La pelea entre Gervonta Davis y Lamont Roach Jr. resultó un volcán de emociones. El sábado en el Barclays Center de Nueva York, ambos pugilistas protagonizaron un enfrentamiento que terminó en un inesperado empate por decisión mayoritaria. Los jueces marcaron 115-113 para Davis y 114-114 en las otras dos tarjetas. Aunque esta resolución mantuvo el título de peso ligero de la WBA en manos de Davis, muchos consideran que Roach mereció la victoria.
La rodilla que encendió el debate
En el noveno asalto, Gervonta Davis tomó una inesperada decisión que dividió al público y a los expertos. Davis, conocido como "Tank", decidió caer de rodillas en el ring debido a una molesta sensación de ardor en sus ojos, causada supuestamente por un producto para el cabello. Después, se dirigió a su esquina para que su entrenador le limpiara el rostro. Este gesto abrió la puerta a las críticas. Lamont Roach expresó en conferencia de prensa que las reglas indicaban claramente que esa acción debía considerarse un knockdown.
“No dependí de eso para ganar. Creo que estuve dominando con más golpes y poder en cada asalto”,
afirmó Roach con firmeza.
El periodista Dan Rafael, citado por CNN, calificó la decisión de los jueces como “una desgracia total”. Además, el campeón multi-divisional Terence Crawford, en sus redes sociales, apoyó a Roach diciendo que “lo robaron” al no reconocer aquella rodilla como un knockdown. Crawford recordó que en combates previos similares se marcaron knockdowns por situaciones parecidas.
Las excusas poco convencionales de Davis
Gervonta Davis se defendió tanto en entrevistas como en redes sociales. El boxeador justificó su acción argumentando que no podía arriesgarse a recibir un golpe mientras sus ojos ardían. “Lancé más golpes que él. No me golpeó cuando puse la rodilla. Lo entiendo, no debí hacerlo, pero ese producto me quemaba los ojos”, escribió en X.
También reveló en la rueda de prensa que perdió la noción de en qué asalto estaba, atribuyendo la confusión a la ausencia de chicas con carteles anunciando los rounds. Su entrenador aclaró que Davis pensó que se encontraba en el octavo round cuando en realidad ya era el duodécimo, un error que catalogaron como falta de concentración.
Además, Davis confesó que intentó lavar el producto de su cabello con agua antes de entrar al ring, pero el residuo le provocó el problema. Según BBC Sports, esta pelea significó el primer empate en su impecable carrera, compuesta previamente por 30 victorias, 28 de ellas por nocaut.
El boxeo bajo el reflector de la controversia
La pelea no fue solo un espectáculo deportivo, también desató un tsunami de opiniones en redes sociales y mesas de análisis. Los expertos debaten si las reglas se aplicaron correctamente o si la actuación de Davis debió penalizarse de manera más estricta. Episodios como este cuestionan la consistencia en las decisiones de los jueces. Aunque Davis mantuvo el título, quedó claro que su superioridad en los rings no siempre estará exenta de dudas y polémicas.
Por su parte, Roach, respaldado por fanáticos y figuras como Crawford, dejó establecido su valor como contendiente en la división. Mientras se negocia la posibilidad de una revancha, esta batalla será recordada por la intensidad de sus asaltos y las llamas que encendió fuera de las cuerdas. El legado de ambos se transparenta en la misma pregunta que réplicas y publicaciones siguen repitiendo desde entonces. ¿Fue este empate justo o Roach merecía la victoria?