El expresidente estadounidense Donald Trump habla en un mitin Save America, celebrado al aire libre en el Recinto Ferial del Condado de Montgomery en Conroe, Texas, EE.UU | Foto

Cada vez se revelan más detalles sobre los registros presidenciales de la administración Trump. El expresidente no solo se llevó 15 cajas con documentos a su casa en Mar-a-Lago, sino que algunos de los documentos de la Casa Blanca estaban marcados como “clasificados” y otros como nivel “ultrasecreto”, reveló The Washington Post ayer.

Los hallazgos de el Post dan más detalles sobre el tipo de documentos que tenía Trump en su poder, después de que esta semana se supo que los registros incluían cartas con algunos líderes como Kim Jong Un. La información también pone sobre la mesa preguntas sobre el cumplimiento de la Ley de Archivos Presidenciales e incluso por qué esos archivos no fueron entregados a Archivos Nacionales como era debido.

Personas familiarizadas con el asunto le detallaron a el Post que había marcas claras en los papeles y que esa información de seguro estaba limitada a ciertas personas con autorización. Según la Oficina de Supervisión de Seguridad de la Información de los Archivos se considera “ultrasecreto” aquella información cuya divulgación no autorizada "podría causar un daño excepcionalmente grave a la seguridad nacional".

Al Departamento de Justicia. Archivos Nacionales descubrió las marcas de información clasificada. Funcionarios de esa agencia pidieron al Departamento de Justicia el miércoles que investigara el asunto, pero para el jueves aún el FBI no había revisado el material.

El portavoz de Trump, Taylor Budowich, dijo: “Está claro que un proceso normal y rutinario está siendo armado por fuentes gubernamentales anónimas y políticamente motivadas para vender noticias falsas. La única entidad con la capacidad de cuestionar de manera creíble este informe falso, los Archivos Nacionales, no proporciona comentarios”.

La presidenta del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, además, envió una carta al archivero David S. Ferriero para solicitar información, que incluía el inventario detallado de las cajas recuperadas por Archivos Nacionales y una descripción de los documentos que Trump intentó destruir, para poder “examinar el alcance y el impacto” de las posibles violaciones a la ley de archivos presidenciales por parte del expresidente Trump. 

No es la gran cosa. El expresidente Trump respondió a los informes sobre el traslado de documentos de casa en Mar-a-Lago a Archivos Nacionales y dijo que “no era gran cosa”.

“La caracterización de los medios de mi relación con NARA [Archivos Nacionales y Administración de Documentos] es Fake News. ¡Era exactamente lo contrario! Fue un gran honor trabajar con NARA para ayudar a preservar formalmente el legado de Trump”, dijo en un comunicado, recogido por The Hill.

De rutina. Así como el expresidente solía romper registros y personal de la Casa Blanca se encargaba de guardar los trozos o de volverlos a juntar, Trump a menudo llevaba documentos oficiales a su residencia para revisarlos, acumulando montones de registros con el tiempo, explica el Post, de acuerdo con personas familiarizadas con las prácticas de mantenimiento de registros de Trump.

La preocupación de que el expresidente o su círculo íntimo puedan haber llevado documentos clasificados a un lugar no seguro proporciona una posible línea de ataque político para los críticos de Trump.

Durante 2016 Hillary Clinton recibió críticas por el manejo de material clasificado y el FBI realizó una investigación por la posible violación de información clasificada vinculado con el uso de un servidor de correo electrónico privado mientras era secretaria de Estado.

El Departamento de Justicia finalmente decidió no acusar a Clinton, luego de que el FBI determinara que no podía probar que tenía la intención de manejar mal material confidencial.

Con información de The Washington Post y The Hill