visa waiver’ no la considera aplicable para la cancelación de deportación”, aclaró la abogada.

El único recurso al que está acudiendo la defensa es la “discreción fiscal”.

La implementación de la discreción fiscal está basada en un memorándum de “Políticas de Aprehensión, Detención y Remoción de Inmigrantes Indocumentados” emitido el 20 de noviembre de 2014 por el secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, priorizando en la deportación de las personas que se califican de “alta prioridad”.

“Hemos sometido la petición al ‘chief of counsel’ (abogado que representa a Inmigración) por razones humanitarias”, manifestó González.

El pedido fue presentado el 12 de agosto. En cualquier momento se espera la respuesta del abogado que representa al Departamento de Seguridad Interna (DHS). “Él tiene la opción de optar por la discreción para deportar o no a la señora Wendy”, indicó la abogada.

Sin embargo, son tantos los casos que los fiscales de Inmigración tienen que revisar que no se garantiza si ya ha llegado a su despacho el pedido de Uruchi Contreras.

El pedido de discreción sustenta varias puntos.

Uno de ellos es que la violación al tiempo de estadía del programa de visa waiver no fue intencional. “Wendy había sido abusada por mucho tiempo en España por su padrastro que era alcohólico. Llegó a este país y su madre le pidió que no regresara porque la situación con el padrastro estaba ‘muy mala’. Éste era un hombre violento y desquiciado. Hay documentación que prueba el arresto y cárcel del padrastro”, indicó González.

Tiempo después la madre se reunió con su hija. Uruchi Contreras se casó y   empezó una nueva vida, en Virginia, lejos de las agresiones.

Si ella es deportada, nuestra vida se destrozaría,” dijo el esposo,  entre lágrimas. “Causaría un gran daño a nuestros hijos quienes tendrían que vivir el resto de su vida sin su madre”.º

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