Donald Trump ha conseguido recolectar más de 150 millones de dólares desde el 3 de noviembre usando el argumento del supuesto fraude electoral para así financiar sus denuncias. Se trata de una operación política que significa un récord de recaudación de fondos electorales.
En realidad, y una vez desmontados muchos de los procesos legales en los que está inmerso, se piensa que el dinero recolectado será usado por el magnate para financiar su vida política después de dejar la Casa Blanca, mientras que una pequeña parte se destinará a esa lucha legal.
El aumento de las donaciones proviene en gran parte de donaciones pequeñas, dicen los funcionarios de la campaña al Washington Post, aprovechando la base de donantes leales y fervientes del presidente que tienden a contribuir más cuando sienten que el presidente está sitiado o se enfrenta a ataques políticos injustos. La campaña ha enviado a los donantes unos 500 comunicados de recaudación de fondos después de las elecciones, a menudo con un lenguaje lleno de drama sobre el fraude electoral y otros temas similares.
Estos textos tienen frases como esta: “Nuestra democracia y libertad está en riesgo como nunca antes, por lo que estoy llegando a ustedes ahora con una solicitud URGENTE”, y es firmado por el Vicepresidente Pence. “El Presidente Trump y yo necesitamos que nuestros más firmes partidarios, como ustedes, se unan al Grupo de Trabajo de Defensa Electoral. Este grupo será responsable de DEFENDER las elecciones del fraude electoral, y realmente necesitamos que se ponga al frente de esta batalla”.
Las contribuciones, de miles de donantes de base en todo el país, se dividen en varias cuentas, incluyendo el PAC de liderazgo que está vagamente regulado y podría ser utilizado para beneficiar personalmente al presidente después de que deje la Casa Blanca.
La afluencia de donaciones políticas es una de las razones por las que Trump y algunos aliados se inclinan por continuar con una embestida legal y un bombardeo de asuntos públicos centrado en afirmaciones infundadas de fraude electoral, incluso cuando sus intentos han fracasado repetidamente en los tribunales y cuando estados clave siguen certificando victorias para el presidente electo Joe Biden.
La campaña republicana ha enfrentado algunos problemas estos últimos meses. De hecho, por dificultades económicas, se decidió dejar de invertir dinero en campañas televisivas. Algunas fuentes internas explican al Post que durante el tiempo de campaña electoral se gastó mucho dinero de forma inútil, por ejemplo, con anuncios publicitarios en el Super Bowl. Ahora sus asesores sienten cierto alivio de poder pagar facturas que llevan meses pendientes de pago por la falta de liquidez.