LAS VEGAS – El Comité Nacional Demócrata se reunión durante la semana pasada en Las Vegas con una preocupación en la mente de todos los activistas: mas vale que no perdamos las elecciones de gobernador en Virginia.
Es un caso sorprendente de los nervios acerca de un espacio en el que no ha sido electo un Republicano en ocho años – y que votó de manera llamativa en contra de Donald Trump el año pasado. Pero a nivel nacional, los Demócratas no han ganado una contienda desde que perdieron la presidencia. Además, de están atrás en temas de financiamiento con respecto a la recolección de fondos. Una derrota del Gobernador Ralph Northam por parte del Republicano Ed Gillespie el 7 de noviembre podría levantar dudas acerca del mensaje y la estrategia mientras el partido se prepara a nivel nacional para las elecciones de mitad del período.
“Estamos en Zona de Impacto”, dijo la presidente del Partido Demócrata en Virginia Susan Swecker, mientras se encontraba en el cacino del hotel Bally, donde los líderes del partido y activistas de los 57 estados y territorios se reunieron durante los días pasados. “Todos las miradas están puestas sobre nosotros. Es entendible, porque el año pasado rompió mi corazón”.
No está claro si los nervios ayudarán – o si la victoria de Northam daría a los Demócratas algún camino mas claro para el 2018. Líderes y activistas pasaron bastante tiempo en Las Vegas hablando acerca de Nevada y Virginia, dos estados con creciente urbanismo y diversidad que resistieron la oleada de Trump en 2016, como modelos de lo que los partidos estatales pueden lograr si se organizan y se apoyan en su base de activistas.
Invirtieron menos tiempo hablando del mensaje ganador de Trump acerca de los empleos y la justicia, o de los estados en los que había sido efectivo, o cómo ganar en esos lugares con un discurso propio.
“Desde una perspectiva de marca, tenemos un gran problema”, dijo Ken Martin, presidente del Partido Demócrata para la Agricultura y la Mano de Obra de Minnesota. “Ese fue el mayor reto para nosotros el año pasado – y nuestro mayor error fue unirnos alrededor del ‘Detengan a Trump’ “.
Una derrota en Virgina también podría generar otra disputa entre los activistas progesistas y el establecimiento del partido. Northam, respaldado por la mayoría de los Demócratas, ganó su nominación frente al antiguo congresista Tom Perriello, respaldado por el Senador Bernie Sanders – una campaña que algunos activistas vieron como una repetición de las primarias presidenciales Demócrata en 2016.
La derrota de Northam dejaría que los activistas argumentaran que el partido que eligió a Hillary Clinton por encima a Sanders, y a Tom Perez como presidente del Comité Nacional Demócrata por encima del Representante Keith Ellison respaldado por Sanders, ha una vez mas apostado en contra del progresismo y perdido. Prepararía el escenario para una mayor disputa interna en 2018.
Dejando a un lado la ideología, la mayoría de los líderes del partido parecen inclinarse a evitar que en Virginia se genere un exceso de confianza como dicen que se dio a finales de 2016, cuando muchos Demócratas asumieron que Clinton ganaría la presidencia.
“El sentimiento de complacencia llevó a que las personas dejaran de pisar el acelerador”, dijo Martin. “Vimos como la participación de votantes en las últimas semanas cayó. Esto no puede volver a pasar”.
Perez fue aún mas allá, reprochando a los Demócratas que creen que Virginia está sólida y segura luego de años de crecimiento poblacional en los diversos suburbios de Washington D.C. “Escucho que la ‘demografía es el destino’ y para mi es como que pasaran una uña por un pizarrón”, dijo el presidente del DNC en las sesiones del fin de semana. “La demografía no es el destino. La organización es el destino”.
Northam, antiguo médico del ejército y neurólogo pediatra, está en una campaña intensa con Gillespie, un antiguo lobista y estratega del GOP. Hay una serie de rezones por las que cuestionarse si los Demócratas pueden mantener el ejecutivo, que hasta los momentos ocupa Terry McAuliffe.
El DNC comenzó a enviar recursos a Virginia en julio, gastando mas de 1.5 millones de dólares para contratar a 40 empleados. Además, a los miembros del equipo nacional se les prestó dinero para que dirigieran las comunicaciones de la campaña. El partido pagó para una campaña de correo directo a votantes que no fueran blancos; al Director de Medios Hispanos del DNC, Francisco Pelayo, y a la operadora del partido, Andrea Peoples, se les asignó la promoción a los votantes latinos y mujeres afroamericanas.
Pero están haciendo su trabajo con menos fondos que el Comité Nacional Republicano (RNC, por sus siglas en inglés). El DNC recaudó 4.4 millones de dólares en agosto y gastó un poco mas de lo que generó. Para el mes pasado, su deuda – de 4.1 millones de dólares – eran casi el doble de la cantidad de sus reservas en efectivo. Mientras tanto, el RNC reportó 45.9 millones de dólares en el banco y ninguna deuda. Con menos fanfarria que el DNC, ha gastado 3 millones en Virginia, ayudando a financiar 80 empleados para las campañas Republicanas.
“El RNC nunca dejó Virgina y tiene miembros del personal en campo desde 2013”, dijo el portavoz del RNC, Michael Ahrens.
La contienda entre Northam y Gillespie se ha intensificado en los últimos meses, en la medida en que Gillespie, quien en alguna ocasión llamó a su partido a una mayor moderación en el tema de inmigración, lanzó media docena de publicidades en televisión y radio alertando que Northam dejaría a Virginia vulnerable ante la banda MS-13, al negarse a prohibir la “ciudad santuario” con políticas para proteger a los inmigrantes ilegales y negarse a cooperar con autoridades federales a reportarlos (Virginia no tiene ciudades santuarias).
Los Demócratas han utilizado cada ocasión que se les presenta para relacionar a Gillespie con Trump.
“Tenemos un oponente que está haciendo una campaña al estilo de Donald Trump”, dijo el Senador Tim Kaine, Demócrata por Virginia, en un video dedicado a la reunión en Las Vegas.
“Hemos visto como el nominado Republicano para gobernador ha lanzado publicidades con tonos racistas para jugar con nuestro miedo”, dijo el antiguo Fiscal General Eric Holder. El Presidente Barack Obama también hizo críticas similares de Gillespie en una manifestación a favor de Northam la semana pasada en Richmond.
Pero la estrategia general del partido para ganar en los estados que Trump ganó ha tenido poco foco.
Los Demócratas creen que Trump hubiese perdido la Casa Blanca el año pasado si no se hubiera robado la alfombra del populismo, tradicionalmente el mensaje Demócrata. Pero no hubo mucha búsqueda de mensaje entre aquellos que asistieron a Las Vegas. No hubo debates acerca de “identidades políticas” que los críticos del partido los acusaron de comenzar en 2016, y poca discusión en cómo comunicar diferente en los estasos que apoyaron a Trump el año pasado.
En su lugar, los líderes del partido se enfocaron principalmene en la organización y en motivar a la base.
Por ejemplo, el DNC está usando a Virginia y a Nueva Jersey, el otro estado con elecciones de gobernador el mes que viene, para probar la tecnología de captación de nuevos votantes. En una entrevista, el Director de Tecnología del DNC, Raffi Krikorian, dijo que el partido ha generados mensajes automáticos de Facebook, mensajes de texto a posibles votantes, y tácticas para motivar a los voluntarios a que conviertan a sus contactos de redes sociales en votantes”.
“El foco de mi equipo está en cómo damos herramientas a los activistas y partidos estatales”, dijo Krikorkian. “Estamos viendo si podemos apalancarnos efectivamente de nuestros amigos. En vez de captar votos con base en la geografía, ¿qué pasa si empezamos por nuestro circulo de amigos?”.
Hasta los momentos, este año ha frustrado a los Demócratas tratando de convertir las altas tasas de desaprobación de Trump y las energía de los activistas políticos en votos. Los Demócratas se han superado en una serie de campañas especiales legislativas. Y el DNC está ayudando a los Demócratas de Washington de cara a las elecciones especiales del 7 de noviembre que podrían voltear al estado de rojo a azul. Pero la inversión aún no ha pagado con victorias. El DNC gastó 2 millones de dólares y contrató a 10 empleados para impulsar la campaña de Jon Ossoff por el asiento de la Casa de Representantes en los suburbios de Atlanta – una campaña de costos históricos que los Republicanos terminaron ganando.
Los líderes del partido en el estado dijeron durante entrevistas que han pasado el año reconstruyendo. Jane Kleen, la presidente de los Demócratas en Nebraska, realizó una lista de los Demócratas del estado en cargos de oficina ya que no existía. Stephen Webber, presidente de los Demócratas de Missouri, dijo en una reunión de caucásicos del oeste medio que su partido había desarrollado un mensaje para condados rurales “en los que solíamos ganar 60 por ciento de los votos y ahora apenas ganamos 15 por ciento” – una campaña populista en contra de los conglomerados de empresas agrícolas.
A medida que se acerca el 2018, un nuevo reto está manteniendo las batallas internas del partido a flor de piel.
En Las Vegas, algunos Demócratas se mantuvieron comprometidos con esas batallas. Durante los dos primeros días de los cuatro días que duraba la reunión, la mayor parte de la cobertura noticiosa se enfocó en el conflicto acerca de la lista general de miembros del partido, la cual incluía varios lobistas. En la reunión del viernes, el comité de resoluciones pidió que el partido se negara a donaciones de personas que representan intereses corporativos a los que el partido se opone.
Pero para la mayoría de los Demócratas, la mejor manera de evitar otra ronda de pelea interna es ganar.
Holder dijo: “No es momento para que nuestro partido se esté agarrando de pruebas de fuego ideológicas. Estamos unidos por intereses comunes”.